En peligro de colapso la Catedral Nuestra Señora de la Guadalupe

“Una posibilidad es esa: que se caiga con los temblores o que haya que demoler parte en su momento”, dijo el sacerdote Carlos Alberto Collazo.

Foto Archivo

El principal templo de la Iglesia Católica en Ponce, la Catedral Nuestra Señora de la Guadalupe, podría ser demolida debido a señales de fragilidad en sus columnas de soporte.

La determinación final, sin embargo, no se tomará hasta tanto ingenieros estructurales calibren el impacto de los sismos ocurridos desde el pasado mes de enero y rindan un informe pericial de daños, declaró a La Perla del Sur Carlos Alberto Collazo Santiago, vicario de la Pastoral Social de la Diócesis de Ponce.

Aun así, el sacerdote reconoció que cada réplica de magnitud moderada agudiza el deterioro al interior de la estructura, lo que eleva la posibilidad de que la histórica edificación inaugurada en el año 1835 sea insalvable.

“La Catedral de Ponce está cerrada hasta nuevo aviso, porque los daños son muy graves. Ya han ido varios ingenieros a verla y han determinado que el edificio está comprometido y puede colapsar”, admitió.

“Todavía los ingenieros no han dado una certificación por escrito. (Y) Se sigue atrasando porque cada vez hay más daños, pero el pronóstico no es bueno”, abundó.

“Posiblemente haya que cerrarla (definitivamente) y en su momento, posiblemente, si no se cae, demolerla o demoler parte de ella”, añadió.

Desde el pasado 7 de enero, fecha del sismo de magnitud 6.4, la edificación ha sido inspeccionada en cinco ocasiones y en todas se ha constatado la presencia de grietas. Las detectadas en columnas disparan dudas sobre la viabilidad del templo.

A partir de entonces, las celebraciones eucarísticas se han efectuado al aire libre, en la Plaza Las Delicias.

“Hay que tener en cuenta que la catedral es un edificio que tiene cúpula y usualmente esos edificios no están hechos para terremotos. La cúpula no está hecha para ser antisismo y ya, de por sí, eso es un peso que está sosteniendo la catedral y las columnas están agrietadas”, explicó Collazo Santiago.

“Hasta que no nos lo den por escrito no lo podemos certificar, pero realmente los daños son (severos) y es difícil poder arreglar unas columnas de ese tipo, tan agrietadas. Hay que esperar a ver qué dicen los peritos y no podemos llegar a una determinación final, porque sigue temblando, pero una posibilidad es esa: que se caiga con los temblores o que haya que demoler parte en su momento”, añadió.

En cuanto a la perspectiva del cierre, el vicario planteó que “estamos hablando de años”.

“La Catedral de Ponce va a estar fuera de servicio y la gente va a tener que entender eso. Es triste perder nuestra iglesia catedral y es un monumento histórico de la Ciudad Señorial, pero estimamos que van a ser varios años que va a tener que estar cerrada en lo que se puede rehabilitar -si es que fuera posible- o en su defecto, demoler y volverla a hacer”, reiteró.

Sin idea de costos

Collazo Santiago, además, reconoció que el factor económico jugará un rol prominente en la forma en que procederán con la estructura.

Al cierre de este reportaje, aseguró no contar con un estimado preliminar de daños, ni proyecciones de cuánto podrían costar las reparaciones o la demolición.

“La catedral tiene un seguro, pero los daños son tan grandes que pensamos que excede (la cubierta). Determinar cuánto tiempo va a estar cerrada va a depender de si se puede arreglar o si hay que demoler. Si hay que demoler, se va a tardar más”, continuó el religioso.

“Se van a tener que hacer unos esfuerzos de recaudación de fondos, pero hay que esperar, porque realmente decir cuánto va a costar sería aventurarse a especular, porque cada vez los daños son mayores”.

Desde el inicio de la emergencia, la Iglesia Católica ha invertido cerca de un cuarto de millón de dólares en ayudas para los damnificados de la región suroeste, incluyendo $150 mil en suministros -alimentos, casetas, colchones y catres- que fueron distribuidos entre los municipios más afectados del suroeste, a pocos días de la crisis.

Al aire libre hasta nuevo aviso

Por otra parte, Collazo Santiago indicó que también se desconoce cuándo las iglesias en la Diócesis de Ponce reiniciarán sus misas dentro de los templos.

La diócesis cuenta con 18 iglesias en la Perla del Sur. De estas, solo la catedral evidencia daños severos, aseguró el vicario.

