Héroes en la crisis: Cristo Pobre arriesga todo por las personas sin hogar

Actualmente, este centro es el único albergue para personas sin hogar en la región sur de Puerto Rico

Juan de Dios Videau, administrador del Centro para Deambulantes Cristo Pobre.

PONCE – Para las personas sin hogar en la Ciudad Señorial, las calles lucen más solitarias de lo usual.

La mano solidaria de la que muchos dependen para sobrevivir esta cada día más lejos, en tiempos de cuarentena por coronavirus. Para ellos, el distanciamiento social no es nada nuevo.

Por falta de recursos, su vulnerable salud y limitado acceso a higiene, esta población es especialmente susceptible al contagio y los efectos del nefasto COVID-19.

Aún cuando atenderlos durante la emergencia actual constituye un alto riesgo de contagio, los 43 empleados del Albergue para Deambulantes Cristo Pobre han optado por no dejarlos solos, en un acto heroico de civismo en circunstancias sin precedentes

Como cada uno ha demostrado esta semana, acudir a su lugar de trabajo en medio de la crisis no responde únicamente al interés por retener un sueldo que, en la mayoría de los casos, merodea el salario mínimo.

Para ellos, significa que los 120 participantes activos del albergue no pasarán hambre en las calles.

“Ellos están aquí. Independientemente de la situación que tengan en sus hogares, ningún empleado se ha ausentado. Eso dice mucho de la calidad humana y el compromiso de estas personas, y eso para mí es admirable”, confesó sobre sus compañeros de labor el director de Cristo Pobre, Juan de Dios Videau Soler.

Actualmente, este centro es el único albergue para personas sin hogar en la región sur de Puerto Rico y único espacio donde reciben desayuno, almuerzo y cena, al igual que ropa, duchas, productos de aseo personal, lavandería, servicios médicos, consejería, referidos y transportación. El albergue, con un total de 52 camas, ubica entre la calles Guadalupe y Unión.

En días recientes, incluso ha recibido a personas sin techo de San Juan y Caguas, y tras el terremoto del pasado 7 de enero acogió a otros que perdieron su hogar a consecuencia de los sismos.

Precavidos

Anticipándose a la severidad de la crisis que veían aproximarse, Cristo Pobre implementó un protocolo de higiene y seguridad en su sede semanas antes de que la gobernadora ordenara el toque de queda.

El personal utiliza equipo de protección y continuamente desinfecta superficies, muebles y enseres, mientras que a los participantes se les requiere lavado de manos, ducharse a diario, utilizar ropa limpia y ejercer prácticas estrictas de higiene personal y colectiva. El monitoreo de su salud es constante y de surgir un síntoma sospechoso, la persona es referida a una institución hospitalaria.

“Muchas veces, ellos no están acostumbrados, pero en estos tiempos es de carácter obligatorio. Ellos están creando nuevos hábitos de higiene que les van a venir bien, no solamente ahora, sino siempre”, agregó el director de Cristo Pobre.

Aun así, Videau Soler reconoció que por la naturaleza de los servicios y la población que atiende, exponerse a riesgos será inevitable.

“Todos los empleados que trabajamos aquí sabemos que nos exponemos a riesgo. Estamos tomando unas medidas extremas de seguridad y los participantes están cooperando, pero ciertamente sabemos a lo que nos exponemos. Estamos aquí porque nos necesitan y no les vamos a dar la espalda”, sostuvo.

Urgen reembolsos

El panorama inmediato, sin embargo, es aún menos halagador ya que la continuidad de los servicios del albergue podría depender de que el Departamento de la Familia y el Gobierno Municipal de Ponce paguen cerca de $60 mil en reembolsos, que adeudan hace meses.

Según precisó Videau Soler, la factura al Departamento de la Familia -a través del programa de Soluciones de Emergencia para Personas sin Hogar- asciende a $27,091, mientras que la Secretaría de Vivienda y Desarrollo Socioeconómico del Municipio de Ponce adeuda por reembolso otros $32,951.

Irónicamente, en el Boletín Administrativo OE-2020-25 firmado por la gobernadora el pasado 17 de marzo, se ordena a la Oficina de Gerencia y Presupuesto y al Departamento de Hacienda a realizar los reembolsos y desembolsos correspondientes para garantizar los servicios a las personas sin hogar.

“Estamos pidiendo los reembolsos que están pendientes, que se agilicen los pagos para tener la liquidez necesaria para seguir brindando los servicios”, recalcó.

Asimismo, hizo un llamado público para que les permitan reabastecerse de productos de higiene y continuar con su misión solidaria.

“El Censo 2020 me llamó ayer y nos va a enviar algunos artículos de higiene y la Coalición (de Coaliciones) nos envió guantes también. Aceptamos todos estos productos porque poco a poco se van terminando. Lo que tengo actualmente (productos de higiene y protección) es para aguantar una o dos semanas, pero si se extiende vamos a necesitar guantes, mascarillas, clorox, desinfectante y ‘hand sanitizer’ para mantener los servicios y el protocolo de higiene”, puntualizó.

Personas, organizaciones y empresas interesadas en donar artículos al albergue pueden llamar al 787-841-7149 o escribir al correo electrónico centrocristopobre@gmail.com.