Don Herminio: icono de la parranda

Conocer a Herminio de Jesús Figueroa es tener de frente a una leyenda, aun cuando su jovial rostro no se asocia al tradicional repertorio que da vida a las parrandas navideñas.

Y es que sería imposible pensar que este caballero de aspecto vigoroso, es el mismo compositor de canciones legendarias como “Traigo esta trulla”, “El coquí”, “El ñá”, “Asómate al balcón”, “Levántate”, “La escalera”, y otras tantas que han trascendido generaciones.

Definitivamente, sin sus canciones las trullas boricuas serían distintas. Son letras que han dado la vuelta al mundo entero, convirtiéndose en parte de la idiosincrasia puertorriqueña.

Compartimos con don Herminio en la plaza pública de Villalba, mientras aguardaba para cantar con su grupo La Trulla del Milenio, durante la más reciente edición del tradicional Festival del Gandul.

Desde allí abrió su álbum de recuerdos para compartirlos con los lectores de La Perla del Sur.

Nacido en el barrio Polvorín de Cayey, don Herminio se enamoró de la música patria a través de su padre, Herminio de Jesús Rivera, quien tenía una agrupación llamada El Cuarteto de Puerto Rico.

De la mano de su progenitor aprendió a tocar los primeros acordes de una guitarra, hasta encaminarse poco a poco en la composición de los temas que han dejado huella en la celebración de la Navidad en Puerto Rico.

“Iba a los ensayos y a las actividades con mi mamá y mi hermana, y así fui cogiendo ese gustito por la música y ese amor por lo nuestro”, manifestó De Jesús Figueroa.

A la edad de 16 años, comenzó a cantar y a tocar guitarra con la reconocida Tuna de Cayey, tiempo en el que escribió su primera canción titulada “Estas navidades van a ser candela”, tema que formó parte de la producción discográfica Candela con la Tuna de Cayey.

“Yo comencé con un corito en el 1968 que decía  ‘Estas navidades van a ser candela’. Entonces Juan Ángel Nogueras, director de la tuna, la arregló, la grabó y luego la colocó en ese disco”, dijo don Herminio.

“Así fue que empecé a escribir las letras de las canciones que, gracias a Dios, han tenido mucho éxito”, señaló.

Dos años después tuvo que abandonar la Tuna de Cayey, según dictaba un reglamento que establecía que había que abandonar la agrupación tras completar la escuela superior. “Después de eso, quitaron esa regla”, dijo el músico y compositor.

De esa manera, se fue a estudiar Biología a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Es entonces, cuando la vida lo llevó a conocer a otro icono navideño, Vicente Caratini. Durante los 35 años que cantaron juntos, compuso más de un centenar de canciones que han pasado a ser parte del repertorio nacional de la parranda puertorriqueña.

“Al morir Vicente, estuve un par de años con los Cantores de Bayamón, hasta que hice mi propio grupo que se llama La Trulla del Milenio. Ya mi grupo tiene 10 años”, reveló, al mencionar que actualmente ha escrito sobre 200 canciones.

Al preguntársele cuál es su melodía favorita, don Herminio afirmó que “es como si le preguntaras a una madre cuál es su hijo favorito. Así me siento con las canciones, a todas las quiero como a un hijo”.

“Dios le da a unos el talento de ser mecánicos, enfermeras y a otros de ser buenos médicos. A mí me dio el don de hacer canciones y yo le doy gracias a el por darme la oportunidad de ser parte de algo que proporciona alegría al pueblo puertorriqueño”, confesó sonriente.

“Para mí, ver a una persona, una familia, o a un grupo cantando mis canciones, eso me da paz. Eso para mí es motivo de alegría, satisfacción, y agradezco a Dios por eso”, asintió.

Canciones de recuerdos

Por otra parte, don Herminio indicó que el sentimiento en sus canciones nace de sus propias experiencias en la época navideña.

“Desde pequeño empecé a cogerle amor a las navidades, porque veía que en ese tiempo había más camaradería y como que el espíritu del Señor estaba presente en el ambiente”, explicó.

De esos años, añora el fervor con el que celebraban la época, así como el apoyo constante que daban las emisoras locales y nacionales a la música de Navidad.

Aún recuerda con cariño una ropa de vaquero que le obsequiaron los Reyes Magos cuando tenía unos cuatro años de edad.

“En casa se ponía un Belén, eso de árbol de Navidad no existía todavía. Se adornaba con papel de celofán y con algunas semillas, porque éramos pobres. Yo me crie en ese ambiente”, recordó el artífice de la parranda puertorriqueña.

Una de las claves para el éxito de estas canciones, es que don Herminio utiliza los refranes populares de cada época para incluirlos en sus composiciones.

“Uno de los ganchos que uso son los refranes y las cosas que están de moda. Pero nunca uso el doble sentido para pegar una canción. Por eso es que mis canciones las cantan de generación en generación”, indicó.

Leyenda anónima

Aunque su música ha calado hondo en la aceptación del pueblo, pocas personas lo reconocen como autor de estas canciones navideñas.

“Hay dos áreas en las que al compositor no se le hace justicia, no solamente a mí, sino a los compositores en general. Y es que uno no sabe la cantidad de discos que se venden, uno lo cree por fe”, señaló.

Otro aspecto, según De Jesús Figueroa, es que las radioemisoras no mencionan el nombre del compositor de las piezas musicales que difunden.

“La gente asocia la canción con el intérprete, y no con el compositor”, manifestó.

Sin embargo, don Herminio cataloga que su mejor composición es su propia familia, compuesta por su esposa Sandra Cortés Jiménez, sus cuatro hijos y tres nietos.

Actualmente promociona la nueva producción discográfica de su grupo titulada De fiesta con Herminio de Jesús, y Soy como el coquí, del que también lanzó un DVD.

Asimismo, en el 2014 se apresta a celebrar en grande cinco décadas en la música, con la publicación del libro Historia de la celebración navideña en Puerto Rico.

Y como padre simbólico de la parranda boricua, este humilde cayeyano residente en Cidra, aconsejó a los puertorriqueños a revestirse de alegría, recordando el verdadero sentido de la Navidad.

“En estas navidades les recuerdo a las personas que lo que estamos celebrando es el nacimiento del hijo de Dios y que como tal, debemos abrir nuestros corazones para entender y captar lo que él nos ha enseñado”, finalizó.