Covid-19: Una bomba de tiempo el retraso de restricciones en el aeropuerto LMM

“Esperar otra semana para tomar las medidas que son necesarias hoy, no tiene sentido”, advirtió la presidenta del Ponce Research Institute, Kenira Thompson García.

Foto Archivo

Como muchas otras abuelas en Puerto Rico, una residente de Juana Díaz estaba deseosa de recibir a su nieto de seis años de edad, quien venía a vacacionar desde el estado de la Florida.

Sin embargo, la evidente falta de controles en el aeropuerto Luis Muñoz Marín (LMM) y el vertiginoso aumento en casos de Covid-19 en ese estado, no le permitían esperar tranquila su llegada, según confesó esta semana a La Perla del Sur.

Por eso, insistió que tanto su nieto como su yerno se realizaran una prueba molecular previo a su viaje al país, para así convencerse que no eran portadores del contagioso virus.

No obstante, lo que para algunos familiares parecía un ejercicio de paranoia, resultó ser un acto de providencia: su nieto resultó ser uno de los más de 11 mil niños en el estado de la Florida que han contraído el Covid-19.

Aunque dolida y consternada con la noticia, la acertada petición de esta abuela propició el diagnóstico y la atención médica inmediata a su nieto. Además, fue lo único que impidió que ella y su familia en la isla se contagiaran, salvando incluso sus vidas.

Ruleta rusa

El relato verídico de este núcleo familiar juanadino es ejemplo vivo del riesgo al que aún se exponen miles de puertorriqueños en la isla, ante el laxo e inefectivo protocolo de seguridad gubernamental para detectar casos de Covid-19, entre las oleadas de pasajeros que a diario llegan al LMM.

Según anunciara la gobernadora Wanda Vázquez Garced, a partir del 15 de julio se requerirá a todo viajero que entre al país una prueba molecular negativa de Covid-19, realizada dentro de un periodo de 72 horas previo a su llegada.

De no hacerlo, tendrá que someterse a una prueba serológica o rápida (no diagnóstica) en el aeropuerto, y de resultar positiva tendrá que proceder a una prueba molecular y permanecer en cuarentena, a la espera de los resultados.

Sin embargo, en lo que la fecha llega y los protocolos se cumplen, sobre cinco mil pasajeros seguirán arribando por avión a la isla, sin control efectivo alguno, según estadísticas recientes.

Espera innecesaria

Esta espera, a juicio de la vicepresidenta de Investigación del Ponce Health Sciences University, solo expone innecesariamente a la ciudadanía a un peligroso incremento de contagios.

Como advirtió la doctora Kenira Thompson García, “las medidas anunciadas quizás son un paso en la dirección correcta, pero esperar hasta es 15 de julio es preocupante”.

“Esperar otra semana para tomar las medidas que son necesarias hoy, no tiene sentido”, continuó la también presidenta del Ponce Research Institute.

“Todos conocemos lo que está pasando en estados como Florida y Texas, de donde recibimos miles de pasajeros diariamente. Ahora mismo, no hay nada mandatorio en cuanto a pruebas moleculares y llevamos mucho tiempo así”, continuó.

“Ahora mismo, continúa la llegada de viajeros de lugares con una incidencia de casos altísima. Muchos de los casos que están llegando ahora a los hospitales están atados a viajeros, y yo sé que la gente quiere venir a vacacionar y a ver a sus familiares, pero este no es el momento”, puntualizó.

Pasa factura la reapertura

Thompson García apuntó además a lo que podría ser una “tormenta perfecta” para disparar los casos COVID-19 en la isla.

“La reapertura (comercial) fue demasiada apresurada, sin tener unos parámetros claros de cómo pasamos de una fase a otra, que no fueran por criterios estrictamente económicos. Teníamos que estar completamente seguros de que la enfermedad estaba controlada y de que había unos mecanismos de contact tracing bien establecidos, pero no fue así”, lamentó.

“Los números, que por varios meses hemos mantenido estables, en estos últimos días han aumentado significativamente y estamos preocupados”, expresó.

“Si los casos comienzan a aumentar exponencialmente, se van a tener que tomar medidas drásticas que pueden incluir limitar algunas de las flexibilizaciones que se han hecho”, añadió.

“La gente le perdió el respeto al Covid”

Asimismo, la doctora calificó como “notable” la fatiga de ciudadanos que en múltiples escenarios del país no practican las medidas de prevención de contagio, lo que podría propiciar una situación peligrosa durante las próximas semanas.

“La gente se está moviendo con prisa a retomar sus vidas normales. Muchos están perdiendo el sentido de responsabilidad social y lo pudimos ver claramente el pasado fin de semana, que la gente se tiró a la calle sin conciencia”, dijo.

“Se ha llevado el mensaje del uso de las mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social, pero tal parece que la cantaleta ya no está teniendo efecto. La gente está cansada del encierro”, continuó.

“Estamos viendo aglomeración de personas en las playas y en los negocios, sin ningún tipo de distanciamiento social y muchos sin mascarilla”, insistió. “Si ya estamos viendo un aumento de casos, yo no me quiero imaginar cómo van a estar las cosas para la semana próxima, si continúa lo que vimos en el fin de semana”.

Por último, Thompson García advirtió que de continuar en ascenso el número de contagios en la isla, el efecto comenzará a reflejarse en los hospitales, donde la capacidad es limitada.

“Los hospitales en Puerto Rico tienen cierta capacidad, pero si de momento se empiezan a enfermar miles de personas que requieran hospitalización, vamos a tener un problema serio de salud, porque no vamos a poder bregar”, puntualizó.

“Dios no lo quiera, que nos toque lo que está viviendo Florida ahora mismo, porque nosotros no tenemos la capacidad hospitalaria que tiene el estado de la Florida”, sentenció.