La Escuela Domingo Massol: el nuevo coloso solar de Adjuntas

El director Ángel Ortiz Marrero y Alexis Masol González inaugurarán el proyecto este jueves, durante un lucido evento comunitario.

Fotos: Omar Alfonso

La transformación energética propuesta por la organización Casa Pueblo no cesa.

Por eso, a partir de este jueves otra crucial instalación se sumará a los activos para convertir a Adjuntas en la primera ciudad solar del país.

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Como adelantara el líder comunitario Alexis Massol González, se trata de la escuela elemental del barrio Saltillo Vacas: un centro educativo al que asisten sobre 100 alumnos de Adjuntas, Peñuelas y Ponce, quienes tras el paso del huracán María han sufrido incontables suspensiones de clases debido a apagones sorpresivos y prolongados, los que además han provocado pérdidas cuantiosas en alimentos refrigerados del comedor escolar.

La gesta impulsada por todos los voluntarios y auspiciadores de Casa Pueblo, sin embargo, no termina allí, ya que a partir del jueves la Escuela Domingo Massol también servirá de oasis energético para las decenas de familias que habitan esta zona rural y que en caso de emergencia necesitan electricidad para terapias de diálisis o respiratorias, además de refrigerar alimentos para infantes y medicamentos.

“Con este nuevo paso, Casa Pueblo amplía la ruta para convertir a Adjuntas en un pueblo solar”, destacó don Alexis, cofundador de la entidad comunitaria. “Ya energizamos con placas solares el centro de envejecientes, el Parque de Bombas, numerosas viviendas y hasta colmados y comercios nativos. Y ahora, tocamos a una comunidad alejada y nos estrenamos en el sector de la educación con esta escuela, la primera que tendrá energía solar”, continuó.

De acuerdo a diversas fuentes, en esta zona de la montaña adjunteña el índice de pobreza ha rozado el 89 por ciento y, al igual que en la escuela, los vecinos del área sufren repetidas veces la pérdida de enseres eléctricos debido a fluctuaciones e interrupciones de voltaje que pueden extenderse por días.

Como explicó el director del plantel, Ángel Ortiz Marrero, esta inestabilidad del servicio eléctrico afecta de igual modo todas las áreas del quehacer educativo y, en especial, los fuerza a comprimir su programa escolar hasta el mediodía.

“Estamos hablando de que los nenes salen a las 11:00 de la mañana”, comentó. “¿Qué se me afecta? El servicio de comedor, porque los padres te llegan a esa hora y quieren llevarse los nenes. Segundo, el tiempo lectivo, ya que no es lo mismo dar 30 minutos de clases que 50 minutos”.

“También los enseres con los bajones del servicio se dañan, pero lo más lamentable es la compra de comedores. Cuando pasa mucho tiempo (sin servicio eléctrico) hemos tenido que desechar alimentos”, reconoció.

Y para minimizar estas pérdidas, el director y personal del comedor escolar han optado por mantener la compra que requiere refrigeración en un plantel del centro urbano de Adjuntas, ubicado a más de 25 minutos de distancia, lo que les obliga a viajar a diario al pueblo para buscar los alimentos que se servirán en el desayuno y almuerzo de los niños.

Aliados inmediatos

Sin embargo, Ángel reconoció que un soplo de esperanza llegó a sus oídos al cierre del pasado año, cuando un miembro de su comunidad escolar le sugirió pedir auxilio a los directores de Casa Pueblo, quienes por años han impulsado propuestas dirigidas a la sostenibilidad del país.

El educador, sin embargo, fue el primero en sorprenderse con la disponibilidad e inmediatez con la que la familia Massol Deyá aceptó el reto y delineó el plan para instalar los 16 paneles solares -y todo el equipo necesario- que energizará de forma permanente y renovable todo el plantel. Especialmente, su comedor.

Como si fuera poco, la ayuda de Casa Pueblo y todas las personas que aportan económicamente a sus proyectos hizo posible la compra y donación de dos refrigeradores de alta eficiencia, los que permitirán a las empleadas del comedor escolar conservar adecuadamente los alimentos, con el mínimo consumo de electricidad.

“Esto ha sido una bendición”, confesó Adalis Olán González, la encargada del comedor escolar, quien junto a las compañeras Sandra Ortiz Feliciano y Luz Caraballo Cuevas se expresaba eufórica por la iniciativa.

“Ha sido tremendo. Ahora si podemos gozar de tranquilidad”, puntualizó.

Colosal cucubano

Esta mejora permanente al plantel y su comunidad, aclaró don Alexis, se completará sin costo alguno para la escuela, ya que es fruto de la generosidad de donantes y voluntarios que creen en la capacidad que tiene el pueblo puertorriqueño para abordar y resolver sus problemas.

Asimismo, explicó que lo único que Casa Pueblo pide a cambio es reciprocar el mismo gesto con ayuda a toda la comunidad cercana, en casos de emergencia.

Casa abierta

La nueva hazaña de Casa Pueblo y la Escuela Elemental Domingo Massol será celebrada por todo lo alto este jueves, 20 de febrero, cuando a partir de las 9:00 de la mañana profesores e ingenieros de la Universidad de Notre Dame ofrecerán en los predios del plantel talleres de energía renovable, dirigidos a todos los niños y público general.

También estarán presentes integrantes del Coro Sindical de la Ciudad de Nueva York y el grupo musical de la Escuela de Música Casa Pueblo, bajo la dirección del maestro Hernando Dourvilier.

Ese día, la organización comunitaria también inaugurará otros dos hogares con seguridad energética solar para pacientes encamados y presentará junto a emisarios de la Universidad de Michigan su unidad de biomasa de café para generar energía eléctrica.

La Escuela Elemental Domingo Massol ubica en la carretera PR-388 de Adjuntas, próxima al Lago Garzas de Adjuntas.

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