Desde Adjuntas al rescate y protección del Gavilán de Sierra

Fotos: Russell Thorstrom / The Peregrin Fund

Su avistamiento es extraordinariamente inusual, ya que en todo el planeta su población ronda únicamente entre los 20 a 30 ejemplares.

Aun así, allí estaba. Sereno y cándido, posando ante la mirada atónita de muchos, sobre la rama de un árbol de yagrumo de la Finca Madre Isla: un territorio casi virginal enclavado en el corazón del bosque de Adjuntas y el corredor ecológico del Bosque Toro Negro.

Así fue el primer encuentro de La Perla del Sur con el Gavilán de Sierra, un ave endémica, netamente puertorriqueña, que ya solo sobrevuela en altas y remotas zonas del centro oeste del país, donde no existe la fragementación de bosques y abundan los árboles de Caimitillo o Leche Prieta, uno de sus favoritos para el anidaje.

De hecho, las poblaciones que se habían documentado en los bosques de El Yunque y Carite se extinguieron por razones que aún se investigan. Entre ellas, el impacto de los huracanes Irma y María, reconoció Jaime Botet Rodríguez, biólogo de campo de la organización The Peregrine Fund.

“Al igual que la cotorra puertorriqueña, el Gavilán de Sierra es una subespecie de Puerto Rico que si no tomamos acción y se extingue, no la vamos a volver a encontrar, porque solamente se encuentra en Puerto Rico a nivel global”, destacó el biólogo. “Sin el pueblo puertorriqueño no podremos salvar la especie”, reiteró.

Durante una tertulia con jóvenes guías e intérpretes de la organización comunitaria Casa Pueblo, Jaime reconoció que para muchos campesinos el Gavilán de Sierra es visto como una amenaza, ya que al ser un ave de rapiña se alimenta de algunos polluelos. No obstante, aclaró que aun así es víctima de prejuicios, debido a que su dieta no se centra en aves de finca, sino en especies silvestres, diminutas y abundantes en el país, como la reinita común, la llorosa y el comeñame.

“Por eso es que al Gavilán de Sierra también se le conoce como el Guardián del Bosque, ya que mantiene el balance del ecosistema”, explicó Jaime. “Además, al gavilán también se le considera una especie sentinela, ya que indica el estado y la salud del ambiente, con lo que nos ayuda a identificar si existen daños o contaminantes en los ecosistemas que puedan hacer daño a los humanos”.

En crítico peligro de extinción

Del gavilán que anida en los bosques de Maricao, Guilarte en Adjuntas y Toro Negro en Jayuya aún se conoce poco, reconoció el biólogo, pero luego de un estudio doctoral presentado por el puertorriqueño Julio C. Gallardo en la Universidad de Mississippi, la organización The Peregrine Fund redirigió recursos profesionales y económicos para que se rescate y preserve esta ave, logrando hasta la fecha aumentar su población de 19 ejemplares a casi 30.

“Nuestra expectativa es aumentar la población del gavilán a 100 aves,” continuó Jaime, una meta que estimó podría tomar entre 15 a 20 años de trabajo.

Para lograr este objetivo, Jaime y otros cuatro biólogos expertos en vida silvestre contratados por The Peregrine Fund pernoctan en las instalaciones de la Finca Madre Isla, propiedad de Casa Pueblo en Adjuntas, desde donde monitorean la especie y rescatan los huevos que produce cada hembra: hasta seis por año.

Una vez a salvo de otros depredadores, los huevos son cuidadosamente trasladados a incubadoras en un laboratorio de Ponce, donde se protege su avance, el nacimiento de los polluelos y su temprano desarrollo. Al plazo de 30 días, entonces son liberados en la Finca Madre Isla, donde son monitoreados electrónicamente por un periodo adicional de 30 a 60 días, para conocer su movimiento y hábitos.

La liberación más reciente de gavilanes se efectuó, precisamente, el pasado fin de semana, cuando llevaron hasta el bosque en Adjuntas a tres ejemplares de la más reciente cepa.

De acuerdo a sus registros, de allí algunas de las aves se han trasladado hasta el Bosque de Maricao, donde se piensa anida la mayor cantidad de gavilanes hembras, las cuales constituyen la mitad de la población registrada.

Solidaridad inmediata

Por su parte, Alexis Massol González, cofundador de Casas Pueblo, aseguró que tan pronto The Peregrine Fund se acercó para proponer el rescate de esta ave endémica “abrazamos de inmediato la iniciativa” y pusieron a disposición de sus biólogos las instalaciones de la Finca Madre Isla, “las más idóneas para el establecimiento de este proyecto, ya que están en el corredor ecológico que conecta a Maricao con Adjuntas y Adjuntas con Toro Negro”.

A partir de entonces, el éxito de estos profesionales ha sido imparable. Sin embargo, aún resta mucho por hacer.

Para lograr sus metas a mediano y largo plazo, Jaime adelantó que comenzarán una campaña de orientación pública con el fin de inculcar en la ciudadanía la importancia de que se conserve esta ave.

“Una de las situaciones más impactantes de este tema es que el puertorriqueño no conoce del Gavilán de Sierra, ni de la importancia de este para su medio ambiente”, agregó el joven biólogo. Por lo cual, invitó al público a acceder al portal www.peregrinefund.org o a las redes sociales bajo “peregrinefund y allí buscar más información sobre el Gavilán de Sierra.

The Peregrine Fund es una organización sin fin de lucro fundada en el 1970 que impulsa la conservación de aves rapaces amenazadas y en peligro de extinción en todo el mundo. En Puerto Rico, la entidad recibe apoyo estratégico del Departamento de Recursos Naturales y del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Cabo Rojo, por lo cual están invitando a estudiantes universitarios o amantes de la vida silvestre a unirse como voluntarios en el monitoreo de esta especie.

Para conocer más sobre esta iniciativa, acceda a peregrinefund.org.

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