Pasan juicio sobre 12 años de la administración de María Meléndez Altieri

A juicio del veterano economista Luis Rey Quiñones Soto, las acciones temerarias de la administración municipal han tenido el efecto de hundir al ayuntamiento en un circulo vicioso de endeudamiento e insuficiencia fiscal.

Foto archivo

De salir airosa en las elecciones del próximo martes, María Meléndez Altieri estaría en la antesala de un cuarto término como alcaldesa de Ponce.

Con ese poder, retendría una vez más el control del destino económico y social de un municipio aún habitado por cerca de 140 mil puertorriqueños, y sus políticas seguirían influenciando el futuro de cientos de comercios e industrias.

No obstante, a solo días del juicio electoral, 11 expertos consultados por La Perla del Sur pasaron juicio sobre los pasados 12 años de ejecutorias de la incumbente, así como su legado a la administración municipal.

El veredicto fue unánime.

“Una respuesta política a una crisis económica”

El colapso fiscal del ayuntamiento y el perjudicial manejo de los fondos públicos desde que Meléndez Altieri asumió la alcaldía en enero de 2009 figuró entre los temas más resonantes y apremiantes en la discusión.

En su defensa pública, la alcaldesa ha intentado responsabilizar a administraciones pasadas y a factores externos, en intentos por desvincularse de la estrepitosa caída de las finanzas municipales durante su mandato.

Sin embargo, a juicio del veterano economista Luis Rey Quiñones Soto, el manejo imprudente de las arcas municipales solo ha sido la chispa que detonó la bomba de problemas que han aquejado al ayuntamiento durante la pasada década.

Aunque reconoció que desde el 2006 se ha observado una baja en la actividad económica local, así como una merma en los ingresos municipales, Quiñones Soto puntualizó que las acciones temerarias de la administración municipal han tenido el efecto de hundir al ayuntamiento en un circulo vicioso de endeudamiento e insuficiencia fiscal.

Para probarlo, el economista aludió a su más reciente estudio: uno en el que se examinaron las finanzas del Gobierno Municipal de Ponce, entre los años 2009 y 2018.

Entre otras revelaciones, Quiñones Soto concluye que la administración de la incumbente fue incapaz de ajustarse a la merma en ingresos por la caída en la economía local y que, en vez de reaccionar con un recorte significativo en gastos, optó por incurrir en préstamos millonarios.

Para justificarlos, además, la administración de Meléndez Altieri procedió a sobrestimar sus proyecciones de ingresos, para luego validar presupuestos que no estaban acorde con la realidad fiscal del ayuntamiento.

Esto, además, abrió las puertas para que la administración incurriera en préstamos que le permitieran financiar el exceso de gastos, particularmente durante el primer cuatrienio (2009-2013), lo que elevó la deuda municipal a niveles insospechados.

En su momento pico (2012), la deuda acumulada del Gobierno Municipal de Ponce alcanzó los $326.2 millones, según se evidencia en auditorias (Single Audit) encomendadas por el propio ayuntamiento. Para verano del 2018, aún superaba los $293.4 millones.

En la actualidad, el pago de préstamos compromete casi una quinta parte del presupuesto municipal.

Entretanto, el déficit presupuestario de la Alcaldía se disparó de $4.4 millones en el 2008, a $48.3 millones en el 2018, un incremento de 997 por ciento.

“Esto es una respuesta política a una crisis económica”, sentenció Quiñones Soto. “Y el que venga atrás, que arregle”.

Aunque la alcaldesa ha planteado que ha reducido su presupuesto en años recientes, su directriz no se concretó hasta que se le agotó el margen prestatario y ya no tenía opciones para emitir deuda nueva.

Estos recortes, empero, no afectaron su presupuesto para de gastos discrecionales, como la contratación de asesores y relaciones públicas. En su lugar, se concentraron en la eliminación de programas y menos aportaciones para dependencias que brindan servicios directos a la ciudadanía, destacó Quiñones Soto.

