Enero: Mes de la Prevención de Defectos de Nacimiento

Foto: EFE/Marta Pérez/Archivo

Enero es el Mes de la Prevención de Defectos de Nacimiento, un tiempo para que las futuras madres o madres en gestación se cuiden y cuiden la salud de sus futuros bebés. 

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los defectos de nacimiento afectan a 1 de cada 33 bebés y son la causa principal de mortalidad infantil en los Estados Unidos. 

Además, los bebés que sobreviven, y viven con los defectos de nacimiento, están en mayor riesgo de presentar problemas físicos, cognitivos y sociales de por vida.

Los CDC trabajan para identificar las causas de los defectos de nacimiento, encontrar oportunidades para prevenirlos y mejorar la salud de aquellos que viven con estas afecciones. 

Al utilizar un enfoque de salud pública que incorpora tres elementos esenciales —vigilancia o seguimiento de las enfermedades, investigación para la identificación de las causas, y programas e investigación para la prevención— se puede rápidamente aplicar los descubrimientos científicos a intervenciones de salud pública adecuadas. 

Entender las posibles causas de los defectos de nacimiento puede llevar a recomendaciones, directrices y servicios que ayuden a prevenirlos. Los CDC trabajan para llegar al día en que todos los niños nazcan con el mejor estado de salud posible.

Aunque no se sabe la causa de la mayoría de los defectos de nacimiento, la buena noticia es que sí se conoce cómo prevenir algunos de ellos.

Por ejemplo, se ha aprendido que tomar ácido fólico antes y durante las primeras semanas del embarazo reduce en gran medida el riesgo de tener un bebé con defectos de nacimiento graves en el cerebro y la columna vertebral, llamados defectos del tubo neural (DTN). 

Este hallazgo proveniente de las investigaciones llevó a la recomendación de que todas las mujeres que pudieran quedar embarazadas tomaran 400 microgramos de ácido fólico todos los días. 

También se ha aprendido que tomar alcohol durante el embarazo puede hacer que el bebé nazca con trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF). Por lo tanto, los CDC colaboran con sus socios para educar a las mujeres sobre el riesgo de tomar alcohol durante el embarazo.

Estudios también han demostrado claramente que la obesidad materna es un factor de riesgo importante de varios defectos de nacimiento graves y han confirmado la asociación entre el tabaquismo materno y tener un bebé con labio o paladar hendido.