EPA pide eliminar normas que protegen a miles de las cenizas

La agencia federal también pretende reclasificar los vertederos de cenizas situados en predios industriales para declararlos “almacenes de inventario” o “pilas de material reutilizable”.

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La Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés) anunció este martes que flexibilizará el reglamento que en el año 2015 impuso a las carboneras de Estados Unidos y Puerto Rico para proteger a las comunidades de los peligros asociados al uso y disposición de los residuos de carbón.

En un comunicado de prensa emitido este martes, el administrador de la EPA, Andrew Wheeler, confirmó que su agencia ha iniciado el proceso para enmendar nuevamente al marco regulatorio existente y para impulsar los “usos beneficiosos” de este residuo.

Esto a pesar de que el reglamento vigente ha probado su eficacia para demostrar que las cenizas de carbón han envenenado cientos de acuíferos en Estados Unidos y Puerto Rico con metales pesados y elementos cancerígenos. Entre ellos, arsénico, plomo, cadmio, cromo exavalente, selenio e isótopos radiactivos.

El 2 de marzo de 2018, La Perla del Sur y el Centro de Periodismo Investigativo ya adelantaban que la desregulación programada por la administración del presidente Donald Trump respondía a pedidos escritos de Samuel Boxerman, abogado de AES Puerto Rico, y la Asociación Americana de Cenizas de Carbón (ACAA, en inglés).

Entre los cambios que la EPA desea implementar resalta el aumentar de 12,400 a 77,000 toneladas la cantidad de cenizas que podrá ser utilizada como relleno en proyectos de construcción, sin necesidad de cumplir con requerimientos de protección y notificación a la ciudadanía.

Para transportar 77 mil toneladas sería necesario contratar camiones para 3,850 viajes, aproximadamente.

La suma equivale además a rellenar con seis pies de cenizas de carbón  “18 campos de fútbol americano”, reza un comunicado de prensa emitido por las organizaciones Comité Diálogo Ambiental, Earthjustice, Sierra Club y Enviromental Integrity Project.

“La propuesta permite que esta enorme cantidad de cenizas sea ubicada sin restricciones”, cerca de pozos de agua potable, acuíferos, arroyos y parques infantiles, y no evita que nubes de polvo tóxico sean arrastradas hasta viviendas, escuelas y personas, añade la comunicación.

Entre los años 2004 y 2011, más de dos millones de toneladas de cenizas de AES Puerto Rico fueron empleados como relleno para la construcción de nuevas urbanizaciones y carreteras en los municipios de San Juan, Dorado, Toa Alta, Caguas, Juncos, Arroyo, Guayama, Salinas, Santa Isabel, Coamo, Ponce y Mayagüez.

Licencia para la montaña

De igual forma, la EPA también pretende reclasificar los vertederos de cenizas situados en predios industriales de carboneras para declararlos “almacenes de inventario” o “pilas de material reutilizable”.

El cambio tendría el efecto de liberar a las carboneras de estrictos requisitos para el manejo de vertederos. Entre ellos, medidas para el control de polvo fugitivo y la forma en que se puede acarrear el material: medidas que desde el 2015 protegen a las comunidades cercanas.

En la actualidad, la montaña de cenizas que AES mantiene ilegalmente en su solar de Guayama es considerada por la EPA como un “vertedero de desperdicios”, por lo que está sujeta a requerimientos de protección de la agencia federal.

Esta reclasificación ocurriría aun cuando dos informes independientes de monitoreo de aguas subterráneas en Guayama han confirmado que el acuífero y subsuelo situado bajo la montaña de cenizas ha sido contaminado con tres elementos del residuo: litio, selenio y molibdeno.

De acuerdo al comunicado oficial de la EPA, la agencia expondrá el nuevo reglamento a un proceso de comentarios que se extenderá por 60 días. Asimismo, anunció que llevará a cabo una vista pública. No obstante, no precisa día, hora y lugar para la misma.

“Es una desgracia”

El anuncio ha provocado que expertos y ecologistas condenen al unísono las propuestas de la EPA y los califiquen como una renuncia a los principios y responsabilidades de la agencia.

“A pesar de la evidencia científica y condenatoria que resalta el daño de la cenizas de carbón sobre el agua subterránea… Wheeler está determinado en ofrecer dádivas a sus patrones anteriores a expensas de la salud pública”, sentenció Lisa Evans, experta en litigios sobre residuos de carbón y abogada sénior para Earthjustice.

“Es una desgracia para todo lo que representa la EPA y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para detenerlo”, añadió.

Por su parte Lisa Hallowell, abogada sénior del Environmental Integrity Project catalogó las acciones de la EPA como una “jugada política” en menosprecio del ambiente y la salud de la ciudadanía.

“La EPA había confirmado hace cuatro años que grandes rellenos estructurales y pilas de estos desechos causan el mismo daño a la salud y al ambiente que los vertederos regulados”, dijo en referencia a las contradicciones con posturas pasadas de la agencia.

“Hoy, la EPA -en una reverencia total a los deseos de la industria- está levantando las salvaguardas destinadas a proteger a los residentes aledaños a la contaminación y está abriendo el camino para que más cenizas de carbón sean descargadas de forma insegura”, concluyó.