Asimismo, criticó cómo la alcaldesa recortó en 50 por ciento la jornada y sueldo de cientos de empleados municipales, y aumentó en tres ocasiones las tasas tributarias de propiedad mueble e inmueble en Ponce.

“Después de cada elección incrementan las tasas. Es decir, le pasan una parte importante del financiamiento de su deuda a los ciudadanos, a la misma vez que continúan operando y acumulando deuda de manera temeraria. Eso genera una crisis permanente en las finanzas públicas”, subrayó el economista.

“No es un asunto de incapacidad, es que hay una intensión política para trasladar la crisis a los trabajadores y al consumidor. Le estaríamos tirando la toalla si decimos que es por incapacidad”, continuó.

Consenso sobre la causa de la quiebra

El abarcador estudio de Quiñones Soto, sin embargo, no es el primer intento por explicar cómo se han administrado las finanzas públicas en Ponce durante la pasada década.

Sus hallazgos coinciden con denuncias y señalamientos publicados desde el 2013 por La Perla del Sur y cuyos pormenores figuran en informes de la Oficina del Contralor y auditorías externas “Single Audit”.

A estos se han sumado los pasados seis reportes del Índice Municipal de Salud Fiscal que prepara la organización de transparencia gubernamental Abre Puerto Rico. En todos, la administración de Meléndez Altieri ha recibido la calificación de “F”.

“El Índice nos da unos resultados objetivos e inevitablemente es la traducción de la gestión fiscal o financiera que hace un mandatario y su grupo de trabajo, con respecto al municipio”, afirmó el economista y director ejecutivo de Abre Puerto Rico, Kevin González-Toro.

“Ponce, de manera consistente, ha sido uno de los municipios que se ha mantenido en una nota de desempeño fiscal baja y cuando digo baja, me refiero a ‘F’”, sentenció.

“Una cosa es tener uno o dos años malos, pero cuando tú tienes cinco, seis o siete años consecutivos de pobre desempeño, cuando otros municipios mejoran su posición enfrentando las mismas circunstancias, tienes que mirar cómo es que se está manejando el asunto”, añadió.

El descarrilamiento del Puerto de Las Américas

Irónicamente, el único proyecto con potencial para resucitar la actividad económica ponceña y rescatar del colapso a las arcas municipales, es el proyecto que menos prioridad ha logrado durante los pasados 12 años de la incumbente: el Puerto de Las Américas (PLA) Rafael Cordero Santiago.

La instalación portuaria que entre los años 2000 y 2008 recibió una inyección de sobre $300 millones en fondos públicos, yace inactiva como un vergonzoso monumento a la incapacidad política.

A juicio del abogado y pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico, Rolando Emmanuelli Jiménez, el fracaso del Puerto es y será parte irrevocable del legado de Meléndez Altieri y su tiempo custodiando a la ciudad.

Por años, Emmanuelli Jiménez fue parte de un colectivo de ciudadanos y empresarios que abogaron por el desarrollo del PLA, fue director de la Alianza ProSur e integrante del grupo multisectorial denominado como la Coalición del Sur.

Aunque responsabilizó a las pasadas administraciones gubernamentales del Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático por el constante cambio en visión, estrategia y dirección en la Junta de Directores del Puerto, señaló específicamente a la Meléndez Altieri por retrasar y obstaculizar el arranque del proyecto portuario.

Como ejemplo, destacó la insistencia de la entonces recién electa Meléndez Altieri, quien en el 2008 reclamó que no se firmara el acuerdo de operación con la firma UCW América.

De igual modo, su longeva renuencia a nombrar sus representantes en la Junta de Directores del Puerto y su inacción para implementar su llamada “Solución Ponceña”, entre otros.

“El descarrilamiento del Puerto de Las Américas fue una actuación intencional de la alcaldesa y de los sectores políticos poderosos de San Juan, que responden a los donantes de las líneas de cabotaje del sector importador en la capital”, declaró Emmanuelli Jiménez.

