De sueño a pesadilla: la atroz realidad del Parque Julio Monagas

El huracán María solo se topó con una instalación que ya llevaba meses en deterioro, con trenes averiados, botes recreativos fuera de servicio y uno de los parques acuáticos clausurados.

Foto: Heriberto Rodríguez

Detrás del clausurado acceso al Parque Julio Enrique Monagas de Ponce, lejos de la mirada de transeúntes, permanece el trágico saldo de una década de apatía y negligencia.

Allí, en el mismo espacio donde anualmente se congregaban sobre 200 mil visitantes para recrearse o celebrar cumpleaños, el eco de niños jugando ha sido sustituido por un silencio inexplicable.

Entretanto, los brillantes colores de los vagones del tren y el amplio lago han sido suplantados por destrozos y estampas que casi evocan a un escenario de guerra.

La impresión no fue exclusiva de La Perla del Sur. Entre las ruinas de lo que queda del Monagas también caminaba el alcalde de Ponce, Luis Irizarry Pabón, quien por primera vez desde su juramentación recorría con dolor, nostalgia y coraje lo que fue el parque de recreación pasiva más grande del país.

“Esto es horrible. No quería imaginármelo así”, confesó en su primera reacción.

Desde el aire, la propiedad de 84 cuerdas de extensión se proyecta como un espacio silvestre, con estructuras casi ocultas por vegetación densa. Pero la experiencia es muy diferente cuando se pisa el lugar.

Adentro es fácil desorientarse debido a la cantidad de escombros y maleza ocupando caminos y senderos que antes estaban despejados. Aun así, poco a poco, es posible identificar lugares y artefactos guardados en la memoria: jaulas de animales deshabitadas, el parque acuático infantil convertido en ruinas y hasta una imponente obra de arte público del maestro Antonio Martorell, echada al olvido.

Entretanto, el lago artificial, corazón del parque y hábitat para tortugas y peces, emula ahora a un enorme cráter, con un muelle desgastado que conduce al vacío.

Cerca de allí, en una de las estaciones vandalizadas y arropadas por arbustos silvestres, sobreviven los remanentes de uno de los trenes turísticos: los mismos que, en un momento dado, se vislumbraban extender con rutas hasta La Guancha y el Centro de Convenciones.

“Uno siente dolor”, continuó Irizarry Pabón. “Da sentimiento ver esto”.

“A mi nene le celebramos varios cumpleaños aquí. Esto no solamente tenía un valor recreativo, sino también uno emocional. Todos, de alguna forma u otra, teníamos buenos recuerdos de este lugar… Es tan decepcionante”.

“Es un desastre”

Sin embargo, mucho antes de que el huracán María propiciara el golpe de gracia y clausurara definitivamente sus portones en septiembre de 2017, los atractivos del Parque Monagas ya se extinguían a consecuencia de la apatía y el descuido.

El temporal se topó con una instalación que ya llevaba meses en deterioro, con trenes averiados, botes recreativos fuera de servicio y uno de los parques acuáticos clausurados.

En agosto del 2016, un año antes del fenómeno atmosférico, La Perla del Sur documentó su decaído estado. La falta de mantenimiento y limpieza ya era más que evidente, con atracciones averiadas y un lago artificial sucio y estático.

Para entonces, la nómina de empleados asignados a la instalación se había desplomado de 80 a solo ocho, al tiempo en que escaseaban los equipos y materiales de mantenimiento, confesaron los propios trabajadores.

Aun así, ese mismo año dos propuestas para privatizar su operación fueron rechazadas por la administración de la alcaldesa María Meléndez Altieri.

Siete meses después del huracán (abril de 2018), La Perla del Sur volvió a reseñar el completo abandono de la instalación, mientras parte de su espacio era alquilado a una empresa de combustible que denegaba acceso al espacio público.

“El Monagas es emblemático de lo que ha pasado en toda la ciudad. El desastre no solo lo causó la naturaleza, lo causó el descuido, la dejadez. Se les confió algo que no supieron cuidar”, sentenció Irizarry Pabón.

“Es un desastre. Por cosas como esta es que la gente se cansó. Ya era demasiado”, continuó.

Hasta el 2023

Aunque justo antes de las elecciones generales, la exalcaldesa Meléndez Altieri insistía que la reconstrucción del Parque Monagas estaba a la vuelta de la esquina, la realidad también era otra.

A tres años y medio del paso del huracán María, el proyecto que será financiado por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) aún está en la etapa de diseño y su diseño final no estará listo hasta el próximo mes de mayo.

Además, la subasta de la obra no comenzará hasta el mes de septiembre y su construcción no iniciará hasta noviembre del 2021, de no surgir imprevistos.

Como las obras requerirán un mínimo de 18 meses para completarse, la proyección más optimista apunta a una posible reinauguración en el verano del año 2023 y, de aprobarse una serie de ajustes solicitados por el ayuntamiento, el costo final de las mejoras podría alcanzar los $25 millones.

“El desglose original que se hace para FEMA es de $20 millones, pero los $5 millones adicionales es lo que estamos buscando de mitigación para que se pueda potenciar el parque con nuevas y diversas ofertas, para que se convierta en un proyecto mejorado”, apuntó Heidi Dilán Pérez, directora de la nueva Oficina de Reconstrucción Municipal.

“Lo importante no es solamente reparar el parque, es hacer un proyecto para que tengamos un Parque Monagas moderno y útil por los próximos 20 o 30 años”, añadió.

Entretanto, el alcalde adelantó que enviará brigadas de Obras Públicas al lugar para mitigar el crecimiento descontrolado de maleza y vegetación. Asimismo, aseguró que próximamente se reunirá con el Comisionado de la Policía Municipal para establecer un plan de vigilancia en la zona.

“Estamos hablando de 84 cuerdas. Es un espacio bien grande, así que ahora vamos a tener más precaución y brindar más vigilancia para evitar que se convierta en un lugar peligroso”, comentó Irizarry Pabón.

“No va a ser una tarea fácil”, reconoció. “Vamos a tratar de abrir ciertas fases iniciales, para que la gente pueda utilizar ciertos espacios de recreación”.

“En una época de tanta tecnología, este parque es necesario para la salud física y emocional”, añadió. “Lo único que podemos hacer es empezar de nuevo”.

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