Latente el dolor a un año de masacre de policías en Ponce

Ni el superintendente de la Policía, José Caldero López, ni la recién nominada a ocupar el cargo Michelle Hernández de Fraley comparecieron al memorial de las víctimas de la masacre en la Comandancia de Ponce.

Familiares del teniente coronel Frank Román Rodríguez. Foto: Coral Negrón
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Foto: Coral Negrón

PONCE- Al rebasar la estrecha puerta de acero que conduce al vestíbulo de la Comisaría de Ponce, hoy, un mar de gente se miraba, se abrazaba y se besaba mientras ocupaban el puñado de sillas doradas que partía en dos el salón.

Los de izquierda, vestían blanco perla y cargaban en sus manos unos diminutos pañuelos que, más adelante, filtrarían la evidencia de su dolor; los de derecha, llevaban su pulcro uniforme policiaco, con arma, gorro y estrellas áureas. Entre sí, no cruzaban palabra, pero su presencia se debía a la misma razón: honrar la memoria de los tres policías caídos, el pasado 28 de diciembre de 2015, en cumplimiento de su deber.  

“Un minuto de silencio”, proclamó la oradora inicial, y así comenzó la recordación.

De Luz Milady Soto Segarra, Frank Román Rodríguez y Rosario Hernández de Hoyos se martilló su verticalidad, su disposición, su dedicación, su compromiso, su esfuerzo, su bondad y su amor por la familia.

El teniente coronel Frank Román Rodríguez estaba a punto de cumplir 50 años de edad, 28 de ellos en la fuerza policiaca, y estaba ansioso de pasar tiempo de calidad con su esposa, sus tres hijos y tres nietos, rezaba su escrito de semblanza.

La capitana Soto Segarra era madre de dos varones y abuela de una bebé de cinco meses. La distinguía su carácter firme y su anhelo porque sus hijos y sobrinos fueran hombres y mujeres de bien, narraba su trayectoria.

La sargento Hernández de Hoyos estaba casada con José Ramírez y era madre de cuatro hijos que ahora tienen 12, 15, 21 y 25 años. Abrazaba los retos laborales, leía su biografía.

De uno en uno y pausadamente, los nombres de estos tres seres resonaron en el mismo espacio donde hace un año su vida se sesgó, supuestamente, en manos de un ex compañero policía. Con cada mención se atisbaba un calvario en los rostros de los familiares; un maremoto de miradas tormentosas que reflejaba la ola de preguntas que se quedaron sin respuestas y corazones en contacto con sal.

“Reconozco, probablemente, las inquietudes que puede haber en cada uno de ustedes. Es nuestro deber comprender y así lo hacemos”, sumó el coronel Héctor Agosto al momentum.  

El coronel Héctor Agosto. Foto: Coral Negrón

“Esto marcó la vida de la Policía de Ponce y también la historia de la Fiscalía de Ponce”, agregó, por su parte, la fiscal a cargo del caso, Sharleen Rosa de Jesús.

Acto seguido, colegas policías develaron tres marcos con las fotos de los policías fenecidos, acompañadas de un mensaje religioso, que luego trasladaron al sexto piso del edificio de concreto, donde, alegadamente, fallecieron los agentes. Así, los compañeros rindieron tributo a su héroe y heroínas.

Presentes estuvieron jefes de la Policía local así como el fiscal del distrito Richard Rosado y el inspector Ángel Álvarez Boneta, en representación de la alcaldesa de Ponce, María ‘Mayita’ Meléndez Altieri. No obstante, el superintendente de la Policía, José Caldero López, no compareció. Tampoco la recién nominada a ocupar el cargo Michelle Hernández de Fraley.  

Como parte de la luctuosa ceremonia, se realizaron los disparos de salva y se tocaron trompetas .

Al final, un grupo religioso, ataviado de blanco, soltó una decena de globos blancos a la intemperie.