En riesgo 11 mil cuerdas de terreno del Bosque Seco de Guánica

Solo tres empleados a tiempo completo velan un área de casi 40 kilómetros de extensión: una deficiencia crítica que -en caso de un incendio forestal de gran escala- atenta contra el ecosistema de mayor diversidad en Puerto Rico.

Foto archivo

A las amenazas que repetidamente se ciernen sobre el Bosque Seco de Guánica ahora debe añadirse otra.

Como advirtió el veterano biólogo y exguardabosque Miguel Canals Mora, a las señales que ya afloran de una sequía aguda, este año debe sumarse el escaso personal asignado a la reserva natural de 11 mil cuerdas: una deficiencia crítica que atenta contra el ecosistema de mayor diversidad en Puerto Rico, en caso de un incendio forestal de gran escala.

Como explicó, una respuesta adecuada para detectar y controlar las llamas podría tomar horas, tiempo durante el cual el siniestro podría arrasar con decenas de cuerdas de vegetación y especies protegidas.

Declarado como Reserva de la Biósfera por las Naciones Unidas en el año 1981, el Bosque Seco es patrimonio del país y el bosque subtropical mejor conservado del Caribe.

Aún así, desde hace años el número de técnicos asignados al predio se ha empujado a mínimos históricos, por lo que ahora solo tres empleados a tiempo completo velan un área ecológicamente sensitiva de casi 40 kilómetros de extensión, las 24 horas del día, los siete días de la semana.

“Ahora mismo hay tres empleados que se turnan atendiendo al público y a turistas que van al área del Campamento Borinquen, pero no hay empleados en Manglillo, Gilligan, La Jungla, Jaboncillo ni Tamarindo”, denunció Canals Mora.

“Y hay un sinnúmero de tareas de mantenimiento que no se han estado llevando a cabo durante los últimos años”, añadió el veterano biólogo sobre labores que son requeridas para su preservación.

Para agravar el panorama, desde hace meses el bosque no cuenta con un Director de Manejo en propiedad. En su lugar, la labor ha recaído en la directora de la División de Manejo de Bosques del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Darien López.

“Ha hecho un buen trabajo y le está prestando atención a Guánica dos o tres veces a la semana, pero ella tiene muchas responsabilidades con otros bosques de Puerto Rico”, expresó Canals Mora.

¿Sin vigilancia?

Asimismo, la capacidad de monitoreo se ha diezmado ante el estado desastroso de la flota de vehículos del Cuerpo de Vigilantes y su Unidad Marítima, agregó el exguardabosques.

“Hay un problema serio de falta de vigilancia. La Unidad Marítima del Cuerpo de Vigilantes ya no existe, por lo tanto ya no hay ningún tipo de patrullaje en áreas como Gilligan”, continuó. “Gilligan es tierra de nadie, básicamente. No tienen embarcaciones, no tienen ‘jet ski’ o ni siquiera vehículos la mayor parte del tiempo”.

“En el área del abandonado proyecto de arroz en Guánica (también) ha crecido maleza y la zona se está poniendo bien seca. Ya hubo un fuego bastante grande (allí)”, añadió.

Sin embargo, esa no es la úniza zona de preocupación. Como indicó Canals Mora, ya se han identificado 22 predios -incluyendo el área desde Jaboncillo hasta Tamarindo- que son susceptibles a fuegos.

“El Cuerpo de Vigilantes ahora mismo carece de vehículos. Uno los llama y te dicen que tienen que esperar pon, porque no tienen vehículos”, denunció.

La Perla del Sur solicitó reacción del destacamento del Cuerpo de Vigilantes en Guánica. No obstante, la petición fue referida a la oficina central en San Juan, donde las llamadas no fueron respondidas a la hora del cierre.

Respuesta tardía

De igual modo, Canals Mora se expresó preocupado por el estado de la unidad de bomberos forestales del DRNA, de cara a los tradicionales meses de sequía que se avecinan.

“No hay personal suficiente. Muchos de los veteranos con mucho conocimiento y que eran líderes de brigadas se han estado jubilando y estamos perdiendo ese peritaje”, explicó.

“Y como muchas veces lo que hay es un bombero por turno, en lo que se moviliza el personal del área norte y oeste a Guánica, puede haber problemas”, añadió.

Por último, Canals Mora exhortó al DRNA a tomar medidas proactivas, como la creación de barreras de fuego para minimizar la exposición del Bosque Seco a nuevos incendios.

“Las quemas preventivas fueron efectivas por muchos años. Para finales del mes de febrero, nosotros aislábamos áreas de gramíneas en la carretera PR-116 y las quemábamos preventivamente para evitar el vandalismo en horas de la noche y que surgieran fuegos que pudieran llegar al área del bosque”, sostuvó.

“Y exhorto al Departamento de Recursos Naturales a que, a partir de esta misma semana, empiecen a movilizar a los bomberos forestales y los tengan en alerta”, recalcó.

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