Hipertensión: aprenda por qué se produce y cómo prevenirla

Cada año, el denominado “asesino silencioso” causa la muerte a siete millones y medio de personas en todo el planeta.

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Cada año, la hipertensión causa la muerte a siete millones y medio de personas en todo el planeta, y lo que puede ser aún más alarmante, casi la mitad de ellos no sabía que la padecía, porque no suele dar síntomas.

Simultáneamente, esta condición propicia que muchos más experimenten desde accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos, hasta enfermedades renales y demencia.

Aunque la hipertensión no suele notarse, en algunos casos puede manifestarse con dolores de cabeza, dificultad para respirar o hemorragias nasales: signos y síntomas que generalmente no ocurren hasta que la presión arterial alta ha alcanzado una etapa grave.

Aunque es más común en adultos, los niños también pueden estar en riesgo. En algunos de ellos, la presión arterial alta es causada por problemas con los riñones o el corazón.

Por qué sube la presión

Como se sabe, la presión mide la cantidad de sangre que pasa a través de los vasos sanguíneos y la cantidad de resistencia que encuentra la sangre mientras el corazón bombea.

Las arterias estrechas aumentan la resistencia y, cuanto más estrechas sean, mayor será la presión arterial.

La presión arterial alta obliga al corazón a trabajar más para bombear sangre al resto del cuerpo y esto hace que parte del corazón, generalmente el ventrículo izquierdo, se espese, lo que aumenta el riesgo de ataque cardíaco, de insuficiencia cardíaca y muerte súbita cardíaca.

La presión arterial se puede medir con la ayuda de un tensiómetro. Este aditamento incluye una banda ajustable que se localiza alrededor de la parte superior del brazo y se infla para detener momentáneamente el flujo de sangre en la arteria, para luego restaurarla poco a poco.

Cuando esa arteria se abre, se mide la presión máxima o sistólica, mientras el corazón está haciendo el máximo esfuerzo para hacer circular la sangre. Cuando el flujo vuelve a la normalidad se mide la mínima o diastólica.

La presión arterial normal en adultos es de 120 milímetros (mm) de mercurio (hasta 150 para los mayores), cuando el corazón está en sus máximas pulsaciones, y de 80 mm de mercurio cuando está más relajado.

Se habla de hipertensión cuando la presión arterial es igual o superior a los 140 mm de tensión máxima o diastólica y los 90 de mm de tensión mínima o sistólica.

Si eso ocurre hay que acudir al médico, aunque sin alarmarse excesivamente, porque hay remedios.

En todo caso, si la presión arterial es muy alta o no disminuye después de hacer determinados cambios en el estilo de vida, el médico puede recomendar medicamentos que funcionan y mejorarán el resultado a largo plazo, especialmente si existen otros factores de riesgo.

Sin embargo, puede llevar algún tiempo encontrar la combinación correcta de fármacos. Por ello, siempre hay que consultar al profesional de la salud, tomarse la presión de forma regular y comprobar los resultados.

Lo primero es saber que diversas causas pueden propiciar que las arterias se estrechen y aumente, por tanto, la tensión. A continuación algunas de ellas, junto a algunas ideas de cómo solucionarlas:

La edad

El riesgo de hipertensión aumenta a medida que se envejece. Hasta alrededor de los 64 años la presión arterial alta es más común en los hombres. Las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar presión arterial alta después de los 65 años.

La raza

Curiosamente, a nivel mundial la presión arterial alta es particularmente común entre las personas de ascendencia africana, quienes a menudo la desarrollan a una edad más temprana que en los blancos. Las complicaciones graves, como accidente cerebrovascular, ataque cardíaco e insuficiencia renal, también son más comunes en personas de raza negra.

La herencia familiar

La presión arterial alta suele trasmitirse en los genes familiares. Si los padres o abuelos la han padecido, hay que vigilarse con mayor dedicación.

Las libras de más

Cuanto más se pese, más sangre se necesitará para suministrar oxígeno y nutrientes a los tejidos. A medida que aumenta el volumen de sangre que circula por los vasos sanguíneos, también aumenta la presión sobre las paredes de las arterias. Con diferencia, el medio más efectivo para reducir la presión arterial elevada es perder peso. Y no se requiere una gran pérdida para marcar la diferencia. Incluso adelgazar tan poco como ocho o diez libras puede resultar vital.

