Línea de apoyo lo confirma: Al relieve la pesadilla de víctimas de violencia durante la pandemia

En poco más de un mes, la nueva línea de apoyo a víctimas de violencia de género en Puerto Rico ha recibido sobre 500 llamadas.

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En poco más de un mes, una línea de apoyo a víctimas de violencia de género en Puerto Rico ha recibido sobre 500 llamadas, confirmando los temores de un repunte en incidentes de abuso durante la cuarentena por el virus Covid-19.

En entrevista con La Perla del Sur, la directora del Proyecto Matria, Amarilis Pagán Jiménez, indicó que la línea telefónica de ayuda comunitaria busca auxiliar a víctimas que han visto su situación de violencia agudizarse desde que se decretó el toque de queda, toda vez que han quedado desprovistas de ayuda del gobierno.

La línea de apoyo, denominada Estamos para ti (787-489-0022), comenzó a operar el pasado 23 de abril y es manejada en conjunto por las organizaciones Proyecto Matria, Casa Protegida Julia de Burgos, Casa de la Bondad, Hogar Ruth, Hogar Nueva Mujer y la Oficina de la Mujer del Municipio de Caguas.

Solas y en peligro

Según explicó Pagán Jiménez, la restricción de movilidad provocada por la cuarentena y la merma sustancial en interacciones sociales han agravado los riesgos a los que se exponen muchas mujeres víctimas de maltrato y abuso.

“En la medida que mujeres perdieron empleos, cerraron escuelas y se limitaron las interacciones familiares, esas vías de escape usuales o esos espacios en los que una mujer puede pedir ayuda o en que otros pueden darse cuenta de una situación de abuso, quedaron anuladas. Estas mujeres quedaron solas”, relató Pagán Jiménez.

“El cierre de los cuarteles por contagios, el cierre de los tribunales, la paralización de las vistas por teleconferencia y la sensación de que las organizaciones estaban inoperantes, estaba dejando a las mujeres en una situación de aislamiento y de potencial riesgo”, abundó.

Asimismo, destacó cómo la inestabilidad laboral y las presiones económicas han acentuado escenarios de peligro para mujeres que previamente vivían bajo condiciones de abuso.

“Al perderse los empleos y los ingresos, aumenta la tensión dentro del núcleo familiar y a lo mejor situaciones de violencia preexistentes se pueden disparar o empeorar en un escenario de estrechez económica”, comentó.

“La pérdida de empleos y el cierre de talleres laborales también crea una situación en que, si una mujer tenía un mínimo de independencia económica y la perdió, queda a expensas de esa otra persona con la que está viviendo”, añadió.

Ayuda multifacética

Pagán Jiménez indicó que a través de la línea de apoyo se han recibido peticiones de ayuda de mujeres maltratadas, tanto por violencia doméstica como otras causas, al igual que llamadas de familiares y amigos que buscan asesoría para ayudar a una víctima.

“Una de las primeras cosas que se hace es que se evalúa el nivel de peligrosidad de cada caso, para saber si hay que moverse de emergencia a un albergue o tomar otras medidas. Dependiendo del nivel de peligrosidad, también se hacen planes de seguridad y referidos para servicios adicionales”, explicó.

“La línea de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres no estaba funcionando. Teníamos muchas organizaciones con muchos números de teléfono, pero nuestra preocupación era, ¿quién se va a aprender tantos números?”, continuó. “Se nos ocurrió entonces ofrecer este número único y combinamos los esfuerzos de cinco organizaciones, y entre todas estamos contestando las llamadas”.

“El conocimiento de todas las organizaciones es variado. Hay personas que saben de intercesoría legal, gente que trabaja con albergues, con planes de seguridad, desarrollo económico y vivienda. En una misma llamada se puede hacer la conexión para un número amplio de servicios y referidos”, puntualizó.

Abandonadas por el gobierno

Por último, Pagán Jiménez destacó la pobre respuesta del gobierno a la incidencia de casos de violencia de género durante la cuarentena, lo cual hizo urgente que las organizaciones establecieran esta línea de ayuda.

“La línea de apoyo surge como una respuesta a la falta de acción gubernamental ante la violencia contra las mujeres durante la cuarentena. Cuando se estableció la cuarentena el 15 de marzo, la gobernadora no mencionó nada sobre la violencia a las mujeres y cómo el gobierno iba a manejar este asunto”, dijo.

“Luego del 15 de marzo, la gobernadora recibió una carta firmada por más de 40 organizaciones, pidiéndole que se expresara sobre el tema y cómo iban a manejar la violencia hacia las mujeres, porque las estadísticas internacionales apuntaban a que en los países donde se había establecido una cuarentena, la violencia había aumentado”, abundó.

“Pero la gobernadora nunca contestó esa carta”, lamentó.