El pueblo devuelve la alegría al hogar de Christian Brebán

“¡Por fin, llegó la guagua!”, celebró Madeline Rodríguez Pérez, madre del joven, quien junto a su esposo y padre de Christian, Gaspar Brebán Figueroa, lucha de sol a sol para mantener a su hijo en óptimo estado de salud, física y mental.

Foto: Omar Alfonso

Mantener la fe y dar cátedra de resiliencia en tiempos de pandemia son dos aspectos que distinguen a la familia Brebán Rodríguez, un núcleo que aún en la adversidad no ha parado de luchar contra la implacable enfermedad que aqueja a su hijo Christian: el síndrome de Lou Gehrig.

Por fortuna, su tesón comienza a mostrar recompensas inimaginadas, como la lograda este mes, gracias al apoyo y empatía de decenas de personas que desde el anonimato han contribuido a mejorar su calidad de vida y la de sus abnegados padres.

“¡Por fin, llegó la guagua!”, celebró Madeline Rodríguez Pérez, madre del joven, quien junto a su esposo y padre de Christian, Gaspar Brebán Figueroa, lucha de sol a sol para mantener a su hijo en óptimo estado de salud, física y mental.

“Esto nos ha ayudado un montón, son dos cosas que han llegado a mejorar su vida. Una grúa que nos envió SER y que nos permite moverlo de la cama al sillón de ruedas, ¡y ahora la guagua!”, reiteró.

Como explicó doña Madeline, para su familia fue sorprendente la reacción al reportaje publicado por La Perla del Sur el pasado 22 de julio, donde se reseñó por primera vez cómo la enfermedad de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) trastocó el prometedor futuro de Christian y la serenidad de sus familiares inmediatos.

La ELA es una condición no hereditaria que ataca a las neuronas que controlan el movimiento de los músculos: un síndrome que ha atacado a Christian en la plenitud de sus 30 años.

“Hasta personas de Estados Unidos que leyeron el reportaje por Internet comenzaron a llamarme y a preguntarme cómo me podían enviar ayuda”, narró aún asombrada Madeline. “Y recibí (donativos) por ATH Móvil, por PayPal y hasta por el servicio de Walmart”, sumas que agigantaron los escasos ahorros logrados mediante bingos benéficos y un juego de softball celebrado para ese fin.

Christian era un joven emprendedor cuyo objetivo era formar parte del equipo gastronómico del hotel para el cual trabajaba como guardia de seguridad, luego de completar sus estudios de Artes Culinarias. Sin embargo, el destino lo sorprendió con esta enfermedad, obligándole a depender completamente de sus sexagenarios padres, quienes no cesan en su afan por mejorar su calidad de vida.

Por eso, ni Christian ni sus padres se intimidaron con lo costoso de un vehículo especializado y se mantuvieron activos en las redes sociales hasta conseguir el  ansiado transporte.

Y fue en Barranquitas donde lo encontraron.

La atractiva guagua Ford Transit cuenta con la rampa eléctrica necesaria para subir el sillón de ruedas con el joven, y con espacio suficiente para sus acompañantes y equipos médicos.

Aunque su costo excedía los $15 mil, la familia logró adquirirla al pagar cerca de $10 mil con el dinero donado, quedando una deuda de $5 mil que debe ser pagada en los próximos meses.

Y gracias a este logro, los padres del joven ya no tiene que hacer malabares ni sufrir con el transporte de Christian a sus citas médicas en Ponce y San Juan.

“Antes teníamos que llevarlo en silla de ruedas hasta el carro. Y como ya él no se sostiene, lo cargábamos hasta el asiento, tomando el riesgo de que se nos cayera”, confesó la madre, a quien su hijo le gana en peso y estatura.

“Dios es fiel y sus tiempos son perfectos. Gracias a todos los que hicieron que esto fuera posible, mi familia y yo estamos más que agradecidos”, insistió.

“¡Wao! ¡Fueron muchas personas que aportaron su granito de arena y se les agradece de corazón, muchas bendiciones para todos y nuevamente, ¡gracias! ¡Dios les bendiga”, publicó por su parte el joven en sus redes sociales, mientras se disponía a ingresar a la guagua por primera vez.

Con buena cara

A pesar de que la condición degenerativa sigue avanzando, doña Madeline asegura que las terapias que recibe su hijo en SER de Puerto Rico han ayudado a la movilidad de las manos de Christian y, sobre todo, con el desarrollo de un espíritu combativo, ya que a pesar de que la institución se especializa en niños y jóvenes, sus especialistas y terapistas son contemporáneos con él, lo que le ayuda en la interacción que ha perdido tras el confinamiento que provoca la enfermedad.

“La interacción con la gente de SER le sirve también de terapia mental, pues él es joven y necesita hablar y compartir con otras personas ya que, aunque la enfermedad lo ha llevado a postrarse en una cama, su mente sigue intacta”, agregó doña Madeline.

Aun así, esta enfermedad no lo detiene.

Como muestra, ya Christian ha iniciado una serie de publicaciones en las redes sociales, incluyendo su participación en un podcast junto a la iglesia en la que se congrega, para llevar un mensaje de esperanza y orientación sobre la condición que le aqueja, lo que le permite compartir con otros pacientes y cuidadores su experiencia con la condición.

Entretanto, su familia realizará actividades dirigidas a recaudar los fondos que restan para saldar la guagua, además de los medicamentos y equipos que Christian sigue necesitando para su tratamiento.

Para detalles, solo acceda a la página en Facebook bajo el nombre “Unidos por Christian”. Para apoyarlos con cualquier donativo, puede depositarlo en la cuenta ATH Móvil: 939-280-8231.