Hallazgo crucial en las sureñas cuevas de El Convento

Observadores de la Sociedad Espeleológica del Sur encontraron cantidades sustanciales de murciélagos en este complejo de cavernas, a pesar de la alta mortalidad reportada en el resto de las cuevas de Puerto Rico.

Foto suministrada

Grata sorpresa se llevaron los miembros de la Sociedad Espeleológica Unida del Sur (SEUS) justo la semana pasada, al descubrir que la población de murciélagos que habita la red de cuevas-manantiales El Convento, situada bajo los municipios de Guayanilla y Peñuelas, se ha recuperado tras el embate del huracán María.

Como destacó José Manuel “Nolo” Díaz Pérez, miembro fundador de SEUS y expresidente de la entidad, después del temporal en septiembre de 2017 el censo de esta especie declinó dramáticamente en todo el país. Sin embargo, cuando un grupo visitó el sistema de cuevas y cavernas sureñas al atardecer del pasado miércoles, los asombró la buena nueva.

- Publicidad -

Según explicó el aficionado a la espeleología, los murciélagos representan el segundo grupo de polinizadores más importante después de las abejas, además de que una de las especies que habita El Convento, el murciélago insectívoro, se alimenta exclusivamente de mosquitos y otros insectos.

La segunda especie es el murciélago frugívoro (que se alimenta de frutos) y la tercera es el frugívoro-insectívoro.

Díaz Pérez además recalcó que los murciélagos de la isla pueden consumir hasta 21 toneladas de insectos en un mes, lo que ayuda significativamente a combatir enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, como el dengue, el chikungunya, el zika y la fiebre amarilla. De hecho, estos “quirópteros” consumen el equivalente a una cuarta parte de su peso cada noche.

Según el portal cibernético www.educalingo.com, los quirópteros, conocidos comúnmente como murciélagos, son mamíferos placentarios cuyas extremidades superiores se desarrollaron como alas, y de los cuales existen cerca de mil especies, lo que constituye una quinta parte de todos los mamíferos.

Excepto por la Antártida, están presentes en todos los continentes y son los únicos mamíferos capaces de volar.

Agrega el portal que más de dos tercios de los quirópteros son insectívoros y el resto son frugívoros, aunque algunas especies se alimentan de pequeños vertebrados como ranas, roedores, aves, peces u otros murciélagos, o, como en los libros y películas de terror y ficción sobre vampiros, de sangre. Son animales que pasan el día durmiendo colgados cabeza abajo por las garras de sus extremidades posteriores, en lugares escondidos y salen de noche a cazar y comer.

Giro importante

Díaz Pérez mencionó que los miembros de otras sociedades espeleológicas del norte, oeste y este de la isla, agrupadas en la Federación Espeleológica de Puerto Rico, han encontrado entre cientos y miles de esqueletos de murciélagos durante las inspecciones que han realizado a otras cuevas desde el paso del huracán María.

La causa, agregó, podría deberse a que la especie -sobre todo la frugívora- perdió gran parte de su sustento tras el temporal.

Aunque reconoció que se carece de un censo de esta población en cuevas en la isla, agregó que se estima actualmente en cerca de 100 mil.

Explicó que el sistema de El Convento es el único en el sur del país que cuenta con un río subterráneo perenne y el cual recorre unos 850 metros, a la vez que su microclima equivale a un bosque húmedo similar al de El Yunque, pero dentro de un bosque seco.

Indicó que la visita se produjo al atardecer, ya que los murciélagos que se alimentan de mosquitos salen de sus nidos a esa hora y los que ingieren frutas como el níspero salen un par de horas después.

Los observadores encontraron cantidades sustanciales de ambas especies vivas en El Convento, a pesar de la alta mortalidad hallada en el resto de las cuevas de Puerto Rico, afirmó.

“Eso es materia para investigar, por qué se da ese fenómeno allí”, opinó Díaz Pérez sobre las razones para la paradoja entre los hallazgos de El Convento y las restantes cuevas visitadas por las sociedades afiliadas a la Federación.

Además de los murciélagos, el sistema de El Convento es habitado por especies endémicas como el guabairo, el culebrón de Puerto Rico, la boa puertorriqueña y el guabá. También lo habitan la bruquena, el grillo de cueva y la cucaracha de cueva, sin contar invaluables petroglifos indígenas.

La referida cueva forma parte del Karso Sur, que se extiende desde el municipio de Guayama hasta el de Cabo Rojo -incluyendo el islote de Caja de Muerto e Isla de Mona- y es hábitat para más de 36 especies de aves del país, 12 de las cuales son clasificadas como endémicas.

Díaz Pérez indicó que El Convento está situado en un predio árido bajo la titularidad de Para La Naturaleza, previamente conocido como el Fideicomiso de Conservación, y es una especie de cañón que abre una grieta de más de 300 pies de profundidad, con una temperatura similar a la del bosque El Yunque.

El especialista en este tipo de pasatiempo que combina agilidades deportivas además señaló que su grupo estuvo abriendo brechas durante tres días para explorar la cueva que él conoce hace más de 30 años, antes de incursionarla la semana pasada.

“Requiere cierto grado de preparación”, afirmó Díaz Pérez sobre los miembros de la SEUS, entre quienes figuran profesores, militares, maestros de escuela, agrimensores, biólogos, fotógrafos, voluntarios, amas de casa, miembros de las comunidades, aficionados y espeleólogos certificados. “Gente como yo que hace mapas de cuevas”.

De hecho, Díaz Pérez posee un título en Tecnología Civil y Agrimensura del Recinto de Ponce de la Universidad de Puerto Rico, así como un grado asociado como técnico en Delineación Arquitectónica, por lo que hace trabajos de cartografía de cuevas, documentación y exploración para la SEUS desde el año 1989.

La espeleología es la ciencia dedicada al estudio de cuevas, cavernas y sumideros, así como su fauna y flora.

En cuanto al número de cuevas existentes en Puerto Rico, los cálculos rondan entre las 2 mil y 3 mil, de las cuales hay un inventario de 700 exploradas, de acuerdo el espeleólogo Ramón Carrasquillo.

La SEUS, presidida al presente por la psicóloga Yaira Delgado, celebrará su trigésimo aniversario en octubre próximo y cuenta con cerca de 30 miembros activos, aunque sus archivos superan el centenar de socios veteranos.

Distinguió al grupo de otras entidades comerciales por su naturaleza propia de orientación sin fines de lucro y que ofrece charlas en escuelas desde el nivel elemental hasta superior, universidades, comunidades y a voluntarios que así lo solicitan.

“No es un grupo para llevar gente a las cuevas”, afirmó Díaz Pérez. “No es una compañía de turismo. Hay otra gente que se dedica a los viajes asistidos”, agregó, mencionando como ejemplo de las últimas a la firma Aventuras Tierra Adentro del reconocido Rossano Boscarino, a quien distinguió por su profesionalismo y compromiso en este tipo de actividad. “Esto es algo que uno ama”.

Apremia la educación

En cuanto a los temores populares asociados a los murciélagos, Díaz Pérez advirtió que lo principal es emplear el sentido común.

Explicó que los exploradores deben evitar entrar a salones secos, donde la excreta de los murciélagos comúnmente llamada murcielaguina puede afectar los pulmones de los visitantes con el hongo conocido como leptospirosis, igual al que producen los excrementos de gallinas, palomas y otras aves.

Para más información adicional, los interesados pueden escribir a seusinc@hotmail.com, a noloseus@gmail.com o visitar su página en Facebook www.facebook.com/seus.sociedad.