De los terremotos al COVID: Llueve y no escampa para víctimas y comerciantes de Guayanilla

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Mientras la atención colectiva del país se centra en la pandemia del nuevo coronavirus, las víctimas y efectos del terremoto que el pasado mes de enero ocurrió en la zona suroeste del país han pasado a un distante segundo plano.

Entre tanto, para las miles de familias afectadas por el sismo y sus réplicas, el suceso se ha convertido en la crisis olvidada.

Por ejemplo, en Guayanilla la demolición de estructuras peligrosas y la reconstrucción de viviendas e infraestructura sigue paralizada, toda vez que el manejo de peticiones de ayuda federal avanza a cuentagotas.

“Está claro que los temblores han pasado a un segundo plano. Para el que vive en la zona metropolitana, es un recuerdo distante, pero quien vive aquí ve los daños a diario”, lamentó el alcalde guayanillense Nelson Torres Yordán.

“Para los alcaldes de la zona, estamos bregando con crisis paralelas y la recuperación de los terremotos se ha vuelto lenta. La burocracia para mover estos proyectos, como el de comenzar las demoliciones, ha sido difícil”, abundó.

En su municipio, una de cada cuatro viviendas sufrió daños por los sismos y 808 estructuras fueron declaradas inhabitables debido a la severidad de los daños. Según el alcalde, al menos un centenar de estas podría seguir ocupada por familias locales, aunque insistió que ninguna está en peligro inminente.

Ante la falta de opciones, decenas de residentes han optado por realizar mejoras para fortalecer las estructuras. Aunque efectivas en muchos casos, el alcalde reconoció que no hay garantías de que sean seguras de ocurrir otro terremoto de magnitud similar al que afectó la zona en enero.

“La Oficina de Manejo de Emergencias Municipal se ha mantenido operando y estamos verificando que en las casas más afectadas no esté viviendo gente. Al momento, nadie está viviendo en condiciones peligrosas en caso de un pequeño sismo, pero en el caso de un sismo más grande, todos estamos a la merced de que podría pasar”, reconoció el alcalde.

A 100 días del terremoto, Torres Yordán además indicó que aún está a la espera de que el Departamento de la Vivienda apruebe una asignación de $50 millones para ayudar a los cinco municipios más afectados, entre ellos Guayanilla, con proyectos de reconstrucción y mejoras.

Paralizadas las demoliciones

Entretanto, el alcalde estimó que 300 estructuras en su municipio esperan por ser demolidas.

Según explicó, complicaciones para lograr el pareo de fondos federales necesarios y para que se le permita al ayuntamiento realizar los trabajos de demolición han contribuido al retraso el proceso. Al momento, la alcaldía aún espera por autorización de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés).

“Hasta que no comiencen las demoliciones, no puede comenzar la recuperación verdadera”, dijo Torres Yordán. “Muchos ciudadanos se nos han acercado con el interés de reconstruir en su propiedad y no pueden hasta que se haga la demolición”.

“Estos escombros pueden representar un problema de salubridad y seguridad. Hay estructuras que han colapsado parcialmente, pero pueden colapsar totalmente. Para los dueños, esto los mantiene en limbo y ahí tenemos un problema de salud mental para las personas”, continuó.

“Nosotros tenemos la maquinaria necesaria y estamos dispuestos a comenzar a hacerlo”, añadió.

Afectadas las solicitudes de ayuda

Por otra parte, el cierre de las oficinas y centros de orientación de FEMA en Guayanilla ha frenado las solicitudes de ayuda de guayanillenses, a juicio del alcalde.

En días recientes, FEMA anunció que estaría realizando “inspecciones remotas” de viviendas que sufrieron daños en lo 33 municipios que fueron aprobados para Asistencia Individual. Como parte de esto, se realizarán entrevistas telefónicas y se solicitarán fotos de daños.

Al cierre de esta edición, FEMA había recibido 37 mil solicitudes de ayuda, desde que abrió la convocatoria en enero.

La fecha límite para solicitar ayuda de FEMA es el 31 de mayo. Puede hacerlo a los teléfonos 1-800-621-3362 y al 1-800-462-7585 o accediendo a www.DisasterAssistance.gov/es.

Meses de penurias en el comercio

Por último, Torres Yordán lamentó que justo cuando en la zona empezaba a decrecer la frecuencia e intensidad de los temblores, los negocios que intentaban retomar sus horarios regulares de operación se toparon con las órdenes del cierre indefinido del pasado 15 de marzo.

“Están siendo creativos para operar, con entregas o por Internet, pero jamás como era antes. Están tratando de sobrevivir”, expresó. Aun así, estimó que las pérdidas para ese sector han sido millonarias.