Encalla cerca de Jacksonville barcaza cargada con cenizas de AES

El cargamento a bordo del Bridgeport es similar al volumen que AES Puerto Rico movilizó con cientos de camiones a los vertederos de Peñuelas, entre los meses de julio y agosto de 2017.

Fotos: US Coast Guard

Una barcaza con casi 12 mil toneladas de cenizas de carbón generadas por AES Puerto Rico encalló hace dos semanas al noreste del estado de Florida y desde entonces los intentos para ponerla a flote y remolcarla hasta su destino final no han tenido éxito.

El Bridgeport, una nave de 415 pies de largo y 75 de ancho, se atascó en una zona rocosa ubicada a una milla del canal de acceso al Puerto de Jacksonville en la tarde del pasado 22 de marzo, al ser arrastrada por ventarrones y oleaje.

El accidente causó que el casco de la nave se averiara e inundara, lo que ha complicado los intentos de salvamento, según reportes oficiales de la Guardia Costanera de Jacksonville. En el más reciente de sus avisos, la entidad añade que la embarcación evidencia “daños extensos” que fueron constatados por buzos asignados a la tarea.

Aunque en ninguna de las inspecciones se ha observado descarga de cenizas al mar, la Guardia Costanera mantiene desde el primer día un perímetro de seguridad de 500 metros alrededor de la barcaza, en un intento por mantenerla estable y alejada del tráfico marítimo.

Al cierre de este reportaje, la embarcación de carga permanecía a una milla del parque costero Kathryn Abbey Hanna y el canal de navegación del río Saint John, uno de los más activos en el este de los Estados Unidos.

Al momento del accidente, el Bridgeport era arrastrado por el remolcador Margery, uno de tres contratados por AES Puerto Rico para trasladar su residuo gris desde el muelle Las Mareas en Guayama hasta el terminal marítimo de Keystone Properties LLC en Jacksonville. De allí, las cenizas suelen ser transportadas en vagones de tren hasta el vertedero Chesser Island en el estado de Georgia.

Las embarcaciones Bridgeport y Margery partieron de Guayama con las 12 mil toneladas de cenizas tóxicas el pasado 14 de marzo, de acuerdo a registros de navegación.

El cargamento a bordo del Bridgeport equivale al volumen de cenizas que la carbonera AES Puerto Rico produce durante 15 a 20 días de generación eléctrica y es similar al volumen que la empresa movilizó en camiones hasta vertederos de Peñuelas entre los meses de julio y agosto de 2017, cuando recurrió a 18 operativos de movilización respaldados por Policía de Puerto Rico y sus Divisiones de Operaciones Tácticas.

Riesgo “catastrófico”

De ocurrir una descarga de cenizas en la zona donde permanece varado el Bridgeport, las consecuencias ambientales podrían ser desastrosas, advirtió a La Perla del Sur el doctor en ecología microbiana y catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, Arturo Massol Deyá.

“En un lugar abierto como el que encalló la barcaza, el riesgo es significativo y podría se incluso catastrófico para la fauna marina local. No existe tal cosa como la limpieza de un ‘derrame de cenizas’ en el mar”, puntualizó.

Según expuso, cuando este desecho se descarga en océanos se dispersa en forma de sedimento sobre el lecho marino “con relativa rapidez, por lo que el daño no sería local, sino que puede tener consecuencias bastante amplias, en la medida que las corrientes dispersen esas cenizas”.

“Y según vayan cubriendo el ecosistema marino, comprometen las praderas de hierbas marinas y arrecifes de coral, que de por sí ya están al acecho de calentamiento global y blanqueamiento”, describió.

Todo esto, sin contar el impacto de un derrame de cenizas sobre el litoral costero próximo al Bridgeport, una extensa zona de playa frecuentada por bañistas de Jacksonville.

Estas consecuencias, anotó Massol Deyá, no son meras especulaciones, ya que abunda evidencia científica sobre el impacto adverso que tuvo la disposición de cenizas de carbón en costas y océanos durante la década del 1980, cuando en algunos países se optaba por esta práctica para “salir” del material.

“Eso se prohibió y se dejó atrás”, recalcó.

Sorprendidos

Entretanto, María Torres López, portavoz de Diáspora en Resistencia -un colectivo que agrupa a puertorriqueños en el área de la Florida Central- respondió con asombro al suceso.

“Me quedo sin palabras, porque esto no ha trascendido en los noticieros locales ni nacionales”, comentó. “En la última situación que tuvimos con las cenizas en Osceola ocurrió lo mismo. Nos enteramos que AES llevaba sus cenizas a un vertedero de St. Cloud por una reportera que luego tuvo problemas con su empleador por sacar a la luz esa información y que luego sacó sus reportajes de su website”.

“Esto no debe ocurrir y debería traerse a la atención de los representantes de las agrupaciones ambientales de Jacksonville, pero me temo que tampoco lo saben”, continuó.

“Criminal”

“Esto es el colmo de la irresponsabilidad”, destacó por su parte la abogada en Derecho Ambiental y residente del municipio de Salinas, Ruth Santiago Quiñones.

“AES construyó una planta en Guayama sin lugar para el manejo de sus residuos, sabiendo que cerca del 20 por ciento del carbón que consumen termina convertido en cenizas con peligrosas concentraciones de metales pesados. Sin embargo, nunca hubo un plan para atender eso”, declaró.

“Y por eso hoy vivimos sobre dos millones de toneladas de cenizas tóxicas que ellos mismos despacharon para pueblos como Guayama, Salinas, Arroyo y Santa Isabel, residuos que por años han permanecido sobre el Acuífero del Sur, nuestra fuente de agua potable, y por eso ahora también las están llevando a otros lugares donde amenazan más recursos. Esto es criminal”, sentenció.

Además, a juicio de Santiago Quiñones -quien la pasada semana fue electa al Consejo Asesor de Justicia Ambiental de la Casa Blanca en Washington, D.C.- el peligro al que se expone la zona costera de Jacksonville debe servir al país como último testimonio del error que se asumió en el año 1996, cuando Puerto Rico aceptó incorporar una carbonera a su red de generación eléctrica.

“Esto demuestra por qué no puede seguir operando esa planta de AES. Esa planta no tiene forma segura de manejar esos residuos de carbón y debe terminar de operar lo antes posible. Están causando estragos donde quiera que van”, expresó.

“Lo hicieron en la República Dominicana, lo han hecho en Puerto Rico, lo hicieron en el Condado de Osceola y ahora también son una amenaza en Jacksonville. Es veneno lo que están transportando y ya han afectado demasiados lugares. AES es una entidad que acostumbra violar la ley”, agregó.

Desde el 5 de enero de 2016, La Perla del Sur ha solicitado entrevistas con ejecutivos de AES Puerto Rico, en múltiples ocasiones. Primero, para la serie de reportajes Bomba de tiempo, las cenizas de carbón, publicada en alianza con el Centro de Periodismo Investigativo.

Luego, con motivo de la radicación de leyes para prohibir el uso y disposición de cenizas de carbón en Puerto Rico.

El último pedido, presentado personalmente a Jesús Ignacio Bolinaga Serfaty, director del Complejo Caribe de AES, fue aceptado el 10 de octubre de 2019, pero tampoco se concretó.

 

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Vea video del US Coast Guard