El suicidio: la principal causa de muerte prevenible

El suicidio es una de las principales causas de muerte entre jóvenes de ambos sexos, ya que representa el 7.3 por ciento de todas las muertes en el grupo de edad de 15 a 19 años a nivel mundial, solo superado por los accidentes de tráfico.

Foto archivo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para 2020 la muerte por suicidio representará el 1.8 por ciento de la tasa de mortalidad global: una estadística terrible y en muchos casos prevenible.

Peor aún, el suicidio es una de las principales causas de muerte entre jóvenes de ambos sexos, ya que representa el 7.3 por ciento de todas las muertes en el grupo de edad de 15 a 19 años a nivel mundial, solo superado por los accidentes de tráfico.

El impacto del suicidio es de gran alcance y devastador, afecta a familias, comunidades y sociedades en general. Los intentos de suicidio son una de las principales causas de carga de morbilidad en el mundo, y cada suicidio representa de media 60 años de vida perdidos.

El impacto negativo del suicidio para las sociedades es incuestionable y, por tanto, su prevención es una prioridad emergente para los sistemas de salud pública.

Comprender un fenómeno complejo

Uno de los primeros pasos para prevenir el suicidio es comprender el curso natural de un fenómeno tan complejo, así como la influencia de los factores protectores y de riesgo.

Mejorar nuestro conocimiento sobre estos es fundamental para desarrollar intervenciones efectivas. Se trata de un problema complejo en la que intervienen factores neurobiológicos, estresantes externos, procesos cognitivos, rasgos de personalidad, siendo los trastornos de salud mental los más asociados con esta conducta.

La prevalencia estimada de cualquier trastorno mental es del 80 por ciento, siendo el trastorno depresivo mayor el diagnóstico más comúnmente asociado con el suicidio.

El principal factor de riesgo para la conducta suicida es haberlo intentado antes, ya que se estima que el 20 por ciento de las personas que han intentado hacerlo muestran un episodio posterior, y que el 88 por ciento de estos reintentos se produjeron en los dos años siguientes al episodio inicial.

Prevención primaria y secundaria

La prevención primaria del suicidio tiene como objetivo reducir los casos en la población, mientras que las estrategias de prevención secundaria se centran en disminuir la probabilidad de un intento de suicidio en pacientes de alto riesgo.

Se han implementado programas de prevención secundaria en todo el mundo y pueden incluir una gama de acciones de seguimiento, como enviar cartas a quienes han intentado suicidarse, hacer llamadas telefónicas, visitas de seguimiento que prioricen la atención médica especializada y líneas de atención telefónica 24/7.

En Puerto Rico, la Línea PAS está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año, para responde a personas de comportamiento suicida, seguidos de otros problemas de salud mental como depresión, violencia doméstica y trastornos de ansiedad, entre otros.

Este servicio gratuito ofrece sesión de desahogo, consejería en crisis y apoyo emocional, cernimiento preliminar a nivel psicosocial, coordinación de evaluación psiquiátrica y psicológica, tele-enlaces y referidos.

Para orientación y ayuda puede llamar al 1-800-981-0023.