Urge frenar la propagación del dengue durante la pandemia

Hasta el pasado 2 de junio se habían reportado 187 casos de dengue en la isla: un aumento de 52 por ciento si se compara con los 123 casos registrados hasta el pasado 3 de mayo.

Mientras la atención colectiva del país continúa fija en la pandemia del coronavirus y la reapertura de comercios en todo el país, expertos advierten que los casos de dengue podrían dispararse durante las próximas semanas.

Entre ellos, especialistas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades federal (CDC, en inglés), quienes el pasado mes de mayo emitieron una alerta para que viajeros tomen precauciones en Puerto Rico.

Según detalla el programa ArboNet del CDC, hasta el pasado 2 de junio se habían reportado 187 casos de dengue en la isla, lo que representa un aumento de 52 por ciento si se compara con los 123 casos registrados hasta el pasado 3 de mayo.

Al cierre de esta edición, los casos abarcaban 28 pueblos, incluyendo a Ponce y Villalba. Sin embargo, la mayoría se concentraba en los municipios de San Juan (83), Carolina (20) y Trujillo Alto (20).

A modo de comparación, en el 2019 se constataron solo 19 casos de dengue en todo el año, de acuerdo a estadísticas oficiales del Departamento de Salud.

Terreno fértil

A juicio de la doctora Vanessa Rivera Amill, catedrática del Ponce Health Sciences University (PHSU) e investigadora especializada en arbovirales, las condiciones para que aumenten los casos de dengue en la isla existen.

“Las epidemias de dengue tienden a ser cíclicas. En Puerto Rico vemos estos brotes cada tres a cinco años. El brote significativo más reciente fue en el 2013, así que hace tiempo no tenemos un brote de dengue aquí”, planteó. “Ahora mismo estamos pendientes de los casos que están surgiendo”.

Por ello, Rivera Amill destacó la importancia de retomar la campaña de prevención de enfermedades arbovirales y que esta no se pierda en la atención casi exclusiva que las autoridades de salud conceden a la pandemia del coronavirus.

“Es preocupante que se enfoque solamente en una enfermedad. Entendemos la importancia que ahora mismo tiene el Covid-19, pero en Puerto Rico las enfermedades causadas por arbovirus son endémicas y siempre tenemos que estar bien pendientes al desarrollo de estos brotes”, sostuvo.

Asimismo, advirtió que el auge en la compra de piscinas durante la cuarentena podría agravar los riesgos. “Piscinas que no estén atendidas adecuadamente pueden convertirse en criaderos”, recalcó.

Para estos casos, Rivera Amill recomendó utilizar cubiertas que eviten que los mosquitos depositen sus huevos en las orillas de las piscinas y de no tenerlas, se opte por vaciarlas y limpiarlas semanalmente.

“También hemos visto que se pueden formar criaderos en las cisternas y cualquier envase que se utilice para colectar agua durante el periodo de huracanes, así que tenemos que estar seguros de que estén bien sellados”, abundó.

“Hay que verificar que no se forme una grieta o alguna perforación, que por ahí puede entrar el mosquito y poner los huevos en el borde del agua. Muchas cisternas pierden la tapa o el tapón del respiradero y eso también puede llevar a que los mosquitos puedan entrar”, explicó.

Fiebre, salpullido, náuseas, vómitos y dolores de cabeza, muscular y en las articulaciones son solo algunos de los síntomas asociados al dengue. Los mismos pueden durar hasta siete días.

Abundantes y resistentes en Ponce

Por otra parte, Rivera Amill indicó que un análisis de la población de mosquitos en Ponce confirmó la presencia de un alto número de Aedes aegypti y que estos han desarrollado cierta resistencia a los insecticidas que comúnmente se emplean para su eliminación.

El estudio del Programa COPA (Comunidades Organizadas para la Prevención de Arbovirus) se realiza desde el año 2017 en colaboración con el PHSU, el CDC y la Unidad de Control de Vectores de Puerto Rico.

A raíz de los hallazgos, se concluyó que la tradicional “asperjación” en comunidades ya es inefectiva para controlar o prevenir un brote de dengue.

“No ayudaría mucho o casi nada el que el Municipio haga uso de ese recurso e invierta en ese método para la eliminación de los mosquitos, cuando realmente los mosquitos son resistentes”, insistió.

Ante esto, recomendó a todo ciudadano eliminar criaderos en su entorno como medida principal de prevención. Asimismo, a evitar la ropa oscura que puede atraer mosquitos, instalar screens o mallas metálicas en las ventanas de su hogar y a utilizar repelente.

Apuntan a estrategia novel

Por último, Rivera Amill destacó que la Unidad de Control de Vectores de Puerto Rico está considerando varias estrategias, entre ellas, utilizar la bacteria Wolbachia para evitar la propagación del dengue.

Según explicó, la estrategia consiste en usar mosquitos machos infectados con Wolbachia, para que al aparearse con hembras Aedes aegypti, anulen su reproducción y así se reduzca la población de mosquitos portadores de dengue.

En este género de mosquitos, el macho no pica a personas y la hembra no puede transmitir la bacteria a través de su trompa o aguja.

“No es la primera vez que se utiliza esta metodología o estrategia a nivel mundial para reducir la población de mosquitos Aedes aegypti y disminuir la transmisión de enfermedades arbovirales, pero sería una de las técnicas más noveles que se utilizarían en Puerto Rico”, reconoció.