Entre olas cambia la vida de niños con condiciones especiales

Mediante el surf, esta organización impulsa el desarrollo emocional y motor, tanto de niños como jóvenes que experimentan Trastornos en el Espectro de Autismo o alguna deficiencia en su desarrollo.

foto Surf4DEM facebook

Por los pasados cinco años, cientos de familias puertorriqueñas han sido testigos de una transformación casi milagrosa, gracias a la intervención del doctor Giovanni Martínez y su equipo de “Surf4DEM”.

Para lograrlo, han aprovechado recursos que abundan en nuestras costas, como las olas, el agua salada, el brillante sol caribeño y el surf simplificado.

“Lo más que nos alimenta a nosotros es que niños que no hablaban están hablando, niños que no podían caminar están caminando, niños que no podían estar en la escuela por su conducta o situaciones están sentados en el salón de clases. Las familias están regresando a cenar, a viajar, a tener una vida social”, expresó Giovanni.

Y es que el doctor en Psicología Clínica con especialización en Neurología creó una organización sin fines de lucro en el 2013 que, mediante el surf y el contacto puro con el mar, impulsa el desarrollo emocional y motor, tanto de niños como jóvenes que experimentan Trastornos en el Espectro de Autismo (TEA) o alguna deficiencia en su desarrollo.

¿Por qué el surf?

Tras años de estudios, el doctor Martínez pudo comprobar mediante una investigación científica en el recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico lo beneficioso que resulta esta práctica para la población con autismo.

Desde entonces, el compromiso y la pasión por mejorar la calidad de vida de cada participante ha sido el principal motor del programa.

“Estamos contribuyendo a un mejor Puerto Rico, a mejorar la calidad de vida de otras personas, y eso para nosotros es todo en estos momentos. Lo hacemos por pasión”, insistió. “Se crea como una conexión espiritual bien bonita”.

La manera en que el médico describe cómo este deporte impacta la vida de los niños es grandiosa. Según describió, la terapia con exposición al agua salina dura una hora y se hace en la playa porque es el escenario perfecto para que el ser humano se organice a nivel sensorial.

“El agua salada es rica en iones negativos. Son sumamente saludables para nosotros”, puntualizó.

“Esas moléculas las inhalamos, van a los pulmones. De los pulmones pasan al torrente sanguíneo. Lo primero que hacen es alcalinizar nuestra sangre, lo segundo que hace es que libera neurotransmisores de dopamina, serotonina y oxitocina, que ayudan a reducir nuestra sintomatología de ansiedad y depresión, sin tener que ir a terapias”, detalló Giovanni.

La terapia sobre olas trabaja dos áreas fundamentales de cada participante, el sistema vestibular -encargado de promover el balance- y el sistema propioceptivo, el cual ayuda a todos a recibir información desde terminales nerviosos de músculos, tendones y articulaciones.

Esta iniciativa corría por las venas del doctor desde muy joven y corresponde a su necesidad por ser creativo a la hora de crear métodos alternos de intervención.

“Ante la necesidad de ciertas condiciones o impedimentos, la oficina no es suficiente para muchos jóvenes. Tenemos que ir más allá y muchas veces, como clínicos, tenemos que salir de nuestra zona de comfort”, añadió.

Evidentemente ha dado resultados. Gladys Rivera, madre participante y secretaria de Surf4DEM, describió como excelente la labor que realizan en la organización.

Gladys y su hijo Kalel entraron al programa cuando el niño tenía ocho años y a los 13 que tiene ahora no es la misma persona.

“A nivel sensorial, vestibular y sistema motor fino y grueso la mejoría ha sido un 100 por ciento. Yo no iba a la playa porque mi nene no soportaba la arena. Las primeras tres terapias tenían que sacarlo gritando del carro. Hoy día llega sin chanclas a la playa y cuando está en la tabla no quiere salir”, confesó la orgullosa madre.

Desde entonces Kalel ha prestado más atención en la escuela y su agresividad ha descendido a cero por ciento. Tanto, que su siquiatra le quitó todos los medicamentos hace dos años y medio.

“Todo esto se lo debo al doctor Martínez”, apreció.

En Surf4DEM nadie tiene un salario, todos incluso Giovanni, son voluntarios. Ofrecen sus servicios tradicionales a un bajo costo todos los jueves y sábados en la playa Jobos de Isabela.

Con el dinero que recaudan, además, realizan actividades gratuitas para todas las comunidades alrededor de la isla. La mayoría son eventos donde se realizan competencias reales de surf y la entidad entra a dar terapias simultáneamente, para que los participantes del programa compartan con niños típicos.

El doctor sostuvo que “no hay discrimen, no están señalando, por un elemento en común todas esas familias pueden estar en un mismo lugar disfrutando de lo mismo. Creamos esos espacios que para nosotros son vitales”.

Para este verano, Giovanni adelantó a La Perla del Sur, que ya coordinan un gran evento que se celebrará entre los meses de julio y agosto.

El equipo se compone de diez surfistas profesionales, que tienen que pasar por un riguroso examen para formar parte de la familia de Surf4DEM.

Para información adicional, acceda a Surf4DEM en la red social Facebook o llame a Gladys al 787-617-9286.

La experiencia y el contacto directo con el mar libera neurotransmisores de dopamina, serotonina y oxitocina, que ayudan a reducir nuestra sintomatología de ansiedad y depresión, sin tener que ir a terapias, aseguró el fundador de Surf4DEM. “Ante la necesidad de ciertas condiciones o impedimentos, la oficina no es suficiente para muchos jóvenes. Tenemos que ir más allá y muchas veces, como clínicos, tenemos que salir de nuestra zona de comfort”, explicó el doctor Giovanni Martínez. (Fotos: Surf4DEM Facebook)