CSIF reparten alimentos a sobre 22 mil personas de escasos recursos

Foto: Suministrada

PONCE  – Los Centros Sor Isolina Ferré (CSIF) en Ponce recibieron ayer cientos de cajas de alimentos para ser repartidas entre familias de comunidades y residenciales públicos que se han visto afectadas como resultado de la pandemia del COVID-19. 

Sobre 22 mil personas -identificadas por los CSIF- se beneficiarán de las donaciones gracias a una asignación de fondos que recibiera Caribbean Produce Exchange, Inc.  del programa “Farmers to Families Food Box Program” del Departamento de Agricultura Federal (USDA). Este programa va dirigido a apoyar a los agricultores y a las familias que como resultado de la pandemia del COVID 19 enfrentan escasez de alimentos en sus hogares.

Un grupo de empleados y voluntarios de los CSIF, así como líderes comunitarios ayudaron -este miércoles- a repartir las cajas de alimentos en las diferentes comunidades y barrios necesitados ubicados en los pueblos de Ponce, Peñuelas, Guayanilla, Yauco, Guánica y Lajas. 

“Ayer fue un día bien intenso, desde las 8:00 de la mañana estuvimos recibiendo vagones hasta las 4:00 de la tarde. Cada vagón tenía 480 cajas de alimentos. Estas cajas eran para familias de una persona y para familias de cuatro. Estas cajas contenían viandas, vegetales, frutas, queso, huevos, carne de pollo, carne de cerdo, jamones para cocinar, leche y se estuvieron repartiendo durante todo el día”, detalló Sister Mildred Vázquez MSBT, directora espiritual de los CSIF. 

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“La gente ayer estaba encantada, estaban felices, porque las cajas tenían tantas cosas y cosas buenas… estaban bien surtidas, eran cosas frescas y la gente estaba tan agradecida. Así que fue un día bien intenso, de mucho trabajo, pero de mucha satisfacción como siempre hemos hecho; Sister Isolina siempre quería el bien de todas las personas necesitadas y para la gloria de Dios. Sister Isolina decía el servicio es nuestra manera de hablar”, expresó Sister Mildred. 

De las 7,500 cajas de alimentos dirigidas a los CSIF, 935 cajas fueron repartidas a residenciales públicos del Programa de Faro de Esperanza. 

“La experiencia ha sido impactante. Nosotros pensamos a veces que en Puerto Rico no hay hambre. Encontramos que sí la hay. Hay unos sectores que tienen unas grandes necesidades alimentarias y al tu llevarle la cajita al envejeciente y que se eche a llorar, porque dice ustedes han sido los únicos que se acordaron de nosotros y esto como que cala hondo”, manifestó Celia Gandía, directora del Programa Faro de Esperanza de los CSIF. 

Así mismo, expresó cómo la ayuda alimentaria también cala en las personas en el sentido emocional. 

“El impacto no tanto en ayuda económica, en alimentos, pero el impacto que tiene también en el sentido emocional, que una persona sepa que me estoy acordando de ti, que tú eres importante para nosotros, que estamos para ti, yo creo que eso es mucho más, es alimento, pero también como emocionalmente se fortalecen y se le da apoyo a la familia”, destacó Gandía.