“No tengo la menor duda, y lo he dicho desde hace años, que la irracionalidad de las decisiones que se han tomado en los últimos 12 años responden a una intensión de engañar al electorado, prometiendo que el Puerto se va a desarrollar, pero no tienen la más mínima voluntad de desarrollar el proyecto”, abundó.

“En el fondo de todo esto, hay una percepción ideológica de que el puerto no favorece los intereses del PNP. El Puerto de Las Américas se concebía como algo que le daría una proyección a Puerto Rico a nivel internacional. De hecho, Rafael Cordero Santiago lo veía como un puente de plata hacia la soberanía, porque Puerto Rico iba a adquirir unos fundamentos de estabilidad que eran importantes para ese proceso”, continuó.

“Pero la administración entrante del PNP (Fortuño Burset y Meléndez Altieri) vio el proyecto como una amenaza a su visión ideológica y lo demás es historia. Ya es evidente que nunca pusieron empeño en el desarrollo del Puerto y el proceso se convirtió en un botín político”.

Además, Emmanuelli Jiménez describió la llamada “Solución Ponceña” de la alcaldesa como una estrategia para minimizar su potencial, ajustando el puerto a uno de carga doméstica.

“Intencionalmente redujeron la escala para que el proyecto solamente tuviera un impacto a nivel de cabotaje”, dijo Emmanuelli Jiménez. “La Solución Ponceña fue una traición a los objetivos que se tuvieron inicialmente para que el proyecto generara desarrollo económico y valor añadido”.

“La alcaldesa no hizo nada durante este cuatrienio, en el que tuvo la gobernación y la legislatura de su partido. No había ningún obstáculo político partidista que impidiera el desarrollo de este proyecto”, insistió.

Arte y cultura

Por otra parte, tres connotados promotores del quehacer cultural y artístico de la ciudad pasaron revista sobre lo que ha sido el desempeño de las artes durante los pasados 12 años.

Para Maruja Candal Salazar, directora de la Oficina de Arte y Cultural municipal durante la administración de Rafael Cordero Santiago, el penoso estado en el que se encuentran numerosas edificaciones culturales de Ponce ilustra un periodo de graves dificultades.

En particular, lamentó el mal estado del Centro Ceremonial Indígena de Tibes y las intensiones de traspasar su administración al Gobierno Federal. Asimismo, criticó que se desmontara la Sala del Autonomismo en el Panteón Nacional Román Baldorioty de Castro “porque narra la historia autonomista y eso se considera política”.

“Honrar nuestra historia debe ser la piedra angular de toda propuesta cultural municipal”, argumentó.

Por otro lado, Candal Salazar resaltó el contraste entre lo que fue la lista de programas culturales y actividades celebradas durante los años que dirigió la Oficina del Arte y Cultura municipal y lo que se ha ofrecido durante los pasados tres cuatrienios.

“Yo solo puedo hablar de lo que se hizo en otra época… De las casi 300 actividades por año, del Parque de Bombas como centro de turismo, del proyecto Ponce Ciudad Museo, de las ferias de libros, del Festival Interamericano y del Festival Luis Torres Nadal. De la infinidad de exposiciones de arte, de la edición de libros de historia, del primer Día Internacional de la Bomba y la Plena, del Catálogo de la Plástica de Ponce y de la exposición de Francisco de Goya en el Museo de Arte”, dijo.

“(Puedo hablar) de la creación del Museo Castillo Serrallés, del Museo de la Historia, del proyecto social Ballet Salsa Sur, del Programa de Autogestión Comunitaria Cultural, de la digitalización del Archivo Histórico, de dos discos de la Banda Municipal, de importantes logros del Instituto Juan Morel Campos, de las visitas del Festival Casals y muchas otras cosas que dejamos”, continuó.

Por su parte, Stephanie Taylor Baker, quien por dos décadas dirigió el Teatro La Perla, lamentó el decadente estado y actividad de lo que en su momento fue uno de los principales recintos teatrales del país.