No estar activos

Las personas que están inactivas tienden a tener frecuencias cardíacas más altas. Cuanto más alta sea la frecuencia cardíaca, más pulsaciones, más duro debe trabajar el corazón con cada contracción y más fuerte será la fuerza sobre las arterias.

La falta de actividad física también aumenta el riesgo de tener sobrepeso, lo que igualmente ayuda a la hipertensión.

No hace falta mucho ejercicio para marcar la diferencia en la salud. Basta con caminar o hacer deporte media hora, al menos cinco días a la semana. Lo ideal es practicar la especialidad que a uno le guste. Para algunos eso significa bailar, para otros, andar en bicicleta o caminar a paso ligero con un amigo. Incluso las actividades cotidianas como la jardinería pueden ayudar.

Fumar

Fumar tabaco no solo eleva la presión arterial de forma temporal, sino que las sustancias químicas que tiene el tabaco pueden dañar el revestimiento de las paredes de las arterias. Esto puede hacer que las arterias se estrechen y aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca. A los fumadores pasivos, el humo también puede aumentarles el riesgo de enfermedad cardíaca. Lo mejor es no fumar, y no solo por la tensión, sino por la salud en general.

Demasiada sal

Demasiado sodio en la dieta diaria puede hacer que el cuerpo retenga líquidos, lo que aumenta la presión arterial. Casi todos tomamos demasiado sodio en la dieta, hasta tres veces la cantidad total recomendada, que es de 1.5 miligramos diarios para personas con presión arterial alta. Y no se necesita mucho sodio para alcanzar ese límite diario de 1.5 miligramos (mgs), solo 3 o 4 de cucharaditas de sal. Es aconsejable leer las etiquetas en los productos envasados y vigilar las cantidades si se hace la comida en casa. Hay varios alimentos especialmente ricos en sodio: panes, embutidos, pizza y pasta, sopas, sándwiches, y en general casi todos los procesados.

Poco potasio y no llevar dieta saludable

El potasio ayuda a equilibrar la cantidad de sodio en las células. Si no se obtiene suficiente potasio en la dieta o no se retiene suficiente potasio, se puede acumular demasiado sodio en la sangre. Comer alimentos saludables puede ayudar a mantener la presión arterial bajo control. La clave, por lo tanto, es poca sal y mucho potasio.

La base puede ser muchas frutas, especialmente aquellas ricas en potasio como guineos, albaricoques (apricot), aguacates y chinas, y verduras como papas, tomates, espinacas… Así como limitar el consumo excesivo de calorías, grasas, carbohidratos y azúcar. El ajo y el extracto de ajo también ayudan a controlar la presión. Igualmente tomar chocolate negro, así que sí, amantes del chocolate: se ha demostrado que el negro reduce la presión arterial, pero debe ser de al menos 60 o 70 por ciento de cacao.

Abusar del alcohol

Con el tiempo, beber en exceso puede dañar el corazón. Tomar más de una copa de alcohol al día para las mujeres y más de dos copas diarias para los hombres puede afectar la presión arterial. La solución es limitar el alcohol a una bebida al día.

El estrés

Los altos niveles de estrés pueden conducir a un aumento temporal de la presión arterial. Se puede aliviar el estrés con un rato de meditación diaria o con sesiones caseras de respiración profunda.

Las hormonas del estrés contraen los vasos sanguíneos y pueden provocar picos temporales en la presión arterial. Además, con el tiempo el estrés puede desencadenar hábitos poco saludables que ponen en riesgo la salud cardiovascular. Estos pueden incluir comer en exceso, dormir mal y abusar de las drogas y el alcohol.

Por todas estas razones, reducir el estrés debería ser una prioridad si se está buscando reducir su presión arterial.

Mucha cafeína

La cafeína eleva la presión arterial, pero el efecto es temporal. Dura de 45 a 60 minutos, y la reacción varía de un individuo a otro. Reducir el consumo de cafeína hará que se duerma mucho mejor, lo que es también muy importante para mantener la tensión arterial controlada.

Ciertas condiciones crónicas

Ciertas afecciones crónicas también pueden aumentar el riesgo de hipertensión arterial, como una enfermedad renal, diabetes y apnea del sueño. A veces, el embarazo contribuye igualmente a tener la presión arterial alta, aunque en este caso se trata de una causa pasajera.

Los altos niveles de estrés pueden conducir a un aumento temporal de la presión arterial. Se puede aliviar con un rato de meditación diaria o con sesiones caseras de respiración profunda.