De la indignación a la desesperación: la odisea por vacunas en el Coliseo Salvador Dijols

Muchos con citas confirmadas y otros sin ella, optaron por esperar hasta por 16 horas a lo largo de una kilométrica fila de autos estacionados en la Avenida Hostos y la Avenida Rafael Cordero Santiago, hasta que abrieran los portones del centro de vacunación al interior del coliseo, a las 8:00 de la mañana.

Foto: Jason Rodríguez

A oscuras, dentro de automóviles y en abierto desafío al toque de queda, cientos de adultos mayores, así como residentes de la zona sur, pernotaron en la periferia del Coliseo Salvador Dijols en Ponce durante la noche del lunes y la madrugada del martes, con la esperanza de acceder a una vacuna contra el Covid-19.

Muchos con citas confirmadas y otros sin ella, optaron por esperar hasta por 16 horas a lo largo de una kilométrica fila de autos estacionados en la Avenida Hostos y la Avenida Rafael Cordero Santiago, hasta que abrieran los portones del centro de vacunación al interior del coliseo, a las 8:00 de la mañana.

A esa hora, sin embargo, dentro de cada vehículo se encerraba más de una historia de desesperación. En cada rostro era evidente el agotamiento, la frustración y la impotencia.

“Yo me llamo Ruth Calzada Fortuño y me puedes citar. ¡Estoy indignada!”, sentenció a La Perla del Sur una de las protagonistas del vía crucis. “Si no morimos de Covid, vamos a morir de rabia”.

Calzada Fortuño, de 74 años de edad, logró que sus cuatro hijos se rotaran para hacerle turno desde las 7:00 de la noche del lunes. Al momento de la entrevista, llevaba más de cinco horas en espera, sin que la fila se moviera. La acompañaba otra fémina, de 75 años de edad.

“Nosotras vinimos aquí siguiendo las instrucciones y con las citas que ellos nos dieron. Vinimos el viernes (5 de febrero), vinimos el sábado y vinimos ayer. ¿Qué envejeciente puede estar aquí sin ir al baño cinco, seis o siete horas? Es inhumano”, agregó con voz temblorosa.

“Ya estoy a punto de perder la primera vacuna que me pusieron y, como yo, hay mucha gente aquí. No es la espera, es la ansiedad. Estoy desesperada y no sé si vamos a poder entrar”, abundó.

A las 1:00 de la madrugada del martes, La Perla del Sur constató la presencia de sobre un centenar de vehículos estacionados en fila, desde el Coliseo Salvador Dijols hasta el edificio sede de Caribean Cinemas.

El cúmulo de personas, que incluía a agentes uniformados de la Policía Estatal y del Cuerpo de Bomberos, permanecía en el lugar aun en violación directa del toque de queda vigente, que prohíbe permanecer en las calles entre la medianoche y las 5:00 de la madrugada.

No obstante, a las 8:00 de la mañana la caravana de vehículos se había triplicado y la fila de autos se extendía como serpentina hasta la cercanía de la UPR en Ponce.

“Esto es inhumano. Yo tengo 41 años y estoy desesperada ya. Aquí hay viejitos solos, que no tienen un familiar que le haga la fila. Que estuvieron aquí toda la noche… ¿Cómo es que no hay una mejor forma de hacer esto?”, comentó angustiada Sonia Rivera Cabello, una técnica de laboratorio que esperaba por la segunda dosis de su vacuna.

A solo pasos, solitario en su vehículo, un hombre de 73 años de edad -que pidió no ser identificado- admitió que tenía puesto un pañal desechable para adultos, porque ya llevaba 13 horas en la fila sin poder ir al baño.

“Me da vergüenza decírtelo, pero no hay baños. Estoy solo. Si me voy, pierdo el turno”, declaró.

Hasta el pasado 3 de febrero, en Puerto Rico solo se habían vacunado 52 mil personas mayores de 65 años, de una población que ronda entre los 600 mil y 700 mil.

Giro atropellado

El proceso de vacunación en la Salvador Dijols se tornó caótico en días recientes, tras develarse la nueva directriz del Departamento de Salud para comenzar a vacunar a personas mayores de 65 años en los seis centros custodiados por la Guardia Nacional.

Por ejemplo, desde el pasado jueves cientos de primeros respondedores citados para recibir la segunda dosis en la Dijols han chocado con la noticia de que no hay suficientes vacunas para ellos. Por ello, se les ha dicho que deben regresar otro día y hacer nuevamente la fila.

Asimismo, un número no determinado de personas citadas para el pasado sábado se topó con los portones del lugar cerrados, debido a un aparente cambio -no notificado- de horario para vacunación.

Por ello, Yasmin Rivera, una técnica de farmacia, hacía este martes la fila por cuarta ocasión consecutiva, luego de que sus primeros tres intentos para acceder a su segunda dosis fracasaran.

