De Ponce el creador de la más imponente joya de orfebrería puertorriqueña

Con toda probabilidad, el ponceño Nemesio Ventura Castell es el más grande orfebre de nuestra historia.

fotos suministradas

“…paso la vida mía

hilando la hebra de oro de mi ensueño

en la rueca de mi melancolía”.

Amado Nervo

A la memoria de mis queridos hermanos, el joyero don Adolfo Caballero Bernard y el licenciado Rolando Emmanuelli Sepúlveda, amigos como muy pocos.

La verdad que Ponce es increíble.

Hace breve tiempo, en este mismo espacio, hablamos del Taller de Corte y Pulido de Diamantes en Ponce.

Hoy les deseo contar sobre el ponceño Nemesio Ventura Castell (1848-1927) quien, con toda probabilidad, es el más grande orfebre de nuestra historia.

Don Ventura nació y falleció en esta, su ciudad de Ponce, no sin antes legar al país y el tiempo su obra emblemática, su obra maestra, “La historia de Puerto Rico en Oro y Plata”.

Creada en su taller de la calle Mayor, su magistral elaboración requirió 20 años de consecuente trabajo, los que al final convirtieron una obra de arte en texto de historia y política sobre eventos ocurridos en el transcurso del Siglo XIX al XX.

Su historia contada con oro, plata y otros metales preciosos, incluyendo un diamante sin pulir traído de África, requirió un meticuloso proceso artesanal para el que se emplearon herramientas especiales, muchas de ellas creadas por el propio don Ventura, con las técnicas de cincelado, grabado, repujado y vaciado.

En resumen, se trata de un cofre diseñado en forma de mesa, de 12 pulgadas de largo, poco menos de diez de ancho y cuatro pulgadas de profundidad. Tiene cuatro pilares torneados en oro y plata sólida, con una altura aproximada de seis pulgadas, y cuenta con más de mil incrustraciones. Entre ellas, fotos de próceres del siglo 19 e inicios del 20.

¿Su peso? Sesenta libras. Pero lo realmente impresionante es que el oro “fue extraído de la Sierra de Luquillo”.

Probablemente, pocos son lo que saben que en la comunidad de Palmer, en la carretera PR-191, en la falda de El Yunque, todavía hoy existen 12 reclamos mineros que fueron trabajados artesanalmente en lo que se denominó exageradamente “la fiebre de oro en el Valle del Río Mameyes”, sobre todo, durante los 20 años comprendidos entre 1890 y 1910.

De hecho, “La Vega” fue una de las últimas operaciones de minería de oro que se llevó a cabo en ese lugar.

Llama poderosamente mi atención el hecho de que una obra tan exquisita y costosa lleva en letras en oro la dedicatoria “A todas las clases sociales”, en lo que creo percibir la influencia de su mecenas, don Alejandro Marcial “Chalí” Franceschi Antongiorgi (1868- 1939).

La obra está firmada por el artista, con letras en oro y plata, del modo que sigue: “Ponce, enero 1904”.

Don “Chalí” Franceschi fue un hombre muy rico, generoso mecenas de muchos artistas y, a la vez, muy comprometido con las clases sociales más pobres, como también les conté en otra ocasión en este espacio.

Supe de la existencia de don Nemesio y pude ver esta increíble obra en ocasión de un homenaje que le hizo a don Chalí y a don Nemesio Ventura Castell la “Casa Yaucana: Taller de Investigación y Desarrollo Cultural, Inc. TAINDEC”, el 27 de agosto de 2004, en el Teatro Centro Escolar José A. Giovanetti Román de Yauco.

Transcurrido un año, el miércoles, 16 de noviembre de 2005, la volvieron a exhibir, esta vez en el Museo de la Historia de Ponce, que ubica en la calle Isabel 53, esquina con calle Mayor.

Es una obra tan costosa, además de valiosa, que se le conserva en una bóveda en un lugar no conocido de Ponce, y en las ocasiones en que se le sacó para exhibición en Yauco y Ponce, los organizadores -además de asegurarla- contrataron policías armados privados para protegerla.

Don Chalí Franceschi -de quién soy el más grande admirador a pesar que no lo llegué a conocer personalmente, toda vez que falleció en Yauco justo el día anterior al día en que nací en Isabela- era el padre de mi esposa fallecida, “Lunita”.

Como destaqué al inicio de esta columna y reitero siempre, ¡la verdad que Ponce es increíble!

Su obra maestra requirió 20 años de labor y pesa 20 libras, pero lo realmente impresionante es que el oro “fue extraído de la Sierra de Luquillo”.