Duelo nacional por La Negra de Ponce

 

Ruth Fernández Cortada, “La Negra de Ponce”, “El alma de Puerto Rico hecha canción”, “La Cantante del Siglo”, falleció este lunes tras una prolongada estadía en el Hospital San Gerardo de Cupey, a causa de un “shock” séptico y neumonía.

La celebrada hija del barrio Bélgica en Ponce tenía 92 años de edad y padecía diversas afecciones, incluyendo problemas cardíacos, Alzheimer y arterosclerosis.

Aún así, su partida conmocionó a miles de admiradores en su ciudad natal, a la clase artística del país e incluso a la esfera política nacional, de la que formó parte como senadora por acumulación entre los años 1973 al 1980.

Uno de ellos, el gobernador Luis Fortuño Burset, ordenó que se declararan tres días de duelo en la Isla y que todas las banderas izadas en instalaciones gubernamentales ondearan a media asta, hasta este jueves, 12 de enero.

A sus expresiones de duelo se unieron casi de inmediato prominentes voces de todas las ideologías del país.

Trayectoria de altos quilates

“Titi Ruth”, como le llamaban sus más entrañables amigos, fue la menor de cinco hermanas que quedaron huérfanas de madre cuando Ruth tenía solo seis años de edad.

Esta realidad, ni su condición de mujer e integrante de la raza negra impidieron que descollara como cantante y artista, aún durante una era de pobreza, segregación de clases sociales y evidente racismo en Puerto Rico y los Estados Unidos.

De hecho, tal como resaltara este martes su amigo -el cantante, actor y productor Edgardo Huertas Feliciano- “Ruth fue primera en tantas gestas que nos tomará mucho tiempo aquilatar su gloria”.

Por ejemplo, resaltó que fue esta ponceña la pimera mujer hispana que contrató el Metropolitan Opera House de Nueva York “para interpretar temas de su patria, aún cuando era mujer y era negra”. Igualmente fue la primera cantante latina del género sentimental romántico aclamada en los países escandinavos y presentarse en el Carnegie Hall.

Asimismo, fue la primera en grabar con una orquesta norteamericana y la “primera artista mundialmente seleccionada por un pueblo para ocupar un escaño público”.

Sobre este tema, Huertas Feliciano aprovechó para destacar una anécdota.

Según recordó, al ser juramentada por segunda ocasión como senadora por acumulación por el Partido Popular Democrático -que quedó en minoría en 1977- el entonces presidente del Cuerpo Luis A. Ferré Aguayo le advirtió que se le concederían todos los privilegios de senadora por mayoría “debido a tres razones: por ser mujer, por ser artista y porque es ponceña”.

Sólida raíz ponceña

Según resalta el portal oficial de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Fernández Cortada completó en Ponce sus estudios elementales, secundarios y superiores.

De niña estudió piano y participaba en actividades escolares y comunitarias, donde ya daba muestras de su vocación artística y talento en desarrollo, pero no fue hasta llegar a escuela superior que organizó su propio grupo musical y amenizaba programas escolares.

A los 14 años empezó a cantar como profesional en la estación de Radio WPRP y WPAB, sin haber pasado por la etapa de aficionada, ganando 50 centavos diarios.

Sus interpretaciones fueron escuchadas por Mingo y sus Whoopee Kids, la orquesta más popular del momento, y a los 16 años fue contratada como cantante principal de la famosa agrupación puertorriqueña.

Durante ocho años recorrió Puerto Rico, cantando en los principales casinos, centros nocturnos, fiestas patronales y bailes.

Su primera grabación fue para el sello Columbia y a raíz de la gran popularidad de este disco, en 1941 obtuvo su primer contrato para cantar en el Teatro Latino de Nueva York. Fue allí donde el cantante y maestro de ceremonias Héctor del Villar se refirió a ella con el mote que la habría de acompañar hasta la muerte: “El alma de Puerto Rico hecha canción”.

A su regreso se reintegró a la orquesta de Mingo y sus Whoopee Kids y continuó estudios en la Universidad de Puerto Rico, donde anhelaba especializarse en leyes o trabajo social.

Alternando con sus estudios universitarios y diversas presentaciones, cumplió también compromisos artísticos en Sur América y giras por el Caribe. Poco después fue aclamada en suelo borinqueño como solista y se independizó de la orquesta.

Durante la Segunda Guerra Mundial y el conflicto de Corea, participó en varias giras artísticas para entretener a los soldados en bases de Puerto Rico y el Caribe, incluyendo a San Tomas, Jamaica, Curazao, Trinidad, Santa Lucía, Antigua, Panamá y Cuba.

Madura, personal y profesionalmente, cantó para la estación de radio estadounidense CBS, en un programa transmitido de costa a costa, y en Noruega fue contratada por tres semanas y se quedó cuatro meses.

En Cuba grabó la opereta “Cecilia Valdés”, interpretando a la esclava Dolores Santa Cruz “con hermosos sones afro” y era reiteradamente invitada a cantar en el Tropicana, el Teatro América y la estación de radio CMQ.

Fue amiga de virtuosos músicos, entre ellos, el catalán Pablo Casals, quien en 1963 le compuso y dedicó la canción “Ven a mí”, y del carolinense Jesús María Sanromá.

Por otro lado, también recibió los más altos honores, medallas y reconocimientos de diversos gobiernos.

En Panamá se le otorgó la Medalla Vasco Núñez de Balboa, en Venezuela la Orden Francisco Miranda y en Estados Unidos se declaró el Día de Ruth Fernández, tanto en Washington, D.C. como Los Angeles y Nueva York.

En Puerto Rico fue merecedora de la Medalla del Quinto Centenario y un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Mundial.

En 1985 fue objeto de un homenaje en ocasión de celebrar medio siglo en el arte. Al acto acudieron celebridades a la altura de Mario Moreno “Cantinflas”, Libertad Lamarque, Pedro Vargas, Olga Guillot, Kasandra Damirón, Alberto Cortés y Nelson Ned.

Con la llegada del año 2000, recibió otro en la Sala Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes, donde actuaron figuras como Rocío Jurado, Celia Cruz, Carmita Jiménez, José Luis Moneró, Andy Montañez y Choco Orta, entre otros.

En este último, fue proclamada “La Cantante del Siglo” en el pentagrama nacional.

Ponce: su última morada

A la hora de cierre, su familia aun planificaba los pormenores del velatorio y entierro.

No obstante, La Perla del Sur supo que su cuerpo sería expuesto en la funeraria Ehret de Río Piedras y sepultado en Ponce.

El último dato fue corroborado por el director de Prensa del Gobierno Municipal de Ponce, Luis José Moura, quien explicó la familia de Fernández Cortada solicitó ayuda para escoltarla y llevarla al barrio Bélgica, antes de conducirla a su última morada.