Para no fallar, llegó a la fila de la Salvador Dijols a las 7:00 de la noche del lunes. A las 9:00 de la mañana del martes -14 horas después- aún esperaba por turno, sin seguridad de ser atendida.

“Esto lo están trabajando a lo loco. No hay organización, ni consideración alguna. No hay baños, no hay seguridad. Ellos saben que aquí hay gente mayor, gente enferma y ni se asoman”, denunció.

“Ellos (Guardia Nacional) saben exactamente cuántas vacunas tienen. Si tú sabes que no hay suficientes dosis para todas las personas que están aquí haciendo la fila, ¿por qué los dejas esperando?”, continuó.

“La coordinación ha sido un fracaso. ¿Por qué no los dividen por días o un grupo por la mañana y otro por la tarde? ¿Por qué no abren más centros? ¿Por qué todo el mundo está mezclado en una misma fila?”, cuestionó.

Mientras se expresaba, no era difícil identificar autos con hasta cinco personas de la tercera edad en su interior: adultos que acudieron juntos a su cita, desconociendo con qué se encontrarían.

Por ejemplo, Juan Fernández, de 71 años de edad, llevaba 12 horas en la caravana inamovible. Lo acompañaba su esposa de 71 años y su hermana de 74 años. Todos fueron citados el martes para recibir la segunda dosis de la vacuna.

“Una vez tú estas adentro (Salvador Dijols) te vacunan sin problema, pero esto acá afuera y el manejo de las citas ha sido un desastre. Están muy desorganizados y nadie sabe lo que está pasando”, puntualizó.

“No me explico cómo estas cosas pasan”, dijo por su parte Felipe Correa, de 74 años de edad, quien al momento de la entrevista llevaba 13 horas en su auto, esperando junto a su esposa de 65 años.

“La primera vez todo estuvo bien, pero esto ha sido un desastre”, agregó.

Mutis de la Guardia Nacional

A pesar del caótico proceso de vacunación en la Salvador Dijols, la Guardia Nacional rehusó en varias ocasiones dar explicaciones sobre la situación.

Incluso, personal de la Guardia Nacional negó a La Perla del Sur la entrada a la instalación pública y refirió toda pregunta a su enlace de Prensa, Marimar Rivera Medina.

Sin embargo, tras ser abordada Rivera Medina negó emitir declaraciones y refirió la petición de este semanario al Departamento de Salud.

Entretanto, una petición de entrevista al Ayudante General de la Guardia Nacional, el general José Juan Reyes, fue denegada por conducto de su encargada de Comunicaciones, Michelle Torres, quien aseguró que el funcionario no concedería entrevistas a la prensa esta semana.

Sin embargo, casi 24 horas después, el general Reyes no reparó en conceder entrevistas a medios radiales y escritos de la capital, sobre retrasos en la importación de vacunas.

Vacunas suficientes, insiste Salud

Por su parte, la subsecretaria del Departamento de Salud, Iris Cardona, afirmó a La Perla del Sur que tanto el Coliseo Salvador Dijols como los demás centros administrados por la Guardia Nacional reciben la cantidad de vacunas requeridas para honrar las citas para segundas dosis.

Incluso, aseguró que las 300 vacunas que a diario reciben estos centros para la población de 65 años o más es independiente a la cantidad de segundas dosis asignadas a los primeros respondedores.

“Cada uno de estos centros de vacunación tiene una asignación de 300 dosis para vacunar a mayores de 65 años y la cantidad necesaria para las segundas dosis. Esa asignación se está cumpliendo”, sentenció.

“Vamos a investigar y vamos a afinar estos procesos”, añadió.

Cardona opinó que el disloque podría deberse a que en ocasiones personas no cumplen con la cita para su segunda dosis, sino antes o después, creando mayor demanda durante ciertos momentos.

Asimismo, reconoció que personas que recibieron su primera dosis en un centro, luego buscan la segunda en otro.

“Estamos exhortando a las personas que vayan al lugar donde se pusieron su primera dosis y que vayan el día acordado”, dijo.

Aunque reconoció que esto puede generar inconvenientes y malestar, reiteró que toda persona vacunada recibirá su segunda dosis.

“Esto no debe de estar pasando, pero es importante recordar que todo el que haya sido vacunado con una primera dosis tiene garantizada su segunda dosis por el Gobierno Federal”, insistió.

“Si han perdido la oportunidad para ponerse la vacuna el día (que corresponde), mantengan la calma porque sabemos que no se altera la eficacia de la dosis, si no se vacunan en el día exacto que le toca. Hay un periodo de gracia, hasta el día 42, después de haberse puesto la primera dosis”, abundó.

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