“Yo me sigo alumbrando con lo que murió mi madre: con velas”

“Esto pasó por falta de luz. No fue por nada más”, lamentó por su parte Ángel Pacheco Sojo, hijo de doña Monserrate.

Foto Jason Rodríguez Grafal

Para los millones de puertorriqueños que sufrieron el paso del huracán María, el restablecimiento del sistema eléctrico no solo ha sido insospechadamente lento. También ha sido motivo de interminable molestia y aniquilante frustración.

Pero para Monserrate Sojo Candelario, una anciana de 93 años de edad -autosuficiente y que prefería vivir sola a ser una carga para su familia- la burocrática recuperación de la red eléctrica en la montaña costó demasiado. Le costó la vida.

La noticia apenas resonó, pero en la madrugada del martes, 27 de febrero, un incendio consumió su modesta vivienda de madera y zinc en el sector Algarrobo de Yauco. De acuerdo a la investigación del Cuerpo de Bomberos, el fuego fue ocasionado por una vela que presuntamente usaba doña Monserrate para iluminar sus pasos en las noches.

Al momento del incendio, la comunidad Algarrobo era uno de esos llamados “bolsillos”, ya que la zona figuraba en el tres por ciento de los abonados yaucanos que se mantenían sin servicio eléctrico.

Según explicó el alcalde, Ángel Luis Torres Ortiz, la reparación de la red eléctrica de Algarrobo figuraba entre los trabajos asignados a la empresa norteamericana Duke Energy que quedaron inconclusos, cuando sus brigadas se retiraron de la isla hace tres semanas.

“Ellos se retiraron al llegar al barrio Naranjo y dejaron en una incertidumbre a la comunidad (Algarrobo) por las pasadas tres semanas”, declaró Torres Ortiz. “Nosotros regresamos a la Autoridad y nos establecen que serán ellos los que harán estas labores porque la compañía norteamericana se había ido del país”.

Hasta el pasado 6 de marzo, alrededor de 247 abonados en Yauco continuaban sin servicio eléctrico, de un total de 22,146 clientes registrados, precisó el alcalde. Se concentran en los sectores Algarrobo, Caimito, Duey y Río Prieto.

“Son literalmente los últimos”, reconoció.

“La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) en nuestra ciudad interviene en cuatro municipios, que son Peñuelas, Yauco, Guánica y Guayanilla. Apenas tienen 30 empleados, 12 de ellos celadores, y mi preocupación sigue siendo ese tres por ciento, porque no sabemos cuánto se va a dilatar su restablecimiento”, sostuvo Torres Ortiz.

“Esto pasó por falta de luz. No fue por nada más”, lamentó por su parte Ángel Pacheco Sojo, hijo de doña Monserrate.

“Esto se pudo haber evitado. Ayer vi una gente trabajando (AEE), pero ya mi madre perdió la vida, ¿para qué yo quiero luz?”, ripostó quien ha vivido en esta parte de la ruralía yaucana por casi cinco décadas.

“Ya a mí no me interesa que llegue la luz. Que llegue cuando le dé la gana”, declaró. “Yo me sigo alumbrando con lo que murió mi madre, con velas”.

Seis días después del siniestro (5 de marzo), brigadas de la AEE iniciaron la reparación de la red de distribución eléctrica en Algarrobo. El servicio se restablecería en “cuatro o cinco días”, a juicio del alcalde, y así ocurrió.

“Yo estaba esperando las brigadas para ayudarlos, para que mi mamá tuviera luz. Yo estaba dispuesto a irme a trabajar con ellos en lo que fuera. Cuando (el huracán) Irma, yo fui y ayudé. Abrí los caminos para que ellos pasaran. Y ahora pasa esto”, lamentó Pacheco Sojo.

“Ellos (brigadas) no tienen culpa. La culpa es de los grandes que están adentro, los que dan las órdenes y establecen las prioridades”, insistió.

“Yo aquí ayudé en todos los temporales. Me he metido a sacar nenes, con el agua hasta el cuello. Pero me quedé esperando la ayuda para mi madre. Llegaron, pero ya era muy tarde”, sentenció.

(A seis meses del huracán es una serie de reportajes que durante las próximas semanas examinará el proceso de recuperación en la región y profundizará en sus fortalezas y debilidades)