Entre lienzos y pinceles vibra el talento innato de Christian Soto-Martín

Aquel talento del que hacía galas cuando apenas era un pequeño se consolidó y germinó: Christian nació para ser un prodigio. La exposición que estrena esta semana hará posible que Christian continúe estudios postgraduados en Chicago.

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Para millones de niños en el mundo, el mero encuentro con crayones y papel desemboca en un ejercicio tan alegre y placentero, que en solo segundos casi todos abren las puertas a la diversión y a universos de fantasías.

Sin embargo, para el joven artista Christian Soto-Martín equivalía a mucho, mucho más.

Desde tempranísima edad, aquellos trazos de color sobre fibras despertaban su creatividad e inyectaban raudales de oxígeno a un alma que reclamaba libertad.

Por eso, a nadie en su familia le ha tomado por sorpresa presenciar el nacimiento de un consagrado artista plástico que, en lugar de sangre, lleva tinta en sus venas, y que justo esta semana develará su más pura e intensa cosecha creativa. La mima que ha bautizado Texturas botánicas.

Pasión a primera vista

Según cuenta el artista, su descontrolado deseo por dibujar se enraizó al ingresar a la Escuela Elemental Ángela Cordero Bernard, donde su admirado profesor y artista plástico Harry Rangel le impulsó a dar el salto a la Escuela de Bellas Artes de Ponce.

“Cuando estaba en la escuela siempre buscaba estar en los clubes de arte, pero hay un maestro en particular que es artista plástico también, a quien le tengo mucho cariño, que le dijo a mi padre ‘Apúntalo en bellas artes, que eso le va a hacer bien’ y así entré en la Escuela de Bellas Artes de Ponce desde octavo grado”, explicó.

A partir de entonces, el entorno, las clases, los maestros y sus compañeros solo agigantaron su insaciable afán por la superación, retándose en cada pincelada y en cada encuentro experimental con el mundo de las artes visuales, convencido además de que ese era justo el camino requerido para superarse a sí mismo y convertirse en “un gran artista”.

“En base a eso, seguí estudiando Arte en La Católica, tomé la certificación de Educación (Maestro) y ahora tengo la oportunidad de dar clases en la misma escuela intermedia donde estudié”, repasó quien además vive plenamente orgulloso de sus padres, Luis Soto y Betsy Martín, y su vocación como funcionarios del Departamento de Educación.

De hecho, puntualiza que su padre, un consejero escolar, y su madre, una maestra de Educación Especial, fueron quienes infundieron en él el significado y vocación por la palabra “compromiso”.

Por otro lado, Christian añade que, por pasión y convicción, nunca ha tenido reparos en actuar como siente: único y diferente. Razón por la cual no tuvo reparos en dedicar días enteros a sus paseos por los pasillos del Museo de Arte de Ponce, mientras sus compañeros de cursos disfrutaban de otros pasatiempos.

“Mi experiencia con el Museo de Arte de Ponce fue clave, porque hasta cierto punto me crié en el museo por distintas experiencias. Desde clases y talleres, simplemente me pasaba (el tiempo) ahí. Era como el muchacho que todo el mundo conocía, porque se pasaba ahí y eso me abrió otras puertas hasta llegar a hacer trabajo interno en el museo”, recordó Christian, en referencia a su inesperado paso por el prestigioso Centro de Conservación Anton J. Konrad.

De allí, el universo seguiría conspirando a su favor, por lo que el tiempo le llevó hasta el mismísimo Taller de La Playa de Antonio Martorell. Una experiencia que jamás olvidará. Como tampoco, el propio Martorell.

“Él es muy talentoso y laborioso”, recalcó en entrevista con La Perla del Sur. “Es muy disciplinado y, ante todo, quiere ser alguien. Esa voluntad es indispensable y él tiene ese impulso. Ese es el factor determinante”.

“Hay muchos talentos que no se logran por falta de voluntad, pero eso él lo tiene”, agregó el connotado artista puertorriqueño.

Por su parte, Harry Rangel, quien encaminó en sus primeros años escolares, rememoró que “como él mostraba habilidad e interés, y tenía ya la capacidad para poder hacer trabajos más complicados, pues comencé a inculcarle lo que era el proceso básico de las obras de arte y poco a poco fuimos encaminándolo por ahí, dándole consejitos”.

Mas ya en la distancia del tiempo, Rangel solo puede ver que ni un minuto invertido en Christian fue desaprovechado.

“Hoy lo podemos ver como un artista joven que va encaminado, si sigue con los dotes y el compromiso que él tiene, a establecerse y consolidarse como uno de nuestros embajadores del arte”.

A su favor, el mismísimo Christian ya cuenta con credenciales. Con su formación universitaria en Bellas Artes y su maestría en Dibujo y Pintura, este joven emprendedor ya ha expuesto de manera independiente en diversas salas de la isla y fuera de ella, incluyendo la XX Bienal Internacional del Grabado en Varna, Bulgaria.

Ahora, con la fusión de sus estudios universitarios y su madurez profesional, este joven de 27 años enfoca sus energías en la magna exposición que inaugurará este jueves, 10 de junio, en la Galería Trinitaria de Ponce.

Texturas botánicas, el más reciente saldo de su apasionada creatividad, es integrada por 18 manifestaciones gráficas en las que hojas, figuras y acercamientos hacia la abstracción y lo formal se conjugan.

La muestra y venta de cada una de estas obras además hará posible que Christian consuma su próximo paso académico y profesional, ya que servirán como antesala de su ingreso al School of the Art Institute de Chicago, donde continuará estudios post graduados en Artes Plásticas, desde el próximo mes de agosto.

La exhibición estará disponible para el público de forma presencial del 10 al 24 de junio, preferiblemente mediante cita, en la Galería Trinitaria, ubicada en el 2980 de la Avenida Emilio Fagot en Ponce.

Para más información puede escribir a chsotomartin@gmail.com o llamar a la Galería Trinitaria al teléfono 787-259-1034, extensión 235.