Fertilizantes: aprenda cómo interpretar su etiqueta

¿Qué no debe faltar en un buen fertilizante? Aunque pueda parecer complicado, no lo es.

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Para poder crecer y sobrevivir, las plantas necesitan luz, agua, dióxido de carbono (CO2) y nutrientes.

Por lo tanto, cuando se elija un producto para brindarles los elementos que necesitan, en las cantidades necesarias, es crucial conocer sus demandas nutricionales y qué les ofrece su medio de siembra.

De igual modo, es importante conocer qué son los fertilizantes y cómo interpretar su etiqueta.

El A-B-C

Para empezar, los fertilizantes son todos esos productos que al incorporarlos al suelo o medio de siembra proveen nutrientes para mejorar la nutrición de sus plantas, estimular su crecimiento, aumentar su productividad y la calidad de esa producción.

Y mientras se ha observado que los abonos mejoran el sustrato/suelo (se consideran enmiendas), los fertilizantes se enfocan en las plantas.

Al seleccionarlos, debemos estar conscientes de que existen varios tipos de fertilizantes y abonos. Por ejemplo, están los orgánicos (estiércoles, composta, basuras fermentadas, turba, guano, humus de lombriz) y los que contienen minerales inorgánicos, como los abonos químicos o sintéticos a base de sales de origen inorgánico, como el magnesio, calcio, zinc, hierro, azufre, cobre, boro, cloro, molibdeno, manganeso, cromo, sodio, cobalto, vanadio y sílice.

Ahora bien, ¿qué no debe faltar en un buen fertilizante? Aunque pueda parecer complicado, no lo es.

Los fertilizantes deben ser solubles para disolverse fácilmente en el agua de riego y contener nutrientes primarios como el nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), un trío integrado a numerosos productos comerciales.

De igual modo, nutrientes secundarios como el calcio (Ca), magnesio (Mg) y el azufre (S), y micronutrientes como el hierro (Fe), zinc (Zn), cobre (Cu), manganeso (Mn), molibdeno (Mo), boro (B) y cloro (Cl).

Aclarado esto, aun así muchas personas -pueden y suelen- sentirse confundidas en agrocentros y jardinerías, al toparse con góndolas repletas de fertilizantes que destacan en sus etiquetas ecuaciones variadas como 46-0-0 (fertilizante simples, con un solo elemento primario), 20-20-20 (compuestos, con 2 o 3 elementos primarios) y 10-55-10+EM (fertilizantes complejos que combinan elementos primarios y elementos menores).

Para que esos números no le intimiden más y pueda interpretar sin problema esas etiquetas, tome nota:

En estos casos, el primer número corresponde a la concentración de nitrógeno (N), que se relaciona con el verdor de las plantas; el segundo con la concentración de fósforo (P), que se vincula al desarrollo de las raíces; y el tercero con la concentración de potasio (K), un elemento relacionado con la florecida.

Por lo tanto, en un fertilizante que se identifica en su etiqueta con los números 10-10-5, el fabricante establece que por cada 100 libras de ese producto, la fórmula incluyó 10 libras de nitrógeno (para verdor), 10 libras de fósforo (para raíces) y 5 libras de potasio (para florecida).

Otro ejemplo sería la formulación 15-5-10 + 3Mg-ME, la cual establece que 15 por ciento del volumen del producto es integrado por nitrógeno (verdor), 5 por ciento por fósforo (raíces), 10 por ciento por potasio (florecida), y 3 por ciento por magnesio (Mg), un elemento clave para los procesos naturales de las plantas y para que metabolicen su alimento.

El último, los ME o EM, corresponden a los microelementos.

(La autora es agrónoma y agente del Servicio de Extensión Agrícola en su Unidad Extendida de Ponce, Peñuelas y Juana Díaz. Además, es moderadora del segmento radial Zona de Vida, Zona Verde, que se transmite todos los jueves de 3:00 a 4:00 de la tarde, dentro del programa Aquí Estamos de WPAB 550 AM)