Irene Román: referente en el ejército femenino que reaviva la agronomía

Irene se ha convertido en una de las voces más versadas, resonantes e influyentes del sur del país, en tópicos medulares como la agricultura sustentable, la proliferación de huertos caseros y la urgencia por preservar los recursos naturales de la región.

Foto Periodico La Perla

A Irene Román Martínez le fascina compartir con la gente, caminar de incógnito entre multitudes, enrollarse las mangas para trabajar en la tierra y aprender a cada segundo de la sabiduría acumulada de nuestros adultos mayores: algo que logra instantáneamente con su sencillez, cándida simpatía y casi omnipresente sonrisa.

Pero no se equivoque, ni se deje engañar por su aspecto juvenil. Sin hacer ruido, ni encajar en la imagen típica de un experto en Agronomía, Irene se ha convertido en una de las voces más versadas, resonantes e influyentes del sur del país, en tópicos medulares como la agricultura sustentable, la proliferación de huertos caseros y la urgencia por preservar los recursos naturales de la región.

Para comprobarlo, basta con escucharla en persona o durante alguna de sus intervenciones semanales en WPAB 550. Con pocas palabras, de forma clara y carácter afable, Irene inunda a todos con certeros conocimientos e inyecta en cada uno la energía que se necesita para vencer la pereza y comenzar a cambiar el mundo, a partir de nosotros mismos.

Quien lo hereda…

Su pasión por la tierra, confiesa, se gestó desde su cuna en el barrio Quebrada Limón de Ponce. Allí, sus primeras y más preciadas maestras -su madre y abuela- le demostraron que pocos tesoros comparan con los regalos que da el campo y los manjares que allí se producen para la mesa de la familia puertorriqueña.

“Por parte de mi madre y abuela desarrollé un gran sentido de respeto por la tierra. Mi abuelo también trabajó un poco el agro y criaba animales”, explicó la profesional que décadas más tarde se tituló con un Bachillerato en Agronomía de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y una Maestría de la Universidad Estatal de Dakota del Norte.

Y aunque de adolescente coqueteó con la idea de insertarse en una carrera académica vinculada a la salud, hoy reconoce que  fue el ejemplo de su padre, el también agrónomo Franklin Román Rodríguez, así como su participación en el programa 4H de la Oficina de Extensión Agrícola de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, lo que al final definió su misión en este mundo.

“Tenía otros intereses universitarios. Me llamaba mucho la atención la Gerontología y la Psicología Forense, pero el destino y también la urgencia por preservar nuestros recursos, poco a poco me llevaron a ver en la Agronomía una oportunidad, una profesión”, comentó.

Como explicó, el Club 4H es un proyecto educativo basado en la filosofía “aprender haciendo”. Y fueron precisamente esas experiencias las que galvanizaron su conexión con lo que sería su pasión: su exitosa carrera.

“Tuvimos la oportunidad de trabajar con cerdos, con siembras con productos agrícolas. Definitivamente esa experiencia fue la que encendió mi pasión por la tierra y esta carrera”, puntualizó.

Mas en su faceta como profesional, Irene ha dedicado los pasados años a laborar como agente agrícola, diseminando la semilla de sus conocimientos entre comunidades, entidades privadas y organizaciones no gubernamentales (ONGs), territorios en los que ha promovido la siembra como la arma esencial para la seguridad alimentaria.

“Cumpliendo la labor de agente agrícola con el Departamento de Extensión Agrícola, tengo la oportunidad de brindar asesoría técnica, libre de costos, a comunidades y diferentes grupos en el municipio de Ponce. Anteriormente estuve en Fajardo, en Ceiba y en Peñuelas”, abundó quien vive convencida de que el conocimiento es indispensable para fomentar la sostenibilidad alimentaria.

Estos conocimientos, insiste, sumados a un resurgir colectivo por la agricultura, han propiciado “un enlace inesperado entre jóvenes y adultos, para tratar de recuperar prácticas que nos permitan cosechar ciertos productos”.

Y aunque reconoció que este es un campo retante para la mujer, observó entusiasmada que en Puerto Rico cada día hay un numero mayor de féminas graduadas en esta profesión y dedicadas a levantar el sector agrícola del país.

Ejemplo inequívoco es la propia Irene, quien ya no es solo un referente para ellas, sino para el espectro amplio de la Agronomía, una profesión dominada por caballeros.

Sus metas, empero, no se limitan a lo que ha hecho en el pasado, ni a lo que logra al presente. Según confesó, aspira a alcanzar la evolución máxima como agrónomo y a aplicar todos los conocimientos aprendidos hasta convertirse en agroempresaria.

Aunque acepta que esta meta demanda mucho más compromiso y sacrificios, insiste que está dispuesta a adoptarlos. “En un futuro me veo alcanzando eso y creciendo aún más como agrónoma”, concluyó.

Comunidades, entidades y ONGs interesadas en planificar o desarrollar proyectos agrícolas, pueden escribir a Irene Román Martínez al correo electrónico irene.roman@upr.edu.