Estados financieros refutan a la alcaldesa

Por años, la alcaldesa de Ponce, María Meléndez Altieri, ha atribuido a administraciones pasadas y decisiones ajenas a su responsabilidad la ruina fiscal que hoy asedia al Gobierno Municipal.

Incluso, en el Mensaje de Logros que pronunció a solo meses de las elecciones generales del 2012, la Primera Mandataria anunció que, gracias a sus gestiones, había logrado “enderezar” las finanzas en la Casa Alcaldía.

No obstante, un examen a estados financieros auditados, a documentos de la Oficina del Contralor y certificaciones del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) apuntan en dirección diametralmente opuesta a esa aseveración.

Incluso, confirman cómo la administración actual incurrió en déficits al gastar decenas de millones de dólares en exceso a sus recaudos, cómo incrementó vertiginosamente el costo de la nómina, cómo elevó la deuda de largo plazo al nivel más alto en su historia y comprometió una parte sustancial de los recursos municipales para el pago de préstamos innecesarios.

Sal y agua la “quiebra heredada”

En la médula de su argumentación pública, la alcaldesa reiteradamente ha achacado la debacle fiscal municipal a déficits millonarios heredados de la administración del exalcalde Francisco Zayas Seijo.

De hecho, estados financieros auditados (Single Audits) del propio municipio confirman que al cierre del año fiscal 2007-2008 -el último bajo la incumbencia de Zayas Seijo- la Alcaldía contaba con un déficit operacional acumulado de $4.4 millones.

Asimismo, evidencian que al cierre del año fiscal 2008-2009, cuando el presupuesto fue compartido entre Zayas Seijo y Meléndez Altieri, ese déficit se elevó a $22.3 millones.

No obstante, para junio de 2013 la insuficiencia fiscal se disparó a $36.2 millones, convirtiéndose en el déficit presupuestario acumulado más grande del país. (Vea gráficas al final de este reportaje)

Por tanto, entre junio de 2008 y junio de 2013 el déficit se incrementó en 722 por ciento.

Con la excepción de los primeros seis meses de ese ciclo, el resto es responsabilidad de Meléndez Altieri.

Aunque todavía no se ha publicado el “Single Audit” correspondiente al año 2013-2014, se proyecta que al total ya acumulado habrá que sumar un déficit adicional de $12.6 millones.

Aumenta el gasto en nómina

Por otro lado, Meléndez Altieri ha repetido e insistido que su administración vive asfixiada por una nómina inflada que heredó, también, de la pasada administración.

Este planteamiento, incluso, fue utilizado como portaestandarte para justificar el recrudecimiento del recorte de jornada y sueldo a más de 1,300 empleados municipales, en julio de 2014.

No obstante, documentos oficiales en poder de la Oficina del Contralor y La Perla del Sur confirman cómo el gasto en nómina ha aumentado vertiginosamente desde que la administración actual llegó al poder.

Por ejemplo, entre junio de 2008 y junio de 2013, el pago de salarios se elevó de $49.1 millones a $59.6 millones, un incremento de 18 por ciento. Esto sin contar partidas como bono de navidad, bono de verano y liquidación de días por enfermedad.

Asimismo, los documentos revelan que para el mes en que se celebraron las pasadas elecciones generales (noviembre de 2012), la administración de Meléndez Altieri elevó a 3,310 empleados la fuerza laboral municipal, 503 más que la existente a junio de 2009.

De igual modo, se especifica que entre los meses de junio y noviembre de 2012 -justo en la antesala de los comicios-, la administración actual reclutó 186 personas para el ayuntamiento. Todos pagados con fondos públicos.

Asegurada la reelección, el ayuntamiento redujo esa cifra a 2,766 empleados para junio de 2013. Ese total, empero, incluye a 73 más que las existentes en junio de 2008.

Casi $100 millones en deuda nueva

Por otra parte, los estados financieros auditados del propio municipio comprueban cómo el problema de la deuda a largo plazo se ha salido de control durante la incumbencia de Meléndez Altieri.

Al cierre del año fiscal 2007-2008, el total de deuda acumulada por todas las administraciones existentes hasta ese momento sumaba $223.6 millones.

Para esto, la Casa Alcaldía tenía que cumplir con un pago anual de $9.8 millones en principal e intereses.

No obstante, en solo cinco años, la administración actual ha elevado dicha deuda a $321.6 millones, un incremento de $98 millones o 43 por ciento.

Por consiguiente, ahora el ayuntamiento viene obligado a comprometer $19.7 millones al año, suma que equivale a una quinta parte del presupuesto vigente.

Para absorberla, Meléndez Altieri ordenó que se aumentaran en dos ocasiones las tasas contributivas de la Propiedad Mueble e Inmueble.

Gastos que no cuadran

Simultáneamente, entre los años 2009 al 2013, la administración municipal gastó $72.7 millones por encima de los ingresos reales del ayuntamiento, aclaran estados financieros auditados del propio ayuntamiento.

Esto, incluso, a pesar de las advertencias sobre el inminente descuadre presupuestario.

Sin embargo, para justificar su proceder, tanto Meléndez Altieri como la Legislatura Municipal de Ponce sobre estimaron los ingresos de la Casa Alcaldía por decenas de millones de dólares, aun cuando no existía prueba razonable, científica o contable a su favor.

La última deuda la pagan…

Ante el consistente ahogo financiero, la administración de Meléndez Altieri gestionó cuatro préstamos con el BGF en los años 2009, 2011, 2012 y 2013, por la suma global de $51.9 millones.

Los mismos deben pagarse -con intereses- durante 25 años.

No obstante, el capital obtenido mediante estos préstamos -constatados en una certificación oficial del BGF con fecha del 15 de diciembre de 2014- no fueron destinados a proyectos de envergadura o iniciativas de crecimiento económico.

En su lugar, fueron utilizados por la administración municipal para cubrir sobregiros en gastos operacionales y para atender parte del incumplimiento de pago con una larga lista de agencias, contratistas y suplidores.

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