“Puedo decir con orgullo que entregué el teatro (en el 2010) con un calendario lleno a capacidad y acabado de renovar”, recordó.

Taylor Baker atribuyó los problemas recientes en esta y otras sedes de las artes en Ponce a la decisión de reducir a medio tiempo la jornada de los empleados municipales.

“Tú no puedes trabajar un teatro de sobre mil butacas así. El trabajo de mantenimiento es arduo. Yo tenía tres conserjes excelentes y no daban abasto. ¿Cómo un teatro va a funcionar con uno solo y trabajando a medio tiempo? No tiene lógica”, afirmó.

“Churumba decía que su municipio tenía que correr como un reloj suizo. La coordinación interagencial era excelente, pero todo eso requiere experiencia y sin gente no puedes trabajar. Todo es una cadena. A la vez que unas cosas se empiezan a deteriorar, el problema sigue”, abundó.

“Entiendo que se nombraron a personas con muchos deseos de trabajar, pero entiendo que probablemente no gozaron del mismo apoyo que gocé yo”, añadió.

Taylor Baker reconoció que se hizo una inversión importante para “poner al día” el teatro, meses antes del huracán María y elogió los certámenes de teatro universitario, pero lamentó el estado actual del recinto.

“El Teatro La Perla fue mi segunda casa y yo lo amo. Cada cierto tiempo tengo que ir ahí y respirar ese aire y ver a mi gente, los que quedan ahí, porque éramos como una familia. Pero cuando entro, a pesar de que el aire es el mismo y el sentimiento es el mismo, no puedo ir muy a menudo porque me duele”, confesó.

“Habrá que trabajar bien fuerte cuando pase esta crisis para volverlo a levantar, pero la pregunta es ¿habrá el interés? ¿Habrá el presupuesto? Eso no lo sabemos”, añadió.

Por su parte, el artista plástico Antonio Martorell Cardona se sumó al coro de voces que lamenta el retroceso del quehacer artístico y cultural en la ciudad.

“Yo creo que sería mucho más sencillo, fácil y rápido decir lo que no ha pasado, pues no ha pasado nada. Lo que más brilla aquí es la ausencia”, sentenció desde su taller permanente en La Playa de Ponce.

Martorell Cardona, incluso, puntualizó el escaso apoyo que en años recientes han recibido los artistas locales.

“Quizás mi ignorancia es extrema, pero si ha habido ayuda yo no me he enterado y si ha habido alguna, ha sido tan poca que no ha hecho mella en el vacío extraordinario, que hemos llenado nosotros los pobladores de Ponce”, dijo.

“Ha existido alguna gestión y algunas exposiciones muy buenas en el Museo (de la Historia), frente a la placita del Museo de la Música. Ahí consistentemente ha habido exposiciones y movimiento, pero una golondrina no hace verano”, sostuvo.

“Hemos estado librados a nuestras propias iniciativas, cosa a la que yo estoy acostumbrado, porque yo nunca espero por nadie, pero se agradecería una ayuda”, continuó.

A preguntas sobre cómo será recordado este periodo en la historia de las artes y la cultura de Ponce, Martorell Cardona también fue puntual.

“Uno no puede recordar lo que nunca existió. No va a haber recuerdo o memoria de la ausencia”, dijo.

“Lo digo con profundo pesar. Quisiera poder decir todo lo contrario, porque yo soy un optimista y me gusta siempre ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Pero también me gusta beber lo que hay en el vaso y si no hay nada en el vaso, pues no hay na’ que beber”, añadió.

En jaque el turismo

Durante los pasados 12 años, también se ha observado la degradación en lo que por años fue la joya de la corona de Ponce: su impresionante cartera de atractivos turísticos.

Aunque el paso del huracán María en el 2017 y los temblores de enero y mayo de este año laceraron la viabilidad de algunas instalaciones públicas, desde mucho antes se ha documentado el descuido de importantes sedes como el Complejo Recreativo La Guancha, el Parque Julio Enrique Monagas y los museos custodiados por la alcaldía y el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

A juicio de la guía turística y propietaria de la empresa de excursiones Isla Caribe, Melina Aguilar Colón, los intentos de la administración municipal por achacar a los fenómenos naturales el mal estado de las instalaciones, carecen de honestidad y validez.

