El Piragüero: la fenomenal reinvención de Emmanuel Caraballo Quirós

Con su indumentaria, brío y simpatía, Emmanuel ha sido capaz de atraer a cientos de “niños de corazón”que por nostalgia o curiosidad anhelan conocerlo y probar, desde su panacea contra el aburrimiento hasta su antídoto para el bochorno tropical.

Fotos: Carlos Alfonso

Por primera vez en sus vidas, Liam y Mía presenciaron cómo un enorme bloque de hielo se convertía en una delicia indescriptible.

Recién llegados del sur de los Estados Unidos, corrieron hasta un carretón de color amarillo aparcado sobre una acera y, sin saber siquiera cómo pronunciar aquel manjar “caído del cielo”, pegaron sus labios a la fría pirámide color rubí hasta descubrir la increíble fusión de sabores de la frambuesa y el melao.

En pleno julio borincano, aquella helada exquisitez se volvió “remedio santo” para contrarrestar el calor de los pequeñines, pero para Emmanuel Caraballo Quirós -el joven metido en la piel de aquel piragüero- otra importante misión personal se consumaba: perpetuar en sangre nueva una estampa del pasado, al igual que el fruto de un oficio familiar.

Aun así, por modestia o por ingenuidad, Emmanuel pareció no percatarse que ocurría algo más a su alrededor. Con su indumentaria, brío y simpatía fue capaz de atraer a más “niños de corazón” que por nostalgia o curiosidad anhelaban conocerlo y probar, desde su panacea contra el aburrimiento hasta su antídoto para el bochorno tropical.

Su arte, ese poder de atracción, tiene una clara razón de ser.

Mucho antes de que este piragüero se armara con el guayo y su arsenal de botellones con tamarindo, mantecado, parcha o guanábana, Emmanuel se alzó con un bachillerato en Comunicaciones de la Universidad de Puerto Rico y una maestría en Administración de Empresas de la Universidad Ana G. Méndez.

Previamente, también ocupó el cargo de director de la Secretaría de Cultura y Turismo en la Alcaldía de Yauco y hasta encabezó la Oficina Regional de Comunicaciones de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, agencia para la cual aún labora.

Entonces, ¿qué pasó aquí?

Cuando la sangre llama…

Como explicó en entrevista con La Perla del Sur, su inspiración para este y otros tantos proyectos personales se gestó en el corazón de su amada madre, la educadora Evelyn Quirós Galarza, quien al cumplir 30 años de oficio como maestra de Inglés en la Escuela Luis Muñoz Rivera de Yauco, anunció a amigos y discípulos que se jubilaría, no sin antes cumplir un añorado deseo: montar su propio carrito de piraguas.

Así que rondando los 60 años de edad, con la ayuda de su esposo Bartolo Caraballo Cedeño y el respaldo de su yerno Ángel Orlando Gutiérrez, doña Evelyn plantó su carrito en la Plaza Fernando Pacheco del Pueblo del Café.

“Para mantenerse activa y no desligarse de sus estudiantes por tantas generaciones, insistió e insistió con nosotros hasta que finalmente consiguió el carrito de piraguas”, explicó Emmanuel a sus 34 años de edad.

“Y desde la arrancada en el 2017 a mis padres le fue muy bien, tanto en la plaza como en las casitas de La Cantera, pero primero con los terremotos y después con la pandemia, decidieron mudarse por un tiempo a los Estados Unidos y fue allí cuando el carrito se dejó de usar”, hasta que una mañana Emmanuel decidió hacerse cargo de él.

“Yo tenía un trabajo que me mantenía ocupado los siete días de la semana y al regresar a mi puesto de carrera en la Autoridad, volví a tener libre los fines de semana, así que, para mantener vivo el sueño de mami, para que no se perdiera la tradición de un piragüero en la plaza y para generar ingresos adicionales para la familia, nos enrollamos las mangas y decidimos dar continuidad al proyecto, pero con un nuevo giro”, continuó.

Ese concepto, aclaró, conllevó remozar el carretón con los brillantes colores de la bandera yaucana, tatuarlo con un nuevo y sugestivo logo y reinventar la imagen misma del piragüero para que luciera más tropical, ameno y llamativo.

“Así fue que entonces decidimos mantener viva la guayabera, pero con pantalones cortos, y de esta manera unir en un mismo concepto el oficio de antaño con tendencias de actualidad”, agregó.

Actualidad que además ha conllevado su inserción en las redes sociales Instagram y Facebook bajo la marca del El Piragüero, y la promoción en ellas de las próximas escalas de lo que Emmanuel ha bautizado como La Ruta del Piragüero.

“Para arrancar, decidimos apoyar a jóvenes emprendedores y a pequeños comerciantes de Yauco con visitas a sus negocios y promoción mutua, cosa de que la gente conociera más de ambos proyectos, y de ahí también pasamos a actividades cívicas y culturales para apoyar el esfuerzo de sus organizadores”, comentó este inquieto hijo del sector Sierra Alta de Yauco.

Todo esto, con el deliberado propósito de no permanecer en un punto fijo de la ciudad y de fluir por múltiples lugares, atrayendo tanto a su público fiel como a nuevos clientes.

Lo que no esperaba, sin embargo, es que en asunto de meses su concepto de un piragüero vivaz, ultra colorido y dinámico se convirtiera en polo de atracción para corporaciones e industrias que lo han contratado para pasados y futuros eventos, razón por la cual Emmanuel y su familia ya apuntan los cañones hacia su próximo objetivo: la primera cadena de carritos de piragua.

“Precisamente, ya estamos trabajando en la creación de un nuevo carrito para poder cubrir más áreas, pero obviamente, paso a paso, con los pies bien puestos en tierra y la mano bien puesta en el cepillo para seguir raspando hielo, mucho hielo”, finalizó sonriente.

Para conocer más sobre Emmanuel y sus próximas actividades, sígalo en Facebook bajo El Piragüero.

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