La luna: nuestra más poderosa aliada agrícola

Cada fase favorece distintas actividades agrícolas, razón por la cual es importante conocer sus efectos y cómo beneficiarnos de ellos.

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La luna es el único satélite natural conocido de la Tierra y de mucha importancia para la vida animal y vegetal, debido a que brinda el equilibro en los ecosistemas del medio ambiente.

Durante un año, la luna hace 13 recorridos o vueltas a la Tierra, durante los cuales muestra cuatro etapas llamadas Fases o Cuartos de Luna. Estos son: luna nueva, luna creciente (cuarto creciente), luna llena y luna menguante (cuarto menguante).

Durante los mismos, la luna ejerce influencia sobre las masas de agua que existen en la Tierra y cuyo máximo exponente son las mareas. Por lo tanto, dependiendo de la fase lunar, la savia se concentrará en las raíces (luna nueva) o en las hojas (luna llena) atraída por las fuerzas gravitacionales y, por consiguiente, la primera es una época propicia para la siembra, mientras que la segunda, para la recolección.

En resumen, cada fase favorece distintas actividades agrícolas, razón por la cual es importante conocer sus efectos y cómo beneficiarnos de ellos. A continuación, dos de los ciclos:

• Luna nueva

La intensidad de los rayos lunares continúa disminuyendo hasta niveles más bajos. El crecimiento de las raíces y hojas es lento, por lo que se trata de un período de poco crecimiento.

Entre las labores que se recomiendan en esta fase resaltan el desyerbo, abonamiento, la preparación de suelo (preparar tierra para siembra de habichuelas), el control de plagas, y plantar cultivos (florecidas anuales) que produzcan sobre tierra y cuyas hojas se cosechan (espárragos, repollo, apio, escarola, espinaca, brócoli y lechuga).

También capar árboles, talar y cortar guineos para madurar.

• Cuarto creciente

Durante esta fase, la luz lunar va en aumento y las plantas tienen un crecimiento balanceado. Se favorece el crecimiento de hojas y raíz. Hay mayor disponibilidad de agua en el suelo, las semillas absorben más agua y germinan a buen tiempo.

Las semillas de hortalizas se siembran días antes o al inicio de esta fase, ya que se desarrollan más rápido las hojas. También, las raíces serán más débiles, por lo cual la planta será más susceptible a plagas o enfermedades.

Entre las labores que se recomiendan en esta fase podemos mencionar el germinar semillas, podar, abonar plantas de flores, desyerbar, sembrar enredaderas que producen semillas dentro de la fruta (habichuelas, guisantes, pimientos, calabaza, berenjena, tomates, pepinos, melones, semillas de flores y árboles de fruta) y recoger frutas.

En nuestra próxima colaboración continuaremos con las fases lunares y su influencia en la agricultura.

Para más información o sugerir temas de su interés, puede llamarnos al Servicio de Extensión Agrícola de Ponce/Peñuelas al 787-842-3150 o escribir al correo electrónico irene.roman@upr.edu.

(La autora es agrónoma, agente del Servicio de Extensión Agrícola y panelista de agricultura para el programa “Así Somos”, que se transmite de lunes a viernes a las 3:00 p.m. por WPAB 550 en Ponce)