Conozca los primeros signos de la demencia

Los olvidos también pueden tener lugar en una época de mayor tristeza o estrés, sin tener por qué tener lugar la demencia.

Foto suministrada

La Asociación Americana de Alzheimer recuerda que, como tal, la demencia no es una enfermedad en sí.

Según subraya, se trata de “un término general que describe un deterioro de la capacidad mental, lo suficientemente grave como para interferir en la vida diaria” de la persona.

- Publicidad -

La pérdida de la memoria es un ejemplo. La enfermedad de Alzheimer es el tipo de demencia más común.

Y aunque la pérdida de memoria es el signo más evidente de la demencia, la sintomatología va más allá, y se detecta en tres niveles:

– Con alteraciones cognitivas relacionadas con la memoria, con la dificultad en el lenguaje, a la hora de reconocer las caras de quien nos rodea o en la planificación de acciones, por ejemplo.

– Con alteraciones conductuales como presencia de depresión, apatía, sintomatología psicótica como alucinaciones o delirios, agresividad, conducta motriz anómala, alteraciones del sueño y del apetito.

– Con pérdida de funcionalidad: cuando la persona es cada vez es más dependiente y va dejando de ser lo que era inicialmente; primero se pierden las funciones que son más complejas –como llamar por teléfono- hasta que se terminan afectando las básicas, como bañarse o ir al aseo.

¿Cuándo empieza a notarse la demencia? La psiquiatra del Hospital 12 de Octubre en Madrid, Isabel Castillo García, subraya que su inicio suele ser “insidioso”, ya que apenas puedes darte cuenta al principio.

“Hay muchos despistes, normalmente se olvidan cosas recientes, no antiguas, como recados, lo que comió ayer o una conversación que acaba de tener. Estos síntomas, y sobre todo si existen antecedentes familiares de demencia, deben alertar al paciente o familiares a la hora de solicitar una valoración médica”, explicó.

Aun así, la psiquiatra advierte de que los olvidos también pueden tener lugar en una época de mayor tristeza o estrés, sin tener por qué tener lugar la demencia.

Otro dato importante es que, aunque el paciente puede ser capaz de notar los fallos de memoria al inicio de la enfermedad, esta capacidad normalmente se pierde conforme avanza la demencia; no siendo el paciente muchas veces consciente de los fallos de memoria que sufre.

“Estos muchas veces también son difíciles de detectar por la familia, dado que los propios pacientes pueden poner en marcha estrategias de afrontamiento como por ejemplo usar más anotaciones o alarmas, que van subsanando, de manera temporal, los defectos cognitivos”.

“Por eso, la familia es muy importante en el diagnóstico y en el tratamiento”, apunta la psiquiatra.

En cuanto a la edad de inicio de demencia, Castillo subraya que hay casos descritos desde los 40, pero lo normal es a partir de los 65. Asimismo, indica que existe una mayor prevalencia en las mujeres, casi dos-tres mujeres por cada hombre a partir de los 65. “Pero cuando es inferior a esa edad la afectación de hombres y mujeres es igual”.

Otro aspecto importante en opinión de Castillo, y donde la familia puede ser vital, es en el diagnóstico precoz, ya que puede favorecer una evolución más lenta de la enfermedad gracias a tratamientos como la estimulación cognitiva o fármacos, por ejemplo.

También dice que hay pacientes en los que la evolución es más rápida que en otras. En el 80 por ciento de casos evoluciona de manera lenta, y el tiempo de evolución de la enfermedad suele oscilar entre los ocho y los 12 años.

“Factores como la educación o una dieta rica en vitamina C, vitamina E y ácidos grasos omega 3 parece que disminuyen el riesgo de demencia”, agregó la especialista.