¿Inacción o consolidación municipal?

Son muy interesantes las cosas que pasan en Puerto Rico. En este momento, vuelve a la mesa de discusión la necesidad de fusionar o consolidar un montón de municipios porque su condición económica no les permite seguir funcionando.

Me llama la atención que esto mismo sucedió en 1902, hace ya 110 años. En ese momento era imperativo suprimir y consolidar municipios, ya que la situación era insostenible. Había muchos pueblos que estaban en tan difícil situación económica, que se autodeclararon en bancarrota. ¡No es chiste!

Así que la idea suprimir, fusionar y consolidar pueblos -que ahora consideramos en la modalidad de consorcios- no es nueva. Tampoco la separación de barrios y formar nuevos municipios para luego volver a enajenarlos. Es un escenario que se repite. Un histórico tira y jala…

Comencemos con Trujillo Bajo, que al igual que su hermano Trujillo Alto, fueron parte de Río Piedras. En el 1812 Trujillo Bajo se separó de este último y se convirtió en un municipio independiente.

En el 1857, sus barrios Martín González, San Antón y Sabana Abajo se separaron bajo el liderato de Hoyo Mulas y constituyeron el pueblo de San Fernando de la Carolina.

Ya para el último tercio del siglo, Trujillo Bajo se suprimió y -convertido en un barrio- vino a formar parte de Carolina. ¡Sorprendente, pero cierto!

En el caso del municipio de San Mateo de Cangrejos (Santurce), este fue suprimido en el 1863 y sus barrios fueron repartidos entre San Juan, Río Piedras y Loíza.

Al pueblo de Guaynabo le pasó lo mismo en el 1875 y sus 12 barrios fueron distribuidos entre Río Piedras y Bayamón.

Por su parte, Hormigueros fue eliminado en el 1899 por una orden del General Guy V. Henry y sus barrios se anexaron a Mayagüez.

¿Seguimos?

En el 1902 se aprobó la Ley de Consolidación de Términos Municipales. El objetivo de esta ley -como dije al principio- era mejorar la eficiencia de la administración municipal y corregir la precaria salud financiera de muchos de los existentes para esa época.

Como resultado de su implantación, en la región norte de la isla principal,  pueblos como Quebradillas y Hatillo pasaron a ser parte de Camuy, Moca pasó a ser parte de Aguada, Loíza se unió a Río Grande, Vega Alta a Vega Baja, Trujillo Alto a Carolina, Naranjito y Toa Baja a Bayamón, además de Corozal y Dorado a Toa Alta.

En el oeste, Rincón se anexó a Añasco. En el este, Arroyo y Salinas pasaron a ser parte de Guayama y Maunabo se unió a Yabucoa.

En el centro, Guarabo a Caguas, Cidra a Cayey, Barranquitas pasó a Barros (Orocovis) y Juncos terminó siendo parte de Hato Grande (San Lorenzo).

En el sur, solo Peñuelas y Guayanilla pasaron a ser parte de Ponce.

Esa misma ley, devolvió a Hormigueros su investidura de Municipio. Sin embargo, no fue hasta el 1912 que este pueblo logró su independencia total y sus barrios fueron restituidos integralmente. Con un solo cambio. El barrio Benavento ahora se llamaría Benavente.

Guaynabo pasó por igual suerte, pero con dos barrios menos.

Del 1902 al 1905 en Puerto Rico solo quedaron 46 municipios. Era de esperarse que municipios como Ponce, Bayamón, Ceiba, Guayama, Toa Alta y Río Grande aumentaran significativamente su espacio territorial y población cuando incorporaron pueblos a su periferia.

La supresión de estos municipios no fue bien recibida por los políticos de la época, ya que para ellos cada pueblo era muy importante.

Allí era que se sostenía su fuerza política.

Varias alianzas políticas se concretaron, el descontento público se hizo evidente y la combinación de factores fue suficiente para evitar que en el 1905 el Consejo Ejecutivo dividiera el país en siete condados o “counties”.

Recordemos que esta era una de las prioridades del gobierno norteamericano, que como nueva metrópolis tenía interés en implantar.

Así también, en ese mismo año, la Ley de Consolidación de Términos Municipales de 1902 fue revocada. Como resultado, se devolvió el carácter de municipio a aquellos que fueron anexados o suprimidos.

¡Ahora viene lo increíble! Después de eliminar 20 municipios con la intención de mejorar la administración municipal y corregir la precaria salud financiera de muchos de ellos, ¡se crearon seis nuevos municipios! ¡Esas son las cosas que pasan en este país!

Estos fueron Jayuya (1911), Guánica (1914), Villalba (1917), Cataño (1927), Culebra (1928) y -el más joven de Puerto Rico- Florida, que fue separado de Barceloneta en el 1971.

Así las cosas, cerramos el siglo veinte con la friolera de 78 municipios y cuatro con aspiraciones de serlo. Estos eran Castañer en Lares, Ángeles en Utuado, Cangrejos Arriba (Isla Verde) en Carolina y Levittown en Toa Baja.

Al día de hoy, muchos turistas me preguntan por qué aquí existen tantos municipios. Máxime cuando en los Estados Unidos existen condados como el de “Orange” en Florida, que tiene más de un millón de habitantes y nosotros tenemos municipios como Culebra con menos de 2 mil habitantes.

Mi respuesta se sostiene en que la evolución histórica y la particular geografía de nuestro país, generaron tal desdoblamiento de pueblos. ¡Esa es la que hay!

Ahora bien, nos corresponde en este momento explorar si las estructuras administrativas de nuestros municipios son acordes a la realidad poblacional y económica de estos tiempos. ¡Esa es la pregunta!

28 de noviembre de 2012