EPA se lava las manos tras hallazgo de arsénico en Salinas y Guayama

La agencia federal rehusó responder a preguntas sobre los riesgos a los que se exponen quienes viven en las zonas afectadas o sobre el efecto acumulativo de la exposición a arsénico, alegando no tener suficiente conocimiento sobre el tema.

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Confrontados con un análisis químico independiente que evidencia dañinas concentraciones de arsénico en zonas residenciales de dos municipios al sur del país, la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA, en inglés) optó por minimizar el asunto.

Incluso, la agencia con el deber ministerial de velar por el bienestar del ambiente y la ciudadanía rehusó responder a preguntas sobre los riesgos a los que se exponen quienes viven en las zonas afectadas o sobre el efecto acumulativo de la exposición a arsénico, alegando no tener suficiente conocimiento sobre el tema.

Esta fue la respuesta que sometió por escrito a La Perla del Sur la directora de Asuntos Públicos de la Región 2 de la EPA, Mary Mears, tras relucir los hallazgos de tres exámenes de suelo realizados en localidades de Salinas y Guayama, donde una década atrás se descargaron toneladas de cenizas de carbón de la central eléctrica AES Puerto Rico.

Los análisis evidenciaron que en suelos de la urbanización Parque Gabriela de Salinas hay arsénico en concentraciones que exceden 22 veces el parámetro de seguridad establecido por la propia EPA para zonas residenciales en Puerto Rico, mientras que en la comunidad Ranchos Guayama de Salinas la concentración rebasó 11 veces el mismo estándar.

Asimismo, muestras tomadas a un costado de la carretera en el sector Dulces Sueños de Guayama -colindante al río Guamaní- arrojaron peligrosos niveles de arsénico.

En los tres lugares se descargaron durante la pasada década miles de toneladas de cenizas de carbón, las que se utilizaron como relleno de construcción (Parque Gabriela y Dulces Sueños) o revestimiento de calles (Ranchos Guayama).

Tanto la EPA como el Departamento de Salud federal han determinado que la ingesta o exposición prolongada al arsénico favorece el desarrollo de cáncer en la piel, el hígado, la vejiga y los pulmones.

No obstante, en ninguna instancia de su contestación a La Perla del Sur la alta funcionaria de la EPA comunica interés alguno por abrir una investigación sobre los hallazgos o revela preocupación por las repercusiones a la salud y el ambiente de la exposición latente a este tóxico cancerígeno.

Si vives en un vertedero

Aunque la portavoz de la EPA denegó una petición para que este semanario entrevistara a la directora en el Caribe de la agencia federal, Carmen Guerrero Pérez, Mears insinuó por escrito que los niveles de arsénico detectados por AlChem Laboratory en Puerto Rico y certificados por la firma de consultoría ambiental GeoHydro en Colorado aún podrían estar dentro de un parámetro “aceptable”.

Para esto, sin embargo, sería necesario ignorar por completo los parámetros de seguridad estudiados durante años por la propia EPA y definidos claramente en sus reglamentos.

Según reconoció Mears, el estándar de seguridad para arsénico se sitúa 0.68 partes por millón (ppm) en áreas residenciales y 3.0 ppm en zonas industriales.

Aunque las concentraciones identificadas en las áreas residenciales de Salinas y Guayama incluso exceden la guía para suelos industriales, la portavoz de la EPA optó por obviar esos datos.

En su lugar, alegó que las cifras detectadas en ambos municipios están muy por debajo de las concentraciones observadas en vertederos (RCRA) y zonas severamente contaminadas (CERCLA o Superfondo) de la isla.

En su intento por demostrarlo, compartió un presunto estudio elaborado por científicos de la agencia federal, que identifica la ubicación de 18 vertederos y sitios superfondo del país donde se han identificado concentraciones de arsénico de 20 a 40 ppm.

Los autores del “estudio” de dos páginas, sin embargo, reconocen que para ofrecer resultados confiables son necesarios más datos y su análisis excluye por completo la zona sureste del país, desde Humacao hasta Guayanilla. Además, la prueba sometida por estos autores no estuvo disponible para el análisis de La Perla del Sur, porque la agencia no concedió acceso a los mismos.

Este semanario también quiso preguntar a Guerrero Pérez si los parámetros de seguridad de la EPA son fiables cuando el arsénico es detectado en combinación con otros cancerígenos, como el plomo y el molibdeno, y si esas guías de la EPA determinaron cuál es el nivel de seguridad cuando las partículas de suelo con arsénico son aspiradas por infantes, adultos y ancianos.

Ninguna de estas interrogantes pudo ser contestada.

Reacción en Salinas

A pesar de este silencio, la alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla Colón, emplazó a las autoridades locales y federales a considerar los análisis de suelo comisionados por la organización de Derecho Ambiental EarthJustice y a prohibir de una vez el depósito de cenizas en Puerto Rico.

“Comparto la preocupación de la ciudadanía sobre la contaminación que se está generando con estas cenizas y, sobre todo, las consecuencias que esto puede tener en la salud pública, especialmente aquí en Salinas”, declaró la alcaldesa.

“Lamentablemente, en un momento dado en Salinas se permitió el uso de cenizas para desarrollos”, continuó Bonilla Colón, en alusión al exalcalde de ese municipio y hoy senador Carlos Rodríguez Mateo.

“Creo que se debería citar a vistas publicas y se debe escuchar a estos conocedores ambientales que están haciendo los estudios y que los han hecho, en el mejor ánimo de prevenir problemas de salud en el país”, añadió.

Por ello, puntualizó, “yo apoyo cualquier proyecto de ley que prohíba totalmente la disposición de cenizas en Puerto Rico”.

La Perla del Sur también solicitó una reacción del tema al alcalde de Guayama, Eduardo Cintrón Suárez, pero al cierre de edición no estuvo disponible.

De acuerdo a registros oficiales de AES Puerto Rico, en Guayama se enterraron 1.02 millones de toneladas de cenizas de carbón entre los años 2004 y 2011. En el mismo período, a Salinas fueron a parar otras 609 mil toneladas.