Convierten al güiro en estrella del pentagrama nacional

El talentoso Juan Eliel Castro Reyes junto a su padre Juan Castro.

Foto: Florentino Velázquez

A partir del mediodía, jóvenes y adultos de todas partes del país comenzaron a llegar con sillas plegables y sombrillas en mano, para asegurar el mejor espacio desde el cual apreciar el evento cumbre del Festival del Güiro 2019.

Por eso, cuando el reloj marcó las 2:00 de la tarde del pasado domingo, toda la plaza pública de Peñuelas ya estaba abarrotada de entusiastas y seguidores del certamen de Ejecución del Güiro, la cita más esperada y aplaudida de este icónico festival peñolano.

“Que empiece ya, que quiero escucharlos tocar”, gritó una sonriente visitante del municipio de Carolina, quien viajó junto a sus familiares para presenciar el duelo de “güireros”, mientras en primera fila calentaba los motores Rosa Marrero, otra residente carolinense que acompañaba la antesala musical al concurso, con güiro en mano.

Y la cita arrancó. Bajo la evaluación de un jurado compuesto por experimentadas figuras de la música local como Neftalí Ortiz y Álvaro Maldonado, 13 aspirantes al máximo galardón se aproximaron a la tarima del festival, entre quienes figuraban una dama y un niño de solo siete años de edad.

En la ronda inicial, los competidores primero participarían en un sorteo en el cual definirían el tipo de música a interpretar, al compás del grupo jíbaro Campomar. Y sin más preámbulos, los participantes de Guayama, Juana Díaz, Ponce, Gurabo, Patillas, Barranquitas -y hasta un puertorriqueño residente en Brooklyn- hicieron alarde de sus mejores habilidades, al raspar el peine de metal sobre sus güiros en sintonía con las melódicas danzas, valses, aguinaldos y seises entonados por la agrupación invitada.

El reto

Para algunos, la tarea lucía fácil, pero resaltar el ritmo del güiro sobre los demás instrumentos musicales, sin resultar disonante ni alterar el compás de cada tema, fue un reto que agigantó la competencia entre los ocho músicos que pasaron a la segunda ronda del certamen: una en la que cada exponente debió lucirse aún más, al compás de música jíbara o danzas.

Ya en la tercera ronda, solo cinco de los competidores prevalecían y, entre ellos, la única fémina activa en el certamen.

En esta etapa, cada güirero innovaba con movimientos corporales al ritmo de su propia interpretación, lo que de inmediato fascinó al público y provocó varias oleadas de aplausos: en especial, cuando cambios imprevistos de ritmos musicales forzaban una transición inmediata.

Al final, la última ronda se enfocó en dos competidores residentes en Peñuelas y uno de Juana Díaz, quienes al son de aguinaldos dieron una nueva dimensión sonora al güiro. Logrado el objetivo, el carismático Rafael José Sellas Rodríguez se alzó con la victoria, luego de años de intentos en este certamen, mientras que Luis Vázquez fue proclamado subcampeón y la admirada Ana Emmanuelli -la única fémina participante- obtuvo el trofeo al tercer lugar.

Sus premios en efectivo fluctuaron entre los 700 y 300 dólares.

Padre e hijo en un mismo duelo

Previo a la gran final, un simpático niño no dejaba de atraer la mirada de muchos. De forma cándida, se mantenía al lado de su madre y observaba detenidamente la tarima, hasta que su padre Juan Castro subió al escenario para asumir su turno en el concurso de ejecución del güiro.

La gran sorpresa, sin embargo, se la llevaron todos cuando minutos más tarde llamaron al concursante numero 13 y, sin encomendarse a nadie, el pequeño de siete años se aproximó al micrófono y anunció su nombre, Juan Eliel Castro Reyes de Gurabo.

Para colmo, hasta a los músicos del grupo Campomar asombró, no solo por su habilidad para interpretar seises con su güiro, sino por su determinación al pedir un turno para cantar una trova.

Con la seriedad y rigurosidad de todo un profesional, el niño entonó la trova “ Aguinaldo de Aguas Buenas” y reclamó varias veces ante el público “que suene ese cuatro”, lo que desencadenó gritos de apoyo y aplausos de los presentes.

“Desde pequeño, a él y a mi otro hijo los traigo conmigo. Él es el más grande y desde hace algún tiempo toma clases con Luis Daniel Colón”, explicó en un aparte su padre Juan Castro, quien aseguró no cesa en su afán por conseguir mejores oportunidades para sus hijos, ya que él aprendió de forma autodidacta, sin ninguna educación musical formal.

La clausura

Durante el festival, dedicado al güirista peñolano Frankie Pérez, se observaron artesanos de diversas disciplinas, incluyendo los que confeccionan güiros, quienes a lo largo del fin de semana presentaron una variedad asombrosas de estos, para el deleite del público.

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