Indispensable prevenir desde edades tempranas la osteoporosis

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SAN JUAN – La semana del 5 al 11 de mayo es dedicada en Puerto Rico a la prevención y control de la osteoporosis. Esta condición, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa uno de los mayores problemas de salud en los países desarrollados. El riesgo que corre una mujer de 50 años de presentar, durante el resto de su vida, algún tipo de fractura es cercano al 50%.

Hoy mueren más mujeres de fracturas osteoporóticas que todos los cánceres de ovario, cérvix y útero juntos. Ningún método actualmente disponible puede restaurar más que una pequeña proporción del hueso ya perdido. Por tanto, la necesidad de iniciar un tratamiento preventivo lo antes posible es muy importante.

La osteoporosis es una enfermedad metabólica ósea crónica y progresiva que puede afectar a todo el esqueleto. Su prevalencia es especialmente elevada en mujeres posmenopáusicas y, sin la intervención adecuada, conduce a un incremento significativo del riesgo de presentar fracturas óseas.

Las fracturas relacionadas característicamente con la osteoporosis son las de cadera, vertebrales y de antebrazo distal (fractura de Colles). Sin embargo, como la disminución de masa ósea es un proceso generalizado del esqueleto, casi todas las fracturas que se producen en personas de edad avanzada son debidas a osteoporosis.

La osteoporosis es la enfermedad metabólica ósea más frecuente, sin embargo, su incidencia real es difícil de establecer, ya que es una enfermedad asintomática hasta la aparición de complicaciones lo que, unido a sus múltiples etiologías hace difícil la identificación de las personas que presentan la enfermedad.

Según la OMS, la prevalencia se estima en un 30% de las mujeres y en un 8% de los varones mayores de 50 años y asciende hasta un 50% en mujeres de más de 70 años.

Las previsiones de futuro son de un aumento en el número de fracturas que podrían incluso multiplicarse por dos en los próximos 50 años. Esto podría explicarse por el aumento de longevidad de la población, con lo que la proporción de personas expuestas sería mucho mayor, pero estos cambios demográficos no son la única razón, ya que además podría influir la disminución del ejercicio físico, el aumento de la estatura y cambios en factores ambientales.

Prevención

Se debe instaurar estrategias preventivas efectivas desde las etapas tempranas del desarrollo esquelético (infancia y adolescencia) a fin de minimizar las consecuencias de la osteoporosis. En este sentido, los objetivos deberían ser los siguientes:

  • Optimizar el desarrollo esquelético y maximizar el pico de masa ósea.
  • Evitar las causas y los factores conocidos de osteoporosis secundaria.
  • Preservar la integridad estructural del esqueleto.
  • Prevenir fracturas.

Nutrición

Una nutrición adecuada es esencial para el crecimiento normal. Una dieta equilibrada, adecuada en calorías y nutrientes, es fundamental para el desarrollo de todos los tejidos, incluido el óseo. Además, el calcio es el nutriente específico más importante para lograr un adecuado pico de masa ósea, así como en la prevención y el tratamiento de la osteoporosis.

Los factores que contribuyen a una ingesta de calcio baja en los países desarrollados son el pobre consumo de derivados lácteos, vegetales y frutas y una elevada ingesta de bebidas pobres en calcio.

Ejercicio

Existe una fuerte evidencia acerca de que la actividad física en edades tempranas de la vida contribuye a lograr un mayor pico de masa ósea, como también hay datos que indican que los ejercicios de resistencia e impacto serían los más favorables. El ejercicio durante etapas medias de la vida posee numerosos beneficios, pero hay pocos estudios acerca de sus efectos sobre el tejido óseo.

Por otro lado, parece claro que la actividad física a partir de la sexta década de la vida no tiene un impacto relevante sobre la velocidad de pérdida de masa ósea; sin embargo, produce incrementos en la masa, la coordinación y la resistencia musculares, lo que resulta beneficioso para la microarquitectura ósea y la prevención de caídas, contribuyendo a mejorar la autosuficiencia y la calidad de vida a edades avanzadas.

Algunos ensayos han demostrado una reducción del 25% en el riesgo de caídas, pero no hay evidencias acerca de que el ejercicio afecte a la incidencia de fracturas.