Llueven desde obsequios hasta bendiciones para Freddie Rivera Rosaly

Como si fuera poco, Freddie ahora también abriga esperanzas concretas de recibir una vivienda permanente.

Sentado a solas en el parque de pelota de la urbanización San José, Freddie Rivera Rosaly nunca anticipó la respuesta que se avecinaba.

No tenía otra forma. Los meses que ha pasado caminando y durmiendo en las calles de Ponce le enseñaron a tomar las cosas día a día.

De pronto, sin embargo, todos conocían su nombre.

A solo horas de que su situación acaparara páginas de La Perla del Sur, un batallón de samaritanos respondieron para auxiliarlo. Y sus días de desvelo bajo las estrellas parecen estar contados.

Ropa, comida, artículos de primera necesidad y hasta un colchón para dormir fueron prontamente traídos por personas desinteresadas, tanto de Ponce como de municipios tan apartados como San Juan. Pero de todos los presentes, resalta, ha sido la compañía y solidaridad de quienes han viajado -de cerca y de lejos- lo que más ha alimentado su corazón.

“Es como si de pronto se hiciera la luz”, confesó emocionado. “Dios ha puesto su mano y me ha enviado tanta gente buena. No encuentro las palabras para explicar lo que ha sido esto”.

Según narró, solo el Día de Acción de Gracias cientos de personas llegaron hasta las gradas del parque donde ha dormido durante meses para llevarle desde alimento hasta oración. Su presencia tampoco la esperaba.

“Han venido muchas personas a conversar y compartir conmigo y eso me ha llenado de salud y fuerzas. Estoy de pie gracias a eso, pero voy a necesitar un tiempo para sentarme y reflexionar sobre lo que me ha ocurrido”, continuó abrumado.

Su relato, incluso, fue encontrado por una de sus hijas, Frances Darleen Rivera, quien desde el estado de la Florida logró leer el reportaje publicado el pasado 22 de noviembre, tanto en periodicolaperla.com como sus redes sociales.

Con la ayuda de unos vecinos que facilitaron un teléfono, padre e hija pudieron ponerse en comunicación mediante una emotiva llamada.

“Mi hija me llamó y lloró. Quería venir para acá a dormir en los ‘bleachers’ conmigo. Yo le aseguré que gracias a mis ángeles, estoy bien”, indicó.

Rumbo a un techo seguro

Como si fuera poco, Freddie ahora también abriga esperanzas concretas de recibir una vivienda permanente.

Tras conocer sobre sus circunstancias, la Oficina de Servicios al Ciudadano del Municipio de Ponce se movilizó y en solo días gestionó que recobrara credenciales que había extraviado mientras sobrevivía entre propiedades abandonadas del casco urbano.

Entre otros documentos, ya tiene nueva Certificación del Seguro Social, de la Reforma de Salud e, incluso, de los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN). Asimismo, ha recobrado copia de su acta de nacimiento y del certificado de antecedentes penales.

Y Freddie no para de sonreir al mostrar su nuevo teléfono móvil, unidad que logró con la ayuda del personal municipal, a través de un programa federal.

Así, mientras retoma contacto con sus seres queridos, la dependencia municipal trabaja a toda velocidad para conseguirle un techo seguro, en conjunto con el Departamento de la Vivienda Estatal.

“Él ya tiene su presolicitud y en este momento estamos en el proceso para que pueda adquirir todos los documentos requeridos y obtener su vivienda a través de Vivienda Pública”, explicó Omayra Colón Pérez, directora de la oficina municipal de Servicios al Ciudadano, por quien Freddie indicó sentir un profundo agradecimiento.

“Ella es una de las bendiciones que han llegado a mi vida desde que salió el reportaje”, agregó conmovido.

Entre los héroes que se le han acercado en días recientes también identificó a Víctor Santiago, un agente de la Policía Municipal de Ponce que le acompañó durante días para realizar las gestiones necesarias en dependencias municipales y estatales.

De forma desinteresada y genuina, Santiago ha ido más allá del deber cumplido para brindar su amistad, agregó don Freddie.

“Ha sido más que un amigo, es como un ángel para mí. Hasta ha puesto su dirección para yo poder recibir mi correspondencia”, dijo. “El oficial hasta me invitó a comer a casa de sus padres”.

“Don Freddie es una persona con mucha sensibilidad, de mucha fe y bien agradecida”, agregó Colón Pérez. “Él ha tomado su experiencia de estar sin un techo como una oportunidad de crecimiento como persona y estoy segura que tan pronto pueda ayudar a otras personas que están pasando por una situación similar, lo va a hacer”, continuó.

Aunque sigue deseoso de reencaminar su vida en un espacio permanente, Freddie aseguró que regresará cuantas veces pueda al parque recreativo que le ha servido de hogar en meses recientes, para visitar a los vecinos que sin pedir nada a cambio, le extendieron su mano y amistad.

“Si Dios quiere, pronto me dan el apartamento y antes de Navidad salgo de la calle”, expresó esperanzado. “Pero nunca voy a olvidar lo que he pasado aquí durante este tiempo y en estos últimos días. Por primera vez en mucho tiempo, me han hecho sentir en familia y ese es un sentimiento que atesoro mucho”.

“Yo no soy un deambulante, porque estoy bajo un techo (parque) y me han brindado ayuda y eso ha sido una bendición. Aun estando en la calle, Dios me ha bendecido con tantas personas de buen corazón que no hay otra cosa que hacer que dar gracias, una y otra vez”, recalcó.