Meten tijera al encierro en cooperativa de mujeres presas

La restricción de libertad no coartó a siete mujeres del Complejo de Rehabilitación para Mujeres, con sede en Bayamón, de desarrollar un régimen de cooperación.

Carmen Nieves Cruz ofreciendo sus productos en la libre comunidad. Foto: Coral Negrón

El encierro puede ser mortal. Al más robusto lo puede tornar débil; al más cuerdo, enajenarlo. Sin embargo, ni las cuatro paredes que circundan una celda evitan que se encuentre una válvula de escape.

La fórmula para desahogar esa tensión la encontraron siete féminas del Complejo de Rehabilitación para Mujeres, con sede en Bayamón, a las que la restricción de libertad no las coartó de desarrollar un régimen de cooperación.

Mientras una diseña, otra da un tijeretazo y la tercera manipula una máquina de coser. Es así, cómo desde su propio anhelo, afianzaron la “primera cooperativa de mujeres confinadas en Puerto Rico y en Latinoamérica”. La Cooperativa Taína ya está certificada por la Comisión de Desarrollo Cooperativo (CDCOOP) del país.

Así lo explicó a La Perla del Sur la actual comisionada de la entidad de Gobierno, Ivelisse Torres Rivera, quien elogió el empeño de estas reclusas, que ya lograron por su disciplina, eficiencia y productividad, su primer contrato con la compañía de cerveza premium holandesa, Heineken. A las mujeres se le asignó la elaboración de 2,000 bolsos utilizando como materia prima material textil para impresos (como cruzacalles), desechado por la empresa, explicó la funcionaria.

La orden en la que trabajan es hasta el momento la más rigurosa que han recibido desde que la cooperativa se incorporó en el Departamento de Estado, a inicios de este cuatrienio político.

Empero, la presidiaria Carmen Nieves Cruz, abundó  que las creaciones no se limitan a cumplir con esa demanda.

Bajo la tutela de la presidenta de la cooperativa, Sheila Ohlinger Rosa, “las nenas también hacen lazos, pantallas y collares”, manifestó la mujer desde su espacio de venta, el pasado sábado 15 de julio, en la Plaza Pública del municipio de Adjuntas. La confinada de custodia mínima tuvo la oportunidad de representar a su cooperativa en una feria de gobierno, aunque custodiada por personal del Departamento de Corrección. A las otras cinco reclusas que ponen mano en esta gesta no las podemos dar a conocer porque sus nombres no fueron revelados por Corrección, pese a que este medio los solicitó para honrarlas.

Con aparente entusiasmo, Nieves Cruz compartió que, de lunes a viernes, de 8:00 am a 4:00 pm, trabaja a tiempo completo en un “taller” en la institución penitenciaria. “Esto es a tiempo completo”, acentuó mostrando los productos, justo al lado de una Oficial de Corrección.

En cada jornada, especificó la obrera, que posee estudios en contabilidad de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, se fabrican 100 piezas que, si logran venderse en su totalidad, representan una significativa fuente de ingreso para las presas, y en, algunos casos, para sus familias.

Las mujeres reciben un 65 por ciento de cada venta, dinero que pueden depositarlo en su cuenta de Corrección para uso personal o en una institución financiera privada de su preferencia.

El restante 35 por ciento se dirige a Corrección para sufragar gastos operacionales por las instalaciones del taller y a la aportación requerida de acciones que hace cada socia a la cuenta de la cooperativa.

Modelo de rehabilitación

Aunque Nieves Cruz acentuó la importancia del recibir ingresos en esta etapa de su vida, destacó que lo que más disfruta de esta labor es la oportunidad de “tener paz” y desarrollar “compañerismo”.

“Nos llevamos bien las confinadas que estamos laborando. Nos motivamos a hacer las cosas”, verbalizó, al tiempo que reconoció que, en este contexto de prohibición de bolsas plásticas en la Isla, las bolsas reusables son “indispensables”.

 

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Por otra parte, la comisionada del CDCOOP sostuvo quela labor integra el modelo de rehabilitación, al tiempo que contribuye al medio ambiente fomentando el reciclaje con el uso de este tipo de bultos.

“Ellas tienen que cumplir con normas de conducta, a la vez que se le proveen herramientas de inserción económica y destrezas sociales”, dijo Torres Rivera quien mencionó que tiene como prioridad que las mujeres adquieran conocimiento “pleno” de lo que significa “auto empleo” y vida digna. Por ello, de la mano con enseñarles el modelo cooperativista, se les darán cursos de contabilidad y “empresarismo”.

Al momento, “la idea es que ellas puedan ir ampliando la cantidad de confinadas que pertenecen a la cooperativa…que la cooperativa tenga continuidad en el caso de que cumplan con sus sentencias”, aseguró la comisionada.

Fue a inicios del año 2014, que la reclusa Sheila Ohlinger Rosa presentó esta propuesta cooperativa, Taínas Coop, para la Escuela Industrial de Vega Alta.

La misma se dedicaba al cultivo y venta de orquídeas, confección de postres en el área de repostería y artesanías. Empero, al mudarse de complejo correccional, realizaron cambios. Esta viene a ser la única cooperativa de mujeres presas en Puerto Rico.

Actualmente, Corrección cuenta con otros modelos de cooperativas lideradas por hombres, entre estas la cooperativa Arigos, en la cárcel de Guayama, dedicada a la confección de artesanías en barro, cerámica y talla de madera.

Por otro lado, en la institución Sabana de Hoyos de Arecibo se encuentra la cooperativa La Charca y en el Centro Correccional El Zarzal en Río Grande hay otra institución.

Próximamente, comenzará una cooperativa de cultivo hidropónico en Sabana Hoyos, concluyó Torres Rivera.