Fallece Freddie Avilés: una figura muy querida y muy vinculada al deporte ponceño

La lamentable noticia la dio a conocer esta mañana su hijo Sensei Avilés a través de las redes sociales.

Fotos: Florentino Velázquez / Gimnasio Municipal de Ponce

Su relación con el deporte comenzó, de alguna manera, por pura casualidad. Tras el primer contacto, sin embargo, fue imposible que se separara de una actividad que se convertió en su estilo de vida.

Desde entonces, Freddie Avilés Avilés -exlevantador de pesas, entrenador y reconocido fisiólogo del ejercicio- dedicó gran parte de su existencia a mejorar la salud de sus semejantes a través del ejercicio, sin importar que sean atletas elites o personas que solo buscan mejorar su calidad de vida.

Nacido en Ponce en el 1942, Freddie creció en el barrio Bélgica como todo muchacho de la época, ayudando a su padre -del mismo nombre- en su taller de mecánica industrial.

Entretanto, su madre Dolores laboraba como educadora y junto a don Freddie siempre inculcó la importancia de obtener una buena educación.

“Eran tiempos difíciles y, como todos los muchachos, jugábamos en la calle, pero en casa nos decían que no querían vagos y nos levantaban a las 7:00 de la mañana para realizar las tareas”, repasó al hablar de su infancia en una entrevista con La Perla del Sur.

Pero a Freddie, a quien también llamaban “Nuno”, lo que le gustaba era jugar béisbol y baloncesto hasta que fue invitado por un amigo a hacer ejercicios y ese fue su primer contacto con las pesas.

“A mí lo que me gustaba era jugar pelota y baloncesto pero sabía que no tenía la estatura para seguir jugando baloncesto”, reconoció sonriente.

Buscando una mejor condición física, en 1960 llegó hasta el gimnasio Kresto y Denia -ubicado junto al Teatro La Perla- pero no fue hasta el 1963 que comenzó a competir en la modalidad de alzadas olímpicas y, posteriormente, en alzadas libres.

“Trabajaba con mi padre en acero estructural y era quien movía todos los tubos y las vigas de acero, porque en aquellos tiempos no habían grúas ni nada de eso. Y como ese día moví mucho peso me invitaron a ir al gimnasio y así fue que comencé”, rememoró sobre sus inicios en el deporte.

Ese mismo año comenzó a estudiar en la Universidad Interamericana con la intención de mejorar su promedio académico e ir a estudiar ingeniería mecánica en el Colegio de Mayagüez, su sueño dorado.

En la Inter, solicitó una beca atlética y le fue negada por lo que se transfirió a la Universidad Católica y allí Manuel González Pató le ofreció la beca completa.

“Mr. Pató se arriesgó y me becó”, confesó.

Pero Freddie no lo hizo quedar mal, ya que La Católica dominó el evento en sus tres años de participación en la LAI, logrando tres medallas de oro sin perder una competencia individual.

Avilés también brilló a nivel nacional al implantar varias marcas nacionales, como la que logró en el 1964. A nivel de novicios estableció récord en la categoría mediana en las modalidades de press y envión.

Fue también campeón en novicios y estableció marcas en press con 205 libras y bench press con 245. Ese mismo año ganó el título nacional mediano (165 libras) en press con 240, en bench press con 245, squat con 375, y dead lift con 475 libras, estas últimas tres fueron marcas nacionales.

Un año más tarde estableció marca nacional juvenil en las 165 libras al levantar 225 libras en press para superar a su compueblano César Gaudén.

Pese a todos estos logros, Avilés nunca pudo representar a Puerto Rico a nivel internacional.

“La muerte de mi padre y una enfermedad de mi hija me obligaron a prestarle toda mi atención a la familia y me alejaron de los entrenamientos y la competencia”, lamentó.

Mas al retirarse como atleta en plenitud de condiciones, en el 1967 comenzó a trabajar en la industria privada y regresó a la universidad para completar su bachillerato en Educación Física, lo que le permitió comenzar a trabajar como preparador físico con la Universidad Católica y con los Leones en el Baloncesto Superior, a la vez que atendía su propio gimnasio.

Aquí hizo una pausa para ir a Alabama, donde obtuvo una maestría en Fisiología del Ejercicio.

Frutos del aprendizaje

Una de las cosas que más enorgulleció a Freddie fue haber ayudado en la rehabilitación del entonces integrante de los Leones y del Equipo Nacional de Baloncesto, Joe Hatton.

“Fue un halago trabajar con Joe y sirvió para demostrar que mi teoría sobre el entrenamiento con pesas, científico y bien hecho, ayuda en la rehabilitación del atleta”, aseguró.

Pero Joe no ha sido el único atleta de calibre que pasó por sus manos. Entre otros figuran el elite de salto largo José “Fulcon” Maldonado, el triple salto Ernesto Torres, el polifacético Elmer Williams, el velocista ponceño Edgardo Guilbe, el vallista Domingo Cordero y los beisbolistas Eddiberto Vargas y Mariano Quiñones.

Otro de sus mayores logros fue haber trabajado junto a Víctor Laboy en la preparación del relevo 4×100 que ganó medalla de plata en los Centroamericanos “Ponce 93”.

Asimismo, años atrás Avilés Avilés creó, junto a un grupo de profesionales de la salud y entrenadores, el Consorcio de Medicina Deportiva del Sur.

El grupo estaba integrado por reconocidos médicos de diversas ramas como el ortopeda Gilberto Alvarado, el internista Ramón “Quique” Negrón, el urólogo Gilberto Ruiz Deyá, los hermanos Enrique y Eduardo Amy, el psicólogo Pierre Altieri, el cardiólogo Francisco Pérez Gil, el otorrinolaringólogo Jaime Ortiz, el entrenador y exfondista Héctor “Papo” Díaz -poseedor de la marca para un boricua en el medio maratón San Blas-, y la nutricionista Milagros García, entre otros.

“El Consorcio busca educar sobre los aspectos de la ciencia del ejercicio y su importancia en el deporte”, explicó Avilés.

Para colmo, a sus 75 años de edad aclaró e insistió que no pensaba en la posibilidad de retirarse, mientras disfrutaba más tiempo en compañía de Marta, su compañera de toda la vida, sus hijos y nietos.

Reportaje escrito por Junior Lugo Marrero publicado originalmente el 8 de febrero de 2017.