“El problema no ha sido solamente el huracán o los terremotos. El problema ha sido la dejadez, el no darle promoción a la oferta turística, no mantener las facilidades y no buscar o hacer cosas nuevas”, insistió.

“Muchas veces dicen que no hay dinero, pero no es solamente el dinero. No está el entusiasmo y el amor que va detrás de eso. Eso no requiere millones, eso requiere un equipo apasionado y enamorado de su ciudad y una alcaldesa que pueda dirigir ese equipo. Eso no lo hemos visto”, sostuvo.

“A pesar de ser el destino cultural más rico de este país, hay falta de creatividad para rescatar lo que se abandonó. Sea porque se olvidaron de él, por política o por un desastre natural, no hubo creatividad para revivir el turismo o para reinventarse”, afirmó.

Aguilar Colón señaló además que los esfuerzos municipales por promover y mantener la oferta turística han sido intermitentes, resultando en que muchos turistas se lleven una mala impresión de la ciudad.

“Me da mucha pena que la ciudad luzca decente y todos los museos abran solamente cuando llega un crucero. Nosotros tenemos turistas en la ciudad todos los días”, recalcó. “Me frustra ver a los turistas caminando perdidos en una ciudad que tiene tanto que ofrecer. Me duele”.

“Más que invertir en cruceros, tenemos que invertir para que Ponce sea atractivo todo el año y no solamente uno o dos días al año, para ser un Disney World para el crucero”, recalcó.

Retroceso deportivo

Al igual que el turismo, la contracción de la oferta deportiva en Ponce ha sido dramática en años recientes, toda vez que han ido desapareciendo las franquicias profesionales y los eventos de calibre nacional e internacional.

A juicio del doctor Cesar Trabanco de la Cruz, exapoderado de varias franquicias profesionales en la ciudad y actual presidente de la Federación Puertorriqueña de Voleibol, la recesión económica, la pérdida de auspicios y la falta de apoyo del Gobierno Municipal se han juntado para crear la tormenta perfecta, en detrimento del deporte local.

En especifico, apuntó a la eliminación de las aportaciones municipales a los equipos profesionales, el cobro por el uso de instalaciones deportivas y la falta de mantenimiento de ellas: factores que obligaron a múltiples franquicias profesionales a dejar de operar en la ciudad.

“Lamentablemente, me da vergüenza, pena y sentimiento que el deporte en Ponce esté aniquilado”, sostuvo Trabanco de la Cruz, quien por décadas ha sido uno de los promotores deportivos más respetados del país.

“Aquí no solamente desapareció el voleibol, desapareció el sóftbol, el béisbol, el baloncesto femenino, el Grand Prix (de Atletismo) y el fútbol superior”, continuó. “Ahora mismo el único deporte profesional o de alto rendimiento que tenemos en Ponce es el Baloncesto Superior masculino”.

“Hemos tenido huracanes, terremotos y pandemias desde el 2017, pero la desaparición de equipos en Ponce viene desde mucho antes”, añadió. “Hay una ensalada de factores, pero definitivamente las facilidades deportivas están mal”.

Por su parte, el veterano periodista y cofundador de la Asociación de Periodistas Deportivos de Puerto Rico, Reinaldo Millán Quiñones, indicó que los cuatrienios recientes han coincidido con un periodo de baja general para las ligas menores, juveniles e infantiles en la isla.

“Hay muchos factores. La demografía ha cambiado, hay una merma de población. Ahora el deporte está compitiendo con los juegos electrónicos y la educación física, a nivel de todo Puerto Rico, ha sido un problema. También el costo de hacer deportes aumenta, mientras los presupuestos bajan”, explicó.

“Todos los fines de semana venían padres para que sus hijos participaran en ligas y torneos aquí en Ponce. Eso ya casi no se ve”, añadió.

Aun así, denunció que la administración municipal actual ha sido incapaz de articular un plan que impulse el deporte aficionado ponceño, contribuyendo al colapso de lo que una vez fue un vigoroso ecosistema deportivo.

“El deporte está en un crisis en Puerto Rico y en Ponce el problema ha ido agravándose por la situación fiscal del municipio y la falta de un plan municipal de deportes… Al no haber uno, todo se viene al piso”, argumentó.

“Difícilmente, a un nene lo motive irse a una cancha de baloncesto a practicar si está llena de maleza, el canasto está roto y la malla está quemada”, abundó. “El mantenimiento de las instalaciones y la programación y calendarización de actividades deportivas es un asunto importante”.

Aislados y sin apoyo

En años recientes, otra de las denuncias recurrentes ha sido el aparente alejamiento de la administración municipal de algunas de las comunidades más marginadas de Ponce.

En entrevista con este semanario, el líder comunitario y promotor cultural de La Playa de Ponce, Gilberto Limardo Rodríguez, relató cómo una cantera de proyectos apremiantes, reclamados públicamente por su comunidad, han caído durante años en oídos sordos.

Entre ellos mencionó la expansión del cementerio de La Playa, la limpieza del cause del río Portugués, la construcción de una salida alterna para la urbanización Villa del Carmen, el problema de inundaciones en el sector Puerto Viejo y el abandono de la infraestructura del sector Los Potes.

“Son 12 años que han pasado, sin pena ni gloria. No ha pasado nada”, lamentó. “Pero vamos a seguir adelante, con o sin la ayuda”.

Limardo Rodríguez incluso destacó cómo ha decaído el apoyo municipal a los festivales comunitarios, como el Carnaval de La Playa de Ponce.

“Cada año recibimos menos ayuda del municipio. Este último año no tuvimos las guaguas disponibles para mover las bandas. Ahora tenemos que pagarle al municipio por ese servicio. Tenemos que pagar la tarima y los paneles eléctricos. La limpieza del parque la tenemos que hacer nosotros. Cuando pedimos el endoso, el municipio nos pone como condición que limpiemos el parque”, detalló el abogado.

Por su parte, el arqueólogo y portavoz de las comunidades rurales en el norte de Ponce, Ernie Xavier Rivera Collazo, denunció cómo el abandono de obligaciones del Gobierno Municipal se ha agravado a niveles intolerables durante la incumbencia de Meléndez Altieri.

A modo de ejemplo, mencionó cómo fueron desatendidos durante las emergencias del huracán María y los sismos, y cómo aún esperan por el Acueducto Rural del Norte, proyecto que fue prometido por la incumbente a su llegada a la Casa Alcaldía y cuya construcción ni siquiera ha comenzado, 12 años después.

“¿Tú sabes lo que es vivir siempre sin agua? Tener que ir todos los días a casa de un familiar para bañarte y a buscar agua. Es una esclavitud”, sentenció.

Rivera Collazo además catalogó como “discriminatorio” el trato que la alcaldía le ha dado a las comunidades rurales, enfatizando cómo han llegado al extremo de pedirles que asuman las tareas de mantenimiento de calles y parques, a diferencia del resto de la población.

“Pretenden que las comunidades se encarguen de todo, cuando estas comunidades tienen montones de problemas. Tras que no te suplen agua, quieren que le cortes la grama, y luego se lo venden a la gente como si estuvieran ofreciendo soluciones. Es un descaro”, continuó.

“Es discrimen político. Todo es a base de dónde se puede ganar más votos. Trabajan en las unidades electorales y en los lugares donde ganan elecciones. Ellos consideran que la población que existe en la zona norte de Ponce no es ventajosa políticamente y por eso, concentran todos los esfuerzos y las ayudas en lugares que benefician una estrategia política”, insistió.

“Ellos suman y restan, y descartan estas comunidades, porque aquí no hay los votos”, concluyó.

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