Mucho más que frutos cosecha el agricultor más joven de la montaña

“Cultivar es una terapia y produce una nueva generación de pensantes en favor de la agricultura, que es fundamental para un país”.

Foto: Omar Alfonso

Muchos ya conocen que la educación y crianza impartida por sus padres, Carmelo López Maldonado y Aida Maldonado Rivera, produjo el amor y respeto que siente por la naturaleza. En especial, por la tierra que nos alimenta.

Sin embargo, a sus impresionantes 17 años de edad, José Esteban López Maldonado, el célebre Niño Agricultor, no deja de asombrar.

Hasta los suyos se maravillan con los bríos, las ideas y el entusiasmo que inyecta a sus incesantes proyectos. Entre los más recientes, la distribución de frutos, viandas y hasta café cosechado en el barrio Limaní de Adjuntas, para familias necesitadas de alimentos en pueblos del centro de la isla: una iniciativa lograda gracias a diversos acuerdos con organizaciones de base comunitaria.

Y convencido de que “en la agricultura se desarrolla una seguridad alimentaria”, también ha reinventado la campaña de educación que inició años atrás para concienciar desde la niñez sobre la importancia del cuidado y labranza de la tierra. Todo, ajustado a la pandemia del Covid-19.

Evolución continua

Como explicó este brillante estudiante, graduado en junio pasado del Centro de Oportunidades Educativas de Mayagüez (CROEM), ni siquiera el coronavirus debe detener la buena voluntad que caracteriza al puertorriqueño, ni la búsqueda de alternativas para ayudar a las comunidades con alto nivel de pobreza, o la reinvención de los agricultores frente a los retos que impone la propia naturaleza.

Con el hablar pausado, respetuoso y maduro que le caracteriza, José Estaban puso como ejemplo su proyecto más reciente: el que realizó junto a la Fundación Unidos para Servir, para llevar alimentos a centros y hogares para personas de edad avanzada, así como al Monasterio Madre Reina del barrio Pugnado en Manatí.

“Los alimentos fueron donados por la organización sin fines de lucro Puerto Rico por Puerto Rico mediante compra de productos cosechados por agricultores de Adjuntas. Así cumplimos con llevar alimentos, pero también con ayudar a que las cosechas de los agricultores no se pierdan por esta pandemia”, explicó entusiasta.

Otra iniciativa, el Proyecto de Biofertilizantes, lo desarrolló de la mano de su profesora Brenda M. Cabrera Vargas, mientras estudiaba en CROEM. Según indicó, se trata de una opción costo efectiva para los agricultores y segura para la siembra y el consumidor, que ya le conferido reconocimientos en Estados Unidos y Puerto Rico.

“Puerto Rico tiene un alto potencial, pero aún no se atreven a ir más allá”, sentenció el joven quien el pasado 26 de junio se alzó con las medallas de Física de Partículas e Historia Puerto Rico en la ceremonia de graduación celebrada en el Palacio de Recreación y Deportes de Mayagüez.

Pero el ímpetu de este joven no se detiene, ni se limita a los numerosos premios o reconocimientos alcanzados, ya que durante el pasado mes también inició una campaña de distribución de mascarillas como método preventivo al contagio del coronavirus, en unión a la presentadora María Celeste Arrarás.

De igual forma, desde la Escuela Agrícola Esteban Bianchi Maldonado que él mismo fundó años atrás, ha preparado cientos de cajas con alimentos que han sido y siguen distribuyéndose a comunidades de la montaña establecidas en Yahuecas, Helechales, Castañer, Vegas Abajo, Juan González, Vegas Arriba, Cuesta Hernández y Limaní.

“Estamos entregando las mascarillas junto a una caja de frutos y vegetales de agricultores puertorriqueños, a personas que están pasando hambre por la pandemia y que también necesitan nuestro respaldo”, relató el joven con innata vocación por el compromiso social.

Simultáneamente, el adolescente que ya perfila como agroempresario no ha dejado atrás su vocación por la Educación. Por ello, en plena pandemia, también ha optado por reinventarse y hasta ha recurrido a la tecnología para ofrecer talleres -Vía Internet- sobre el desarrollo de siembras y huertos caseros.

“Cultivar es una terapia y produce una nueva generación de pensantes en favor de la agricultura, que es fundamental para un país”, puntualizó.

Casi universitario

Y mientras espera por el inicio de su primer semestre como universitario en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, el otrora “niño” agricultor además continuará con la revitalización de la Hacienda Lírica, afectada años atrás por el embate del huracán María.

Por eso, desde ya promete “grandes cosechas de café, guineos, yautía y malanga”.

Además, como puntualiza el propio José Esteban, durante cada momento libre a su disposición continuará con los proyectos de diversificación de su escuela agrícola “para ampliar la finca (del plantel), para añadir productos a las siembras de plátanos, café, tomate y pepinillos; y así continuar el despacho de productos frescos a las familias de Puerto Rico”, destacó.

No sin antes, renovar acuerdos con agencias federales, como el Departamento de Recursos Naturales de los Estados Unidos y su proyecto Aprendiendo Haciendo, y con el National Geographic Student Expeditions.

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