El Edificio de Oficinas de Correos: ¿por qué debemos salvarlo?

Asumir una pérdida más como lo sería la demolición del Edificio de Oficinas de Correos y Tribunal Federal de los Estados Unidos, Luis A. Ferré en Ponce, sin protestar, sin oponernos tendría el efecto de sumar un solar baldío más que vendría a debilitar aún más nuestro tejido urbano y continuar amenazando el tracto cultural de nuestra Ciudad Señorial.

El mes de febrero del 2018 nos regaló la triste noticia del fuego en nuestro edificio del correo en Atocha, The Luis A. Ferré United States Courthouse and Post Office Building.

Las voces se han comenzado a escuchar y los argumentos en pro y en contra han comenzado a surgir acerca de cuál debe ser el futuro de tan noble estructura.  Aquí les comparto muy brevemente las cuatro razones que entiendo todos debemos de tener en nuestras mentes y en nuestros argumentos:

  • Aunque pueda parecer simplista, la primera razón para defender nuestro antiguo edificio del correo es, sencillamente, porque existe, porque está ahí y ha estado ahí desde el 1933, acompañándonos, sirviéndonos bien y ocupando un espacio físico y social. Porque es parte de nuestras memorias y de la rutina de muchos, porque es parte del paisaje de nuestra ciudad y si no lo defendemos nosotros, entonces ¿quién?
  • Porque es un edificio majestuoso, diseñado en el 1933 por la “Oficina del Arquitecto Supervisor” bajo la dirección del conocido abogado James A. Wetmore, quien participó como supervisor en más de 2,000 proyectos federales. La gran mayoría de los cuales son apreciados y protegidos por sus respectivas comunidades.

Nuestro antiguo correo pertenece a un estilo arquitectónico que surge a finales del siglo XIX, pero que se manifiesta en los Estados Unidos con mayor fuerza en las décadas del 1920 y 1930 conocido el Neo-Mediterráneo, algo escaso en Puerto Rico y al cual pertenecen también, entre otros, los hermosos y nobles edificios del antiguo Correo de San Juan (1930) y Mayagüez (1937) y el majestuoso Hotel Condado Vanderbilt en San Juan (1919).

  • Porque no hay evidencia de que la demolición sea algo inminente y de que los daños ocasionados por el fuego fueron de carácter total e irreparable. Por el contrario, es nuestro entender, con la información que manejamos, que los daños no son de la magnitud alegada que obliguen a la demolición del edificio y que el mismo no está afectado en su estabilidad estructural, ni constituye peligro a vecinos o al vecindario. La afección mayor parece haberse limitado a su cubierta de techo, pero sin que llegase a afectar los componentes estructurales.
  • Además, si su valor arquitectónico no fuese una razón suficiente, este gran edificio tiene un valor histórico, dado que en sus salas se ventilaron casos judiciales bajo la jurisdicción federal que constituyen parte de nuestra memoria colectiva.

Tras el paso de los huracanes Irma y María en el 2017 y luego en el 2020 cuando fuimos abatidos por terremotos, las pérdidas a nuestro patrimonio construido y, por tanto, a nuestro acervo cultural, han sido cuantiosas.

Asumir una pérdida más como lo sería la demolición del Edificio de Oficinas de Correos y Tribunal Federal de los Estados Unidos, Luis A. Ferré en Ponce, sin protestar, sin oponernos tendría el efecto de sumar un solar baldío más que vendría a debilitar aún más nuestro tejido urbano y continuar amenazando el tracto cultural de nuestra Ciudad Señorial.

(El autor es arquitecto y decano de la Escuela de Arquitectura y Diseño RHC, de la PUCPR)