Escuela Deportiva Luis Vélez: cantera de atletas y profesionales

La génesis de esta escuela se remonta a la década de 1970, cuando Luis Vélez, un enfermero colombiano y atleta radicado en la ciudad, decidió dar vida a este anhelo, impulsado por el abogado y líder cívico José Enrique Ayoroa Santaliz.

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Justo en el patio de la legendaria Escuela Dr. Pila en Ponce, diariamente un grupo de jóvenes apuesta a su futuro, girando el martillo, lanzando un disco o impulsando una bala: armas de los deportes de fuerza que por más de cinco décadas se han practicado en la Escuela de Lanzamientos Luis Vélez, una entidad sin fines de lucro que salva a adolescentes del ocio para transformarlos en atletas.

La génesis de esta escuela se remonta a la década de 1970, cuando Luis Vélez, un enfermero colombiano y atleta radicado en la ciudad, decidió dar vida a este anhelo, impulsado por el abogado y líder cívico José Enrique Ayoroa Santaliz.

¡Y vaya que lo logró!

Desde entonces, este espacio de aprendizaje ha sido puntual en el desarrollo deportivo de jóvenes en desventaja económica, que han convertido esta experiencia en ventana a becas universitarias para encaminar su futuro profesional.

Testigo fiel de estos logros ha sido el veterano lanzador de martillo y exatleta nacional Eduardo Ramírez, quien ahora también lucha por mantener esta escuela deportiva accesible a las decenas de adolescentes que allí entrena: jóvenes para quienes los deportes son y serán claves para su crecimiento personal y profesional.

“Yo no cobro, porque a mí nunca me cobraron”, sentenció de entrada. “Y mientras podamos seguir así, lo haremos”.

“A través del tiempo todo lo que hemos tenido no los han donado o son los mismos padres quienes lo han comprado”, agregó Eduardo, al explicar cómo funciona la escuela y mientras mostraba a La Perla del Sur los documentos de incorporación del centro como entidad sin fines de lucro, que datan del año 1995.

De hecho, como no reciben asistencia económica alguna del municipio, el gobierno o corporaciones, son precisamente los alumnos y sus padres quienes frecuentemente salen al rescate de esta escuela deportiva, buscando donativos de personas que puedan facilitar los artículos necesarios para su aprendizaje.

¿El mejor ejemplo? Recientemente fue necesario reconstruir el circulo donde realizan los lanzamientos y para cubrir el costo apelaron al corazón del pueblo para que, todo el que deseara, donara los materiales. Luego, también reunieron el dinero necesario para la mano de obra y la remodelación se realizó prontamente, para evitar accidentes con los atletas.

Inspiración encarnada

“Yo le saqué a esta escuela de lanzamiento mis estudios universitarios. Me dieron beca en la Pontificia Universidad Católica de Ponce, pude viajar con la selección de Puerto Rico y adquirí muchos conocimientos que son los que les enseño a los muchachos”, confesó además el entrenador, a quien afectuosamente sus alumnos llaman Tato, y que completó un bachillerato en Ciencias Políticas y un grado menor en Educación con concentración en Historia.

Su vínculo con la Escuela Dr. Pila, con Luis Vélez y su revolucionaria visión educativa hicieron que Tato, una vez adulto, siguiera colaborando con el centro deportivo hasta que en el 2006, año en que el fundador fue diagnosticado con cáncer, aceptara la responsabilidad de mantener activa la escuela. Desde entonces, este ponceño ganador de múltiples reconocimientos por su gesta deportiva se ha mantenido al frente de la escuela de lanzadores, aun enfrentando los retos que la vida misma le ha impuesto.

Tras un diagnóstico de esclerosis múltiple que lo obligó a retirarse de su empleo como Inspector de Petróleo, Tato acude todos los días, de manera voluntaria, al patio de la Escuela Dr. Pila para preservar el proyecto e intentar mantener en pie la organización, con la ayuda de algunos padres.

“Con el huracán María se han afectado muchas cosas, el techo y parte de la estructura”, comentó al mostrar un gimnasio que ha improvisado para que los atletas realicen sus rutinas de entrenamiento físico.

“¿Que impulsa a un pensionado retirado, con los pesares de una enfermedad, venir cada día sin ganar nada a cambio?”, cuestionó La Perla del Sur.

“Esto me sirve de ayuda a mí también”, sentenció sin reparos. “Tengo que darle a la escuela un poco de lo que ella me dio a mí. Transmitirles a los muchachos lo que tú fuiste, los conocimientos que uno tiene para tratar de que tengan la misma experiencia y oportunidades que yo he tenido”.

“Esas cosas ayudan a los muchachos a crecer, a madurar y a motivarse. Intentar que puedan seguir estudiando con una beca. Por eso, yo me siento y los instruyo”, agregó con orgullo.

Proyecto efectivo

Tanta dedicación no ocurre en vano. Y para muestra, un botón basta: la actual campeona nacional de lanzamiento de martillo, Valerie Rodríguez Allier, es a sus 19 años de edad producto de esta escuela de lanzamiento.

La joven que viaja a diario de Peñuelas a Ponce para practicar el deporte de lanzamiento del martillo junto a sus dos hermanos varones aseguró que, a pesar de carecer de conocimiento sobre este deporte, ha madurado en su dominio del martillo.

“El ganar la competencia de este año fue demasiado para mí”, confesó. “Entre bien fuerte aquí, me pulí y todo fue a mi favor”, agregó la joven que no solo es atleta becada en la Pontificia Universidad Católica junto a su hermano mayor Carlos, sino que también animó a otras féminas a incursionar en los deportes de campo.

Mientras, su hermano menor Luis, un estudiante de la Escuela Superior de Peñuelas, espera este año por alguna oferta universitaria, por lo que se mantiene activo en las competencias de la Federación de Atletismo de Puerto Rico, entidad a la que esta afiliada la escuela ponceña y escenario donde exponen las destrezas de estos prometedores atletas.

El padre del trío de hermanos, Carlos Rodríguez Pagán, alabó la gesta del líder recreativo ponceño, argumentando que su dedicación desinteresada es digna de reconocer, por lo que semanalmente contribuye en la limpieza del patio de la escuela y otras facilidades para garantizar un ambiente saludable para los lanzadores.

“Para asistir a la escuela no es necesario tener el conocimiento en los deportes de campo, sino la disposición para aprender”, continuó Tato con su característica humildad.

Ejemplo reciente es Jeriel Rodríguez Rivera, un joven de 15 años de edad que, cansado del encierro producto de la pandemia del Covid-19, decidió emprender algo que lo retara y reactivara.

Como explicó, nunca había practicado el deporte del martillo. Sin embargo, el apoyo de sus compañeros y la paciencia de su entrenador despertaron su aptitud deportiva.

“Me siento muy bien con lo que he aprendido aquí, ya que con la pandemia me sentía triste y apagao”, describió. “Pero desde que estoy aquí, no me siento así.  Compartir con otros atletas es como una dopamina para mí, me siento bien”, continuó el joven que se estrenó en su primera competencia nacional la pasada semana.

De hecho, su madre Wanda Rivera Plaza confirmó la transformación que ha visto en su hijo, a quien ahora observa más extrovertido y confiado en sí mismo.

Esta experiencia, precisamente, provocó que la joven madre urgiera a las agencias pertinentes a ofrecer mayor apoyo a estas iniciativas, de las pocas que efectivamente alejan a los jóvenes del ocio, la soledad, depresión o indisciplina.

Máxime, cuando se rumora la intención de expropiar el centro deportivo de los terrenos de la Escuela Dr. Pila.

Actualmente, la escuela atiende a poco mas de una decena de jóvenes, pero tiene capacidad para más. De igual forma están hábiles para recibir materiales de construcción, como paneles de madera laminada (plywood) y zinc, entre otros que le permitan reconstruir el techo del gimnasio.

Para apoya este noble esfuerzo, así como a esta cuna de atletas y profesionales, puede escribir a la página de Facebook: Escuela de Lanzamiento Luis Vélez Inc. o visitarlos en el plantel escolar.

“Yo no cobro, porque a mí nunca me cobraron. Y mientras podamos seguir así, lo haremos”, destacó Eduardo Ramírez, primero a la izquierda, el incansable director y voluntario de este proyecto deportivo. (Foto: Glorimar Muñoz)