Aun así, desde el terremoto las misas se han efectuado fuera de los templos -bajo carpas o al aire libre- como medida precautoria para los feligreses y el clero.

“Estructuras con daños catastróficos como la catedral ahora mismo en la ciudad no hay. Puede ser que haya una grieta o alguna situación, pero las demás edificaciones se han verificado y hasta donde nos ha llegado la información al Obispado, no hay ninguna que esté comprometida al 100 por ciento”, explicó Collazo Santiago.

“El obispo ha sido claro. Hasta que los ingenieros estructurales certifiquen que el templo es seguro, no se va a usar para el culto. Hay parroquias que ya abrieron su capilla o su templo, porque el ingeniero fue y dijo que es seguro, pero hay otras que todavía están en ese proceso”, continuó.

“En Ponce, el obispo ha pedido que los párrocos sean prudentes. No es solamente certificar el edificio, es ver si vale la pena -en este instante- celebrar dentro del templo, porque la gente tiene miedo. Aquí se están sintiendo fuerte los temblores. No es lo mismo desalojar una casa que desalojar un templo con 400 personas”, añadió.

Abrumados por los daños

Entretanto, buena parte de las iglesias en municipios al oeste de Ponce no han corrido mejor suerte. Pueblos como Guayanilla y Guánica se han quedado sin templos católicos, por lo que sus actividades se ofrecerán bajo carpas hasta nuevo aviso.

En el caso de Guayanilla, las ruinas de la colapsada Parroquia Inmaculada Concepción deberán ser demolidas. “Lo que queda no se puede salvar”, reconoció el Vicario.

“Hay que reconstruir, porque es la única parroquia (católica) que hay (en Guayanilla) y no podemos dejar a la gente sola. No podemos dejar de dar la misa. Pero posiblemente no sea la iglesia tan bonita que tenían, que era una iglesia grandísima. Además, en un lugar sísmico hay que construir algo que sea más resistente”, expresó.

De igual forma, Collazo Santiago reportó que las iglesias de la Parroquia Sagrado Corazón de Ensenada y la Parroquia San Antonio de Abad en Guánica sufrieron daños que imposibilitan su uso.

Esta última, “no sufrió daños por grietas, pero el techo es de asbesto y ese encapsulado del asbesto que se había hecho para proteger la salud de la gente, con el temblor se rompió y ahora no se puede estar (en el lugar)”.

Por otro lado, los sismos también hirieron de gravedad al Convento de las Hermanas Dominicas de Fátima, localizado en la antigua Hacienda Santa Rita de Guánica.

“Eso fue pérdida total”, comentó el sacerdote. “Nosotros les conseguimos casetas, están todavía pernoctando ahí, acampando. Las que estaban bien enfermas se trasladaron a la Casa de Retiro San Juan Diego (antigua Casa del Cursillo), porque había varias encamadas y estaban al aire libre cuando llegamos”, explicó.

“Les estamos buscando opciones en otros lugares, a ver si se puede adquirir otro edificio o una casa donde se puedan ir acomodando a las hermanas. Ellas ya han ido acomodando bastantes hermanas en otros lugares, pero tenerlas todas en un mismo lugar es difícil, porque requiere un edificio grande”, abundó.

Yauco y Peñuelas

En Yauco, la iglesia de la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, localizada en la urbanización Costa Sur, es la única que permanece en buenas condiciones.

No así la histórica iglesia de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, situada frente a la Plaza Fernando Pacheco. Según Collazo Santiago, la misma también podría ser candidata a demolición.

Daños considerables que ameritarán ser corregidos incluso fueron detectados en la iglesia de la Parroquia San Martín de Porres, ubicada en el sector Palomas.

Por otra parte, en Peñuelas, la iglesia de la Parroquia San José figura en buen estado, pero la iglesia de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Tallaboa fue clausurada por daños.

“Las pérdidas son millonarias. Esto va a ser un esfuerzo de recuperación de años”, puntualizó el vicario.

“A mí me da dolor decirlo, pero ya yo caí en cuenta que nosotros los sacerdotes jóvenes vamos a heredar otra iglesia. La iglesia puertorriqueña, en la Diócesis de Ponce, no va a ser la misma que era cinco años atrás, dos años atrás o dos meses atrás”, lamentó.

“Vamos a tener que repensar muchas cosas y acostumbrarnos a una nueva realidad”, sentenció.

Según el vicario, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario en Yauco también podría ser candidata a demolición. (Foto: Jason Rodríguez)