Listo para hacer historia en feria científica de Brasil

Gabriel Velázquez Quintana reconoce que ninguna de sus gestas habría sido posible sin el apoyo de sus padres Moraima Quintana y Abraham Velázquez.

¿Qué ocurre cuando una escuela pública de excelencia se topa con un problema ambiental sin resolver y un brillante alumno decidido a acabarlo?

La respuesta es simple: comienza a cambiar el mundo.

Si no lo cree, aproxímese a la Escuela Especializada en Ciencias y Matemáticas Thomas Armstrong Toro de Ponce. Justo allí, en ese prolífico laboratorio de ideas y jóvenes asombrosos, otro talentoso adolescente está a punto de hacer historia.

Su nombre, Gabriel E. Velázquez Quintana.

De Puerto Rico a Brasil

El joven residente en Juana Díaz y estudiante del duodécimo grado será el primer embajador puertorriqueño en la 25ta. feria internacional “Ciencia Jovem”, a realizarse en Pernambuco, Brasil, del 6 al 8 de noviembre próximo.

Y en ese destino, desvelará al mundo su propuesta para auxiliar, tanto al ambiente como a miles de personas vulnerables en todo el planeta. Una idea que nació tras el paso por la isla del huracán María, cuando el adolescente se topó con un grave problema sin resolver: el monóxido de carbono que producen las plantas o generadores eléctricos.

“En mi proyecto quise filtrar el monóxido de carbono (CO)”, explicó detenidamente a La Perla del Sur. “En los carros y en las plantas normalmente se libera, pero como en los carros tú estás adentro, no tienes la inhalación del CO. En cambio, en las casas, cuando tienes una planta eléctrica o un generador, lo tienes muy cerca”.

Por lo tanto, “con varios materiales, quise investigar cuál funcionaba mejor para filtrar o adsorber el monóxido de carbono”, continuó Gabriel.

Sin embargo, para lograrlo primero tuvo que conocer la diferencia entre la absorción y la adsorción, una materia que domina su mentora y profesora de Física, Astronomía, Meteorología, Robótica e investigación científica, Carmen Noble García.

Como explicó, la adsorción es un fenómeno mediante el cual un sólido o líquido atrae y retiene en su superficie otros gases, líquidos o cuerpos disueltos, en contraposición a la absorción.

“La absorción es como si fuera una esponja”, aclaró el estudiante. “Las partículas se incrustan dentro del material… (Y en la) Adsorción las partículas de CO se pegan en la superficie del material que utilizo”.

Aprendida la lección, entonces Gabriel comprendió mejor cómo abordar el problema y atajar su primera solución. Así las cosas, luego de varios intentos, el adolescente encontró un material que funcionó a la perfección para sus propósitos.

El salvavidas

“El que mejor me funcionó fue el carbón activado. Cada generador eléctrico libera distintas cantidades de CO. El generador que utilicé liberaba 850 partes por millón (ppm) y al utilizar este método de adsorción se redujo a 250 pm. Más de un 70 por ciento de diferencia”.

“Esto produce mayor seguridad en un generador eléctrico, ayuda al ambiente y es una manera más segura para manejar el CO”, comentó el también presidente del Club de Robótica de la escuela.

Resuelto este primer dilema, procedía entonces abordar el siguiente: ¿cómo implementar el remedio sin adulterar la estructura del generador? No hacerlo traería conflictos de diseño con su fabricación e incluso comprometería la seguridad del sistema.

Fue entonces cuando otra brillante idea se apoderó de este joven entusiasta. “Utilicé como ejemplo los filtros de agua. Los filtros de agua no están adentro, están afuera. De ahí surgió la idea del muffle”, recordó Gabriel.

El artefacto, ideado desde cero por el aprendiz, ahora permite que a un generador eléctrico promedio se le adapte un tubo de escape con filtro de carbón activado en su interior. El mismo sería capaz de retener peligrosas concentraciones de tóxicos que antes eran liberados al aire -dentro o muy cerca de viviendas- y que históricamente han afectado la capacidad pulmonar de niños, adultos o ancianos.

Incluso, con su ingenio, Gabriel podría salvar vidas.

De Ponce a Brasil

El concepto y diseño preliminar de este proyecto ahora se aproxima a su primera prueba de fuego internacional. Será durante “Ciencia Jovem”, la prestigiosa feria científica en la que, por primera vez en sus 25 años de historia, un joven puertorriqueño participará.

En este encuentro para escuelas de todas las redes de enseñanza (pública y privada) se presentan iniciativas de Ciencia, Tecnología e Investigación. En la edición más reciente, por ejemplo, se exhibieron 300 proyectos creados por ingenios de México, Chile, Colombia, Paraguay y Brasil.

Para lograr su pase a Brasil, empero, Gabriel primero tuvo que ganar el pasado mes de febrero el segundo lugar en la la categoría de ingeniería ambiental de la Feria Regional de Ponce, para luego participar en el Foro Internacional Ciencia en Puerto Rico celebrado en Bayamón, donde logró la certificación de la organización Jóvenes Científicos por Puerto Rico.

No obstante, él y su mentora reconocen que estas conquistas habrían sido imposibles de no ser por el apoyo casi incondicional de su familia.

Como subraya quien desde pequeño ha soñado con ser ingeniero mecánico, sus padres Moraima Quintana y Abraham Velázquez ayudan en todo lo que pueden para que él y su hermana Moralys, quien también estudia en la Thomas Amstrong, realicen sus anhelos.

Y como es de esperar, esta faena conlleva incontables sacrificios. El más reciente, reunir el dinero necesario para que Gabriel pueda costear su travesía, hospedaje y dietas en Brasil: un reto que roza los $2 mil.

Por eso, la familia y amigos han iniciado una campaña de recolección de fondos a través de la página en Facebook: Rumbo a Brasil Ciencia Jovem 2019 y la cuenta de ATH Móvil 787-298-2449.

Y mientras la fecha para el viaje a Brasil se aproxima, el propio Gabriel se prepara en otras materias, como aprender tres importantes frases en portugués: tengo hambre, estoy perdido y no sé hablar portugués.

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