Confirman la muerte de la centenaria ceiba de Ponce

Cada uno de los expertos consultados puntualizó que el fin de la ceiba de Ponce debe servir como llamado a encaminar un plan que permita repoblar de árboles a la Perla del Sur. El llamativo árbol campeón fue una constante para numerosas generaciones de ponceños.

Foto: Omar Alfonso

Por más de cinco siglos fue testigo de huracanes y terremotos, al igual que de los primeros habitantes de la Ciudad Señorial. Sin embargo, la vida de la más venerada ceiba de Ponce ha llegado a su fin.

Según confirmó a La Perla del Sur la bióloga ambiental de la Oficina de Permisos del Municipio de Ponce, Celsa Rodríguez Fernández, el emblemático árbol del sector Cuatro Calles se ha extinguido y “ha pasado a otra etapa”.

“Ya ha llegado al punto en que, por más que quisiéramos ayudar a tratar de prolongar su vida, ya no se va a poder hacer”, sentenció.

Fue Rodríguez Fernández quien ya para el año 2011 advertía que el 65 por ciento de la ceiba estaba muerta. Esfuerzos gestados desde el ayuntamiento en aquel momento lograron prolongar la vida del denominado “árbol campeón”, pero debido gestiones mínimas en años recientes, el deterioro se precipitó.

Eco general

Sus expresiones fueron secundadas por arboristas y ecologistas consultados por La Perla del Sur, quienes en días recientes advirtieron que la ceiba no evidenciaba señales de vida.

Entre ellos, la agrónoma del Servicio Extensión Agrícola en Ponce, Irene Román Martínez.

“Lo que se pudo observar es que realmente no hay algún punto de crecimiento que se pueda ver a simple vista, que uno pueda decir que el árbol sigue vigente o que hay alguna posibilidad de que pueda desarrollar algún nuevo crecimiento que demuestre que tiene vida”, relató Román Martínez.

“Mi observación particular es que el árbol ha tenido daños mecánicos, que se van juntando con daños biológicos. Al ser un árbol que se ha debilitado y que posiblemente ha tenido alguna deficiencia en lo que ha sido el suplido de agua, muchas veces se va a ver afectado con mayor rapidez y la posibilidad de recuperación tiende a ser bastante mínima”, abundó. “Mas aún, cuando el manejo que se le ha brindado en el transcurso de los años posiblemente no haya sido el ideal”.

Entretanto, a juicio de la bióloga y catedrática de Ecología en la Pontificia Universidad Católica en Ponce, Sandra Molina Colón, el mal estado del árbol se atribuye a su edad avanzada y al daño provocado por la canalización del río Portugués.

“Como parte de la canalización, cortaron parte del sistema de raíces que tiene la ceiba. Si tú le cortas eso, definitivamente va a tener menos potencial de poder tomar agua y los nutrientes del suelo”, explicó Molina Colón.

Una tragedia: una lección

Por su parte, Martín González Vázquez, abogado y portavoz del Comité Amigos de los Árboles (COAMAR), recalcó que la muerte de la ceiba debe ser considerada como una pérdida enorme para la historia de la ciudad.

“Se nos fue la ceiba”, lamentó. “Yo me críe en la calle Campos de Bélgica y me acuerdo que cuando era chiquito pasábamos por esa ceiba y mi padre nos hablaba de ella. Son muchas las generaciones que tienen recuerdos de ese majestuoso árbol. Fue y sigue siendo un símbolo de Ponce”.

“Como dijo en una ocasión la doctora Sandra Molina, los árboles pueden vivir sin nosotros, pero nosotros no podemos vivir sin los árboles. Lamentablemente, a mucha gente se le olvida eso”, continuó.

“La ceiba no deberíamos tumbarla. Deberíamos dejar que caiga ella misma, aunque estoy seguro que tardará años en hacerlo. Yo no usaría sierras de gasolina para cortarla, la dejaría ahí como un recordatorio de lo que no debimos haber hecho. Es una lección para todos”, abundó.

Un llamado a sembrar

Sobre este particular, cada uno de los expertos consultados puntualizó que el fin de la ceiba de Ponce debe servir como llamado a encaminar un plan que permita repoblar de árboles a la Perla del Sur.

“La mejor manera de honrar a nuestra ceiba centenaria es creando un programa de siembra de árboles en toda la ciudad”, sentenció González Vázquez.

Tras el paso del huracán María en el 2017, en Ponce se perdieron cientos de árboles que no han sido remplazados, dejando el área urbana desprovista de gran parte de su vegetación y sombra.

Asimismo, el portavoz de COAMAR urgió a la Legislatura Municipal y al alcalde Luis Irizarry Pabón a aprobar el proyecto legislativo que persigue la creación de corredores ecológicos en Ponce.

La medida, presentada inicialmente en el 2013 por el exlegislador municipal del Partido Independentista Puertorriqueño, Justiniano Díaz Maldonado, estuvo engavetada por ocho años durante la administración de la exalcaldesa María Meléndez Altieri.

Sin embargo, el proyecto fue radicado nuevamente este año y se espera que sea considerado por la legislatura municipal en las próximas semanas.

Vivo su legado

Por último, tanto Celsa Rodríguez Fernández como Martín González Vázquez afirmaron que, aunque la centenaria Ceiba de Ponce ha dejado de existir, su legado no se ha extinguido del todo.

“Hace como una década, en uno de esos momentos en que se le dio tratamiento, se sacó un esqueje de una parte del árbol y se sembró cerca de la ceiba”, dijo Rodríguez Fernández.

“Hoy podemos ver que esa ceiba, una hijita, está bastante vigorosa. Yo la había visto joven, pero no la había visto como está ahora. Es parte de esa ceiba original”, continuó.

“Entiendo que se deben hacer algunas modificaciones para que ella tenga su buen espacio y pueda desarrollarse de la forma adecuada. Pero esta ahí. Nuestra Ceiba tiene una hijita, ahí cerquita”, agregó.

“La mejor manera de honrar a nuestra ceiba centenaria es creando un programa de siembra de árboles en toda la ciudad”, sentenció el abogado y portavoz del COAMAR, Martín González.