Hacienda Las Malcriá: espacio pionero en Turismo Regenerativo

“El objetivo de esto es uno educativo ambiental”.

Fotos suministradas

Cuando el alba se asoma entre las montañas del Gigante Dormido, y mientras miles de coquíes aún cantan a coro entre bosques arropados por neblina, esta excepcional puertorriqueña disfruta el último sorbo de café para de labrar con pasión su tierra: la Hacienda Las Malcriá en Adjuntas.

Allí, en la cercanía del lago Garzas, la reconocida educadora ambiental Ada Ramona Miranda Alvarado ha dedicado los pasados dos años al rescate y desarrollo de dos cuerdas y media de suelo virgen, ahora convertidas en finca agroecológica y en proyecto de Turismo Regenerativo.

Como explica, el Turismo Regenerativo es un movimiento que va mucho más allá del turismo sostenible. Es una propuesta de desarrollo turístico que se enfoca en la relación de las personas, principalmente comunidades de acogida y visitantes, con el ecosistema que los rodea y las experiencias que se producen en torno a esa visión.

“Hay personas que me dan las gracias, porque las hice sentir en armonía con la naturaleza. Incluso, una doctora que estuvo cuatro días con su hija, ellas solitas, me dijo cuando se fue: ‘Tú no sabes lo grande que fue tener contacto, no solo con la naturaleza, sino la comunicación que pude tener con mi hija. Sin los aparatos electrónicos’”, confesó Ada Ramona.

El plan maestro

Para esta boricua, titulada con Bachillerato en Administración de Empresas y Maestría en Inglés como segundo idioma, las experiencias vividas conspiraron, sin anticiparlo, para alcanzar su sueño.

“Fui maestra de Inglés en el Departamento de Educación por 19 años. Pero dentro de esa rama, hice integración de todas las materias, incluyendo la parte ambiental. Fue en esa área ambiental que me especialicé e incluso desarrollé varios proyectos en las escuelas donde trabajé en Salinas, Lajas, Coamo y otras”, comentó.

“Hacienda Las Malcriá es un sueño concretado. Yo quería tener un espacio lindo, chévere y bien natural, donde llegaran las personas, y pudiera enseñar y compartir todo lo que yo sé. El objetivo de esto es uno educativo ambiental. De ahí surge este sueño”, añadió.

“Actualmente, recibo grupos de escuelas, homeschoolers, universitarios, familias y amigos. Recibo a cualquier persona que quiera tener una experiencia directa en la finca y participar en talleres sobre cómo proteger nuestros recursos naturales”.

En la finca, la propia Ada siembra diversos frutos, mayormente plátanos y café. Pero, también tiene huertos que están en constante movimiento, por lo que en cualquier momento puede cosechar desde guingambós y tomates, hasta pimientos, col rizada e, incluso, hongos comestibles.

“También ofrecemos talleres de composta, de huertos, usos de residuos, carbón activado, estudios de suelo, monitoreo de agua y de cómo es el proceso del café. Además, tenemos un área de acampar, donde le enseñamos cómo hacer una fogata, y hacemos recorridos con bicicletas acuáticas en el Lago Garzas”, explicó.

Este espacio de encuentro desarrollado por Ada, hasta ha dado oportunidad para que el grupo musical La Parcha grabara un vídeo.

“Son gente de Salinas, de mi pueblo. Les dije: vengan a la finca y vamos a hacer esa grabación. Fue una experiencia bien linda, porque no es solamente hacer el vídeo, es que todo lo que se muestra es lo que tenemos en la finca y la casita. Me hace pensar cuando comencé, que no había nada, el crecimiento, y la gente que he recibido”, continuó conmovida.

Campeona ambiental

Pero que nadie se engañe. Esta humilde salinense nacida en el poblado de Aguirre ya es una leyenda viviente, un portento en cuanto reto asume.

Además de ser clarinetista y chelista, Ada estuvo en el ejército, fue empresaria, artesana y se certificó como Promotora Agroecológica.

Asimismo, en el año 2017 fue reconocida por la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA en inglés) con el Environmental Champion Award, por sus proyectos realizados en el ámbito ecológico.

Ada Ramona también ha colaborado con organizaciones como Basura Cero, el capítulo de Puerto Rico y el Caribe del US Green Building Council, el programa Generating Replicable Environmental Education Networks in Puerto Rico (GREEN-PR) de la Universidad de Syracuse, el Programa de Escuelas Sustentables de la Corporación para la Sustentabilidad Ambiental (COSUAM), la Asociación de Reciclaje de Puerto Rico (PRRP), Aguas Libres de Basura (afiliada a la EPA), Scuba Dogs Society y la Mesa de Transformación Social Puerto Rico 4.0.

Pero, fue su trabajo voluntario con la organización Casa Pueblo lo que innegablemente hechizó su corazón y amor por Adjuntas, tras lo cual, eventualmente, se inspiró y fundó Hacienda Las Malcriá.

“Cuando era maestra, llevaba a mis estudiantes a Casa Pueblo. Luego, comencé a ir constantemente y terminé con 15 años de voluntaria como guía intérprete del Bosque del Pueblo y el Bosque La Olimpia, haciendo café y de todo un poco. Cuando salí del Departamento de Educación, me llamó Arturo Massol y me dijo que necesitaba una maestra para el Bosque Escuela. Así que, llegue ahí, y terminé enamorada completamente de Adjuntas”, manifestó.

Y fue entonces cuando Ada comenzó a buscar el espacio añorado para su quimera.

Tras un primer intento fallido, Maribel Hernández, una veterana colaboradora de Casa Pueblo, entonces le mostró los terrenos donde hoy su anhelada hacienda echa raíces.

“Ella me llevó hasta estas tierras, hasta este sitio, este espacio, que no tenía nada de lo que es hoy, y conocí al dueño, Aníbal Medina. Él me dijo que como andaba con Maribel, no tenía que hablar más nada. ‘Si te gusta el espacio, toma la llave, y esta es tu casa. Después bregamos con la renta’, me dijo. Vi que al lado de la casa estaba la finca, pero él sólo me rentó la casa. Pero me dijo que hiciera lo que quisiera, que me prestaba la finca. Él no sabe lo que hizo en ese momento”, continuó Ada Ramona, dejando escapar una carcajada.

Mas con el tiempo transcurrido allí, Ada no puede dejar de agradecer el apoyo de su madre, Betty Alvarado Merced, y de su esposo, Gerson Pérez Rivera, con quien vive en Salinas, pues “sin ellos mi camino sería más difícil”.

El nombre…

Y obviamente, antes de la despedida fue inevitable formular la misma pregunta que, de seguro, muchos de los lectores llevan rato esperando: ¿por qué el nombre de Hacienda Las Malcriá?

“Como yo soy tan especial, y a veces no tengo filtro, digo las cosas tal como cual”, respondió.

“A veces la gente me dice ‘Ada, pero no te pongas tan malcriá, cógelo con calma’. Así que de ahí surgió el nombre. Aunque después que me conocen, me dicen que realmente no soy malcría. Pero es un nombre que atrae. Hay mujeres que ven el nombre y dicen: ‘Yo también soy malcriá, también pertenezco a eso’”, sentenció.

Para conocer más sobre Hacienda Las Malcriá, puede comunicarse al 787-908-8666 o acceder a su portal en Facebook.

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