Inefectivas las alternativas de AES para remediar daños al acuífero

Su plan no incluye ni contempla compromiso alguno para eliminar la montaña de cenizas causante de la contaminación.

Foto: Leando Fabrizi CPI

Después de años de denuncias, el pasado mes de marzo la empresa AES Puerto Rico finalmente lo reconoció: el monumental vertedero de cenizas situado en su solar industrial de Guayama ha contaminado el acuífero y subsuelo del área con químicos peligrosos, algunos de los cuales son considerados cancerígenos.

Sin embargo, cuando ejecutivos de AES se reúnan este jueves con vecinos de la carbonera para presentar cinco alternativas de remediación, develarán un plan inefectivo, incompleto e, incluso, con opciones incapaces de revertir el daño causado.

Su plan, además, no incluye ni contempla compromiso alguno para eliminar de forma permanente la montaña de cenizas causante de la contaminación. Tampoco presenta una alternativa de remediación que simultáneamente propicie la protección del suelo y la limpieza del acuífero.

La redacción y presentación de este plan fue requerida por la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés), luego de que dos estudios de calidad de agua subterránea confirmaran que químicos como litio, selenio y molibdeno se han desplazado desde la montaña de cenizas de AES hasta el acuífero de la zona, en concentraciones que exceden niveles de seguridad.

La ingesta de estos elementos ha sido asociada a casos de inflamación de la piel, dolores agudos, vómitos, debilidad, disfunción hepática y muerte por envenenamiento, según la Agencia para Sustancias Tóxicas del Departamento de Salud federal.

Solo el selenio, un elemento rápidamente absorbido por los intestinos, puede causar problemas neurológicos, parálisis y muerte cuando se ingiere en altas cantidades, ha advertido la organización Médicos para la Responsabilidad Social (PSR, en inglés).

Aunque el acuífero dañado por AES no es utilizado como fuente de agua potable, se desconoce el impacto que sus cenizas han tenido en pozos y cuerpos de agua en Guayama, Salinas, Arroyo, Santa Isabel y Coamo, localidades que nutren al Acuífero del Sur, así como en otros siete municipios del país donde se enterraron dos millones de toneladas entre los años 2004 y 2011.

En el barrio Jobos de Guayama, la montaña de cenizas de AES se ha agigantado desde el año 2014 hasta acumular 487 mil toneladas y ocupar una huella de siete cuerdas de extensión, trasciende de documentos obtenidos por La Perla del Sur desde el pasado mes de octubre.

La misma montaña fue clasificada en diciembre de 2016 como vertedero de cenizas por Barnes Johnson, entonces director de la Oficina de Conservación y Recuperación de Recursos de la EPA.

Soluciones a medias

Una revisión del plan de 136 páginas elaborado para AES por la firma Haley Aldrich revela que, de las cinco alternativas sugeridas para la remediación, solo una contempla la instalación de un revestimiento sintético o liner que sirva como barrera o freno de contaminantes entre la montaña de cenizas y el terreno.

Esta opción, sin embargo, no contempla labor adicional para la limpieza del acuífero.

Según proponen los ingenieros Winston Esteves y Steven Putrich, ambos consultores de Haley Aldrich, dentro de este escenario se removería “la mitad” de las cenizas acumuladas en el solar industrial de Guayama, para en el mismo lugar ubicar la primera sección de un revestimiento sintético.

Terminada esta fase, las cenizas existentes se moverían sobre la barrera recién instalada y se procedería a cubrir con liner el espacio restante, por lo que al final del proyecto la “geomembrana” cubriría las mismas siete cuerdas sobre las que se levantó el vertedero de Agremax, nombre que AES utiliza para identificar sus cenizas.

Esta alternativa requeriría una estricta operación de seguridad para evitar que nubes de partículas se formen y migren hasta comunidades cercanas y densamente pobladas como Miramar, Santa Ana, San Martín, Puerto de Jobos, Mosquito y San Felipe.

Además, al no contemplar la eliminación de toda la montaña de cenizas, esta alternativa puede confligir con el Proyecto del Senado 1221, que limita a 180 días el almacenamiento del material en la isla.

La medida aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes este año podría ser firmada por la gobernadora Wanda Vázquez Garced y convertirse en ley en los próximos días.

El almacenamiento de cenizas de AES en exceso de 180 días también está prohibido en el contrato que la empresa firmó con la Autoridad de Energía Eléctrica 25 años atrás, el 11 de octubre de 1994. Sin embargo, la empresa nunca ha sido sancionada por esta violación al acuerdo.

Círculo vicioso

De las restantes alternativas incluidas en el Plan de Remediación, solo dos contemplan la limpieza del acuífero mediante bombeo y tratamiento de osmosis. Sin embargo, ambas excluyen la instalación de un liner, permitiendo que el desplazamiento de tóxicos desde la montaña de AES continúe.

De igual modo, ninguna de estas dos opciones plantea la remoción de las sobre 400 mil toneladas ya acumuladas sobre el terreno del solar industrial, ubicado dentro de una zona susceptible a tsunamis.

Por último, las dos alternativas remanentes sugieren que se extraiga agua del acuífero contaminado para utilizarla en el control del polvo fugitivo que se libera de la montaña de cenizas, entre otros usos. Estas dos alternativas tampoco contemplan la eliminación de la montaña de residuos.

Por otro lado, los consultores de AES aseguran que los métodos de corrección propuestos cumplen con el mandato de la EPA para proteger el ambiente, a pesar de que solo el primero de los cinco remedios (liner) es el único con posibilidad de frenar el daño acumulativo de las cenizas de carbón sobre el suelo y acuífero.

Admisión de culpa…

Aun así, el informe preparado por la firma Haley Aldrich vincula directamente a la montaña de cenizas de AES con la contaminación del subsuelo y reconoce que las concentraciones detectadas de selenio, litio y molibdeno superan los límites de seguridad federal para cuerpos de agua.

Ambas situaciones, denunciadas por las comunidades e incluidas en los dos estudios de calidad de agua subterránea publicados, constituyen admisiones noveles que contradicen campañas publicitarias de la compañía y declaraciones previas de ejecutivos de AES, quienes por años han intentado minimizar el potencial contaminante de sus cenizas y desvincularse de cualquier responsabilidad.

“Las mentiras contaminan. Nosotros no” estipuló uno de los primeros anuncios publicados por AES Puerto Rico en prensa escrita y Billboards en el verano de 2016, tras la publicación de la serie Bomba de tiempo: las cenizas de carbón, desarrollada mediante alianza entre La Perla del Sur y el Centro de Periodismo Investigativo.

La reunión pública en la que ejecutivos y representantes de AES discutirán con vecinos de la carbonera las cinco opciones de remediación se efectuará este jueves, 12 de diciembre, a partir de las 2:00 de la tarde en el Centro de Usos Múltiples de la Comunidad Olimpo en Guayama.