Pone de rodillas a jóvenes trabajadores la reforma laboral

La drástica reducción de beneficios lacerará a un grupo específico de trabajadores, uno que por sí ya huye en masa del país.

PONCE- Sandra Rodríguez tiene 27 años de edad y durante los pasados cinco años ha trabajado en tres tiendas por departamento de la zona sur.

Aunque actualmente sobrevive con 17 horas de jornada a la semana, todas al salario mínimo, ya anticipa que la próxima vez que se quede sin empleo, le irá mucho peor.

Como explicó, si prevalece la Reforma Laboral que endosó a toda prisa la Cámara de Representantes y ahora se “discute” en el Senado, su próximo patrono la tendría en periodo de probatoria por al menos 12 meses, no le pagaría doble cuando labore en días feriados y con toda probabilidad no cualificará para el bono de Navidad.

Asimismo, acumularía menos días de vacaciones y de licencia por enfermedad. Si fuera despedida no contará -como ahora- con la presunción de despido injustificado e, incluso, su próximo empleo podría estar condicionado a que acepte “voluntariamente” un horario flexible que favorezca a su patrono: el denominado “Flexitime”.

En su discurso, el nuevo gobierno plantea que la reforma resultará en la creación de más empleos, pero en contrapunto omite una realidad: que la drástica reducción de beneficios lacerará a un grupo específico de trabajadores, uno que por sí ya huye en masa del país. El obrero joven.

“Este es un proyecto que claramente discrimina contra los trabajadores jóvenes y su intensión no es otra que crear una fuerza trabajadora sometida a los caprichos e intereses de los patronos. Realmente no hay otra forma de verlo”, sentenció Pedro Irene Maymí, presidente de la Central Puertorriqueña de Trabajadores.

“El joven que se gradúa y busca empleo se va a encontrar con esto. El trabajador a tiempo parcial que no gana suficiente para vivir, ahora también se va a encontrar con esto”, continuó.

La denominada Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral, aprobada el pasado sábado en la Cámara con 31 votos a favor y 13 en contra, elimina la Ley de Cierre y aumenta de 700 a 1,350 las horas de trabajo necesarias para cualificar para el bono de Navidad.

Aumenta de 115 a 130 las horas mínimas al mes que el trabajador debe laborar para acumular días por vacaciones y enfermedad, y reduce de 15 a 6 el número de días de vacaciones que se pueden acumular en el primer año en el empleo.

De igual modo, baja de 12 a entre 6 y 9 los días por enfermedad, y contempla aumentar de tres a 12 meses el periodo de probatoria de nuevos empleados, aunque el proyecto original proponía que fueran 18 meses.

“Es un atentado contra la estabilidad emocional que pueda tener un trabajador. Un periodo de 12 meses es absurdo”, argumentó Irene Maymí. “Si un supervisor necesita 12 meses para evaluar el desempeño de un empleado, no dice mucho sobre su capacidad de supervisión. No hace otra cosa que crear mas inestabilidad”.

Bajo el “Flexitime”, el patrono y el empleado podrán “acordar” adelantar o retrasar la hora de entrada y el periodo de almuerzo, al igual que establecer días de trabajo de diez horas, cuatro veces en semana, aun cuando la Constitución establece en su Sección 16 que la jornada ordinaria no debe exceder de ocho horas.

De trabajarse en exceso, añade, la compensación “nunca será menor de una vez y media el tipo de salario ordinario”.

Por otro lado, al eliminar la presunción de despido injustificado, la reforma establece que será el empleado y no el patrono quien tendrá que evidenciar que su despido no se justifica.

Sobre este punto, Irene Maymí advirtió que el objetivo de la nueva ley no es otro que despejar el camino para que los patronos puedan despedir personal con mayor facilidad y con menos consecuencias, toda vez que no los obliga a crear nuevas plazas de empleo con los ahorros que la reforma pueda producir.

“Esto lo empujó la Coalición del Sector Privado y obviamente ellos solo están velando por sus intereses. Cuando tú miras la ley como un todo, ves que está diseñada para que el patrono pueda despedir empleados cuando le venga en gana”, opinó.

“Aquí se le está dando un cheque en blanco al sector empresarial que le va a costar mucho a los empleados, sin ninguna garantía de que se vayan a crear empleos. De hecho, siempre que se ha justificado la otorgación de incentivos o la eliminación de beneficios con el cuento de crear empleos, nunca se ha cumplido y ahora no va a ser la excepción”, continuó.

Efecto viral

Mas aún, Irene Maymí apuntó que la eliminación de protecciones como el recorte marcado en días de vacaciones y licencia por enfermedad promoverá una erosión en las condiciones de empleo.

“Cuando se queden sin días por enfermedad, verás a trabajadores reportándose a trabajar enfermos o lesionados para no perder las horas. Es absurdo que se juegue con la salud de los empleados de esta forma”, expresó el líder sindical.

Rebote en hipotecas

Por otra parte, la precariedad de empleo propiciada por la reforma laboral podría tener el efecto de alejar aún más la posibilidad de que trabajadores jóvenes adquieran su primera vivienda.

Como expuso Roberto Carrasquillo Ríos, un veterano agente de bienes raíces, la reforma constituye “un atentado” contra esta industria, al lacerar la estabilidad y capacidad financiera de potenciales nuevos compradores.

“Tal escenario (Reforma), además de minar los ingresos de un prospecto comprador, flexibiliza el concepto de estar empleado de forma tal que la persona pierde prácticamente el derecho de tener un empleo estable”, planteó. “De esta manera, al no tenerse estabilidad económica, no habrá ‘underwriter’ que apruebe un préstamo hipotecario”.

“La propuesta reforma promueve la escasez de prospectos compradores cualificados, lo que tendría la consecuencia directa de continuar aumentando numéricamente los mercados de reventas de propiedades, proyectos nuevos y propiedades reposeídas”, sentenció.