Insiste epidemióloga: Ristra de decisiones desacertadas pasan factura a miles en Puerto Rico

“Con el cierre de los domingos, los sábados en las tiendas parece un motín. ¿Qué ganamos con lograr que no se amotinen los domingos, si estamos creando un motín los sábados?”, cuestionó la epidemióloga Cruz María Nazario Delgado.

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En resumen, era predecible.

El inquietante repunte de casos de Covid-19 en Puerto Rico es el saldo de una respuesta gubernamental accidentada, que ha basado sus decisiones en información imprecisa y una estrategia incompleta, sentenció en entrevista la epidemióloga y catedrática en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Cruz María Nazario Delgado.

Al cierre de esta edición, el total de casos positivos confirmados por el Departamento de Salud se situaba en 7,413, luego de sumar 238 nuevos diagnósticos en 24 horas. Entretanto, los casos probables se elevaban a 11,911.

“Lo que ahora estamos viendo es el resultado de decisiones que se tomaron con muy poca información y con datos no actualizados y no representativos”, puntualizó Nazario Delgado, por lo que a su juicio se desaprovechó el tiempo comprado con el “lockdown” en los meses de marzo, abril y mayo, para definir un plan de acción gubernamental efectivo, realizar más pruebas moleculares e implementar un rastreo fiable de contactos.

“La decisión que se tomó de poner a todo el mundo en cuarentena se hizo porque no teníamos la capacidad necesaria de hacer las pruebas”, dijo.

“En un momento dado, se tomó la decisión de poner en cuarentena al país completo. En otros países, se le dio prioridad a hacer la mayor cantidad de pruebas moleculares posible, poner a los positivos en cuarentena y rastrear a los que pudieron haber estado expuestos. Esos países lograron ‘aplanar la curva’ y su nivel de contagio es mucho menor que Puerto Rico”, explicó.

“No podemos pensar que con hacer menos pruebas, tenemos menos contagios. Eso es tratar de ignorar las realidades y estos no son momentos para eso”, sentenció.

Estadísticas

Asimismo, Nazario Delgado recalcó que la falta de estadísticas actualizadas ha jugado un rol central en las decisiones a destiempo durante la emergencia.

“De los 277 casos nuevos que se informaron (el lunes, 3 de agosto), el 76 por ciento tiene entre cinco a 15 días de atraso. ¿Qué decisión tú puedes tomar con información tan vieja?, criticó.

“Yo francamente no puedo entender este atraso. Una prueba molecular lo más que toma son par de horas. ¿Dónde está el atraso?”, continuó.

“Es preocupante que las decisiones que toma la gobernadora, las toma a base de lo que sucedió hace 14 días y ni siquiera reflejan lo que implica una transmisión comunitaria”, puntualizó.

La epidemióloga, además, apuntó a la falta de transparencia en los datos provistos por el gobierno, lo que a su juicio ha contribuido a la confusión sobre el estatus real de la emergencia.

“Aquí nosotros no sabemos cuál es la tasa de positividad por municipio, por sexo o por ocupación. Me parece que eso es sumamente importante”, dijo.

“No tenemos información que diga, a nivel de Puerto Rico, cuál es el nivel de transmisión. Se está diciendo que hay una tasa de positividad de ocho por ciento, luego se dice que es de 10 por ciento. Es tan variable, porque tú no puedes encontrar ese número en ninguna de las páginas oficiales del Departamento de Salud. En ninguna te dicen el número de pruebas que se han realizado. Por eso es que esa tasa de positividad nadie la puede corroborar”, abundó.

Ante esta situación, Nazario Delgado no descartó que los números reales de contagio y transmisión sean mucho más altos de lo que reflejan las estadísticas del Departamento de Salud.

Improvisación

Por otra parte, Nazario Delgado sentenció que los frecuentes cambios de estrategia en el manejo de contagios también han minado la efectividad de la respuesta gubernamental.

Entre los desaciertos más puntuales mencionó la compra millonaria de pruebas serológicas, en vez de dedicar los mismos recursos a la adquisición de reactivos para pruebas moleculares; el reciente cierre de comercios los domingos, y la forma apresurada y desigual en el que se ha manejado la reapertura.

“Todas estas estrategias que se han tratado de hacer no han sido evaluadas de la forma más adecuada”, planteó. “El gobierno está dando palos a ciegas para ver qué funciona”.

“¿Cómo es que tú cierras un negocio pequeño, pero no cierras las megatiendas? Todos los días vemos montones de personas juntas en las tiendas, algunos sin mascarillas, y casi ninguno manteniendo los seis pies de distancia”, insistió.

“Con el cierre de los domingos, los sábados en las tiendas parece un motín. ¿Qué ganamos con lograr que no se amotinen los domingos, si estamos creando un motín los sábados?”, continuó.

“¿Cuál es la base que se usó para la decisión de cerrar los ‘chinchorros’, pero dejar a Plaza de Las Américas abierto? Yo creo que es una base que no tiene nada que ver con salud pública, sino que está relacionada al poder económico y su influencia sobre los políticos”, añadió.