Lago Cerrillos: uno de los ocultos encantos de la Perla del Sur

Ponce tiene muchos atractivos, casi a ningún costo. ¿Los están disfrutando sus hijos?

Foto archivo

De la nieve caída en los lagos nacen los cisnes.

Ramón Gómez de la Cerna

Greguerías

A la memoria del licenciado Rafael Hernández Colón, quien tanto amó y tanto hizo por su ciudad de Ponce.

El origen del embalse de Cerrillos, localizado al norte de la ciudad de Ponce, está difuminado por una cierta niebla de equívocos.

Doña Gladys Tormes, la abnegada directora del Archivo Histórico de Ponce, me dice que todo comenzó a partir del año 1957, como consecuencia de los estragos que causaron los ríos de Ponce durante el paso de la tormenta o pequeño huracán Santa Clara, también llamado Betsie, que nos azotó el año inmediatamente anterior.

Me dice que los afectados abrumaron al entonces alcalde de la ciudad, don Carlos Juan Cintrón, con pedidos para que repusiera sus casas arrasadas por las escorrentías que provocó el fenómeno y para las que no tenían recursos.

La figura del gobierno federal que atendía este tipo de desgracias desde Washington era el secretario del Interior, y para aquel tiempo el puesto lo ocupaba Fred Seaton, quien se desempeñó en el cargo durante todos los años de la presidencia de Eisenhower.

El alcalde se comunicó con esa agencia federal y lo que logró fue que, en el mes de noviembre del año 1969, más de diez años después, incluyeran a Ponce en el Plan Nixon, que proveía para esas eventualidades.

Desde entonces, se comenzó a pensar en la construcción de una gran represa al norte de Ponce y en la canalización de los ríos urbanos, lo que, dicho sea de paso, por falta de previsión le truncó las raíces a nuestra amada ceiba.

El propósito era “contener el agua y proteger de ella a la ciudad”, explicó doña Gladys, lo empalma con información que tengo desde el tiempo que comenzó la construcción de la represa, alrededor del año 1984.

Para entonces advine en conocimiento de una figura en la política estadounidense que ganó prominencia en la política de Puerto Rico durante la década de los años 1930, toda vez que fue director de la División de Territorios e Islas en el Departamento de lo Interior durante los años de 1934 a 1939, y Administrador del Programa del presidente Roosevelt para la Reconstrucción de Puerto Rico, de 1935 a 1937.

Nada menos que la Puerto Rico Reconstruction Administration, la PRRA, y su antecesora puertorriqueña, la Puerto Rico Emergency Relief Administration, PRERA, la que también operaba con fondos de la política del Nuevo Trato de Roosevelt, pero administrada desde Puerto Rico.

Se trataba de Ernest Henry Gruening, un judío nacido en Nueva York que fue periodista para varios medios, incluyendo el diario La Prensa, para el que escribía en español.

En sus columnas defendió mucho a México, por lo que el gobierno de esa nación le otorgó en año 1964 el más grande galardón que entrega a un extranjero, la Orden Del Águila Azteca.

Fue designado gobernador del Territorio de Alaska de 1939 a 1953 y cuando Alaska fue proclamada estado de los Estados Unidos en el año 1959, fue senador por aquel nuevo estado por diez años, hasta el 1969.

Por lo que sé, Rafael Hernández Colón y Gruening se conocían y en una ocasión que Hernández Colón fue a Washington a gestiones propias de su cargo (no sé si en aquel momento era secretario de Justicia, presidente del Senado o gobernador) Gruening le informó de este proyecto, fundamentado en una Ley del Congreso del 31 de diciembre de 1970, que estaba allí durmiendo el sueño de los justos.

En justicia, no se debe descartar que la colosal obra fuera el fruto tardío de las gestiones de Carlos Juan Cintrón y Fred Seaton, si es que fue él, porque no lo tengo confirmado.

Pero Hernández Colón se hizo cargo del asunto y timoneó el proyecto durante su proceso de construcción por el Cuerpo de Ingenieros, desde el 1984 hasta el 1992.

Esta ha sido y es la función de protección, de seguridad para la ciudad de Ponce y para los que aquí vivimos.

Ahora bien, la represa brinda además una valiosa función recreativa y es un atractivo turístico.

Las instalaciones y el embarcadero que mantiene el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales en el kilómetro 10.8 de la carretera PR-139 y el aledaño Parque Recreativo Wito Morales que opera el gobierno municipal, ubicado al sur de la represa, ofrecen para nuestro deleite un área de juegos acuáticos y juegos infantiles, canchas, un parque de pelota, 19 gazebos pequeños, tres medianos, uno grande y todos con barbacoas.

El grande puede cobijar hasta a 175 personas.

En el embarcadero es idóneo para disfrutar de botes y kayaks, y practicar pesca recreativa y deportiva de lobinas, chopas y tilapias. Si no sabe pescar correctamente, se dan clínicas de pesca.

En ambas instalaciones hay acceso para personas con impedimentos físicos.

En fin, todo lo que usted puede esperar de un resort de lujo, pagando un dólar por vehículo y diez dólares por el acceso de un ómnibus.

No está obligado a alquilar un gazebo, pero si desea hacerlo, el pequeño, que aloja a ocho personas cuesta $15 por día, el mediano $30 y el grande $50. Eso, repito, si usted lo desea, ya que no está obligado a alquilar ninguno.

Ponce tiene muchos atractivos, casi a ningún costo. ¿Los están disfrutando sus hijos?

Si no les dieran buen servicio -que no es el caso- quéjense allí mismo al director, en la Oficina Regional de Ponce del DRNA y/o en el Gobierno Municipal de Ponce.

Aseguremos la continuación del buen servicio que nos han ofrecido hasta hoy. Boricua, disfruta de los encantos de tu patria. Conocerla mejor